El escaso juicio de Evo Morales

Historiadores y políticos consideran poco probable que La Haya atienda el reclamo boliviano.

Por Jorge Moreno Matos

El 23 de marzo del 2011 –hace ya más de dos años– Evo Morales anunció que Bolivia pensaba demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya para obtener una salida soberana al mar. Desde entonces, no han cesado sus advertencias al respecto. A mediados del 2012, Morales tuvo que reconocer, sin embargo, que la empresa “no era tan sencilla y había que esperar”. La semana pasada, el mandatario puso fin a la espera y reveló que la demanda se presentará en los próximos días.

Aunque Bolivia ha manejado hasta ahora con mucha reserva el texto del documento, poco es lo que preocupa este en el vecino del sur. Analistas y políticos coinciden en señalar que este caso tiene muy poco futuro en La Haya. ¿Cuán sólida es la posición del país del Altiplano para recurrir a la justicia supranacional? ¿Qué dice el Tratado de 1904 que Bolivia pretende desconocer?

Más allá de la imposición

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Luego de perder el acceso al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883), Bolivia firmó en 1904 un tratado en el que acepta de manera definitiva los límites posteriores a la guerra. El documento confirmó la soberanía chilena sobre territorios que fueron bolivianos y que corresponden a una vasta extensión del desierto de Atacama, rico en recursos minerales. Hoy, Morales quiere modificar esa situación bajo el argumento de que el tratado es “injusto, impuesto e incumplido”.

¿Puede hacerlo? Según el senador socialista chileno Jaime Gazmuri, no. “Bolivia reclama que el tratado es injusto y puede que lo sea, pero tiene validez jurídica”, señala el legislador a este Diario.

En igual sentido se manifiesta el historiador y docente en la PUCP Daniel Parodi Revoredo: “Todos los tratados en los que una potencia superior le ha arrebatado territorios a una inferior son, por su naturaleza, injustos”, señala, pero aclara que eso no los invalida. “El argumento de la injusticia del Tratado de 1904 remite a que México también podría reclamar Texas y, por qué no, el Perú Arica y Tarapacá, porque el Tratado de 1929 también es injusto”, argumenta el historiador.

Sobre el hecho de que el tratado fue impuesto, el canciller chileno Alfredo Moreno ha aclarado que Chile en modo alguno ejerció algún tipo de coacción sobre Bolivia cuando se negoció, suscribió y ratificó el tratado. Un argumento que suscribe el jurista e historiador Carlos Ramos Núñez, profesor de Historia del Derecho en la Universidad Católica: “La posición de Bolivia en este caso, desde el punto de vista jurídico, es muy débil”, opina.

Y en el mutuo intercambio de acusaciones de esta semana en torno al incumplimiento del tratado, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera declaró que Chile lo hizo en 1934, cuando cerró sus puertos para el libre tránsito de los pertrechos que Bolivia compró durante la Guerra del Chaco con Paraguay; y también en 1952, en represalia cuando las autoridades bolivianas nacionalizaron minas de capital chileno.

Sin embargo, el mayor problema con el tratado para la pretensión boliviana de concurrir a La Haya es su propia existencia. Carlos Ramos Núñez es contundente en ese sentido: “La corte interviene en ausencia de tratados, no en este caso”, afirma. “Lo que normalmente hace la corte cuando existe un tratado entre los países beligerantes es abstenerse”, manifiesta Parodi.

Una jugada de alto riesgo

En conversación con El Comercio, el ex canciller boliviano Armando Loaiza, quien fue uno de los seis ex cancilleres y cinco ex presidentes que se reunieron con el presidente Evo Morales esta semana, para afinar la estrategia del documento por presentar en La Haya, sostuvo que la demanda no significaría un desconocimiento del Tratado de 1904. “Bolivia pretende demostrar que hay varios aspectos fundamentales del tratado que Chile ha incumplido”, explica. “Bolivia cree que puede demostrar que Chile en diversas declaraciones, tratados y acuerdos ha contraído una obligación exigible por el derecho internacional para entrar en una negociación directa, destinada a llegar a un acuerdo con Bolivia”.

Sin embargo, Loaiza es consciente de que el envite que juega Morales es peligroso. “Rara vez Bolivia ha buscado la revisión del Tratado de 1904. En 1921, en la Sociedad de Naciones, lo intentó y sufrió un revés diplomático. Eso ha llevado a que muchos opinen que el presidente Morales está haciendo una apuesta muy arriesgada con una demanda ante La Haya, porque eso supone que la demanda marítima puede quedar gravemente afectada en el futuro si sufre una derrota o si la corte no la admite”.

De similar opinión es el senador chileno Jaime Gazmuri, para quien la decisión del presidente Morales puede tener políticamente un efecto negativo: paralizar el diálogo entre los dos países mientras se resuelve la demanda. “Vamos a estar cuatro o cinco años en tribunales, e interrumpir el diálogo en espera de un dictamen judicial, en el cual creo que Bolivia tiene argumentos poco sólidos”, sentencia.

Más drástico es su colega, el diputado Jorge Tarud, al afirmar que “todos los abogados le han dicho [a Evo Morales] que Bolivia no tiene nada que hacer en La Haya”. Ramos Núñez también cree que el trasfondo de la demanda es otro. “Es un error de Bolivia, una falta de profesionalismo diplomático motivada por la necesidad de una legitimación interna por parte de Evo Morales ante la crisis política que tiene que enfrentar”. Una realidad que se hará evidente (o no) cuando se conozca el texto oficial de la demanda.

ENTREVISTA
DanierlParodi Revoredo
, Historiador
“Es un presidente del siglo XIX”

¿Por qué piensa que Bolivia está equivocada en su reclamo?

Porque el concepto de territorio y la definición de nacionalismo que está manejando son propios del siglo XIX. El concepto de soberanía que está manejando Evo Morales también es del siglo XIX.

¿A qué se refiere con eso?

Cuando lo escucho hablar, estoy escuchando a un presidente del siglo XIX defendiendo su terruño con las uñas, buscando ir hasta la máxima consecuencia dentro de un ideal nacionalista y romántico de defender la patria.

¿El nacionalismo boliviano es el problema?

Los nacionalismos del siglo XIX ya pasaron. Eso empuja a los países a integrarse, a establecer relaciones comerciales, a relacionar a las personas. El nacionalismo al que se aferra hoy Bolivia es otro tigre de papel.

¿Qué debería hacer Bolivia?

Lo que yo creo que Bolivia debería hacer es negociar más y reclamar menos, y para eso tiene que actualizar sus conceptos y mirar hacia la globalización.

¿Por qué?

Porque Bolivia necesita acceder al Océano Pacífico, pero no con soberanía absoluta, un concepto del siglo XIX. Lo que debe hacer es negociar zonas francas, que le den territorios tipo Boliviamar, donde tenga todas las facilidades como si tuviera soberanía pero sin soberanía. Chile ha manifestado estar dispuesto a concedérselo. Yo creo que ha planteado mal las cosas.

El caso de Laguna del Desierto

No solo en el fútbol, sino también en otras canchas Chile ha saboreado el sabor de la derrota. En el campo diplomático, el revés más serio que ha sufrido en los últimos tiempos es el que tuvo que ver con Laguna del Desierto, una zona de 530 km2 que disputaba con Argentina. Ubicada en la Cordillera de los Andes, a 3.000 kilómetros al sureste de Buenos Aires y 1.700 de Santiago de Chile, sus límites nunca fueron establecidos por ninguna de las dos nacientes repúblicas, lo que llevó a ambas a reclamarla como propia. Un fallo arbitral en 1995 le otorgó, finalmente, la zona a Argentina. Patricio Aylwin, gobernante chileno en aquel entonces, fue tildado de entreguista. “La historia me juzgará... y abrigo la esperanza de que me juzgue bien”, fue el comentario personal que realizó cuando comunicó al país que su gobierno acataría el fallo.

La controversia por el Silala

Otra disputa de Bolivia con Chile se refiere al Silala, unos bofedales en Potosí próximos a la frontera, y donde se han construido criaderos de truchas. Bolivia sostiene que Chile desvía el cauce del agua (desde hace más de cien años se transportan por un acueducto al norte para consumo humano) sin compensación alguna. Chile ha manifestado que está dispuesto a pagar un monto por ello, pero hasta ahora no ha habido acuerdo.

LAS CRIFRAS
400 km de litoral perdió Bolivia durante la Guerra del Pacífico, que se inició en 1879.
120.000 km2 es la superficie que perdió Bolivia en dicho conflicto. Este territorio ha resultado muy rico en minerales.
70% del comercio marítimo boliviano pasa en la actualidad por puertos chilenos.

LA FRASE
“Morales está haciendo política interna [...] él sabe que su demanda no tiene ningún destino: lo único que le interesa es la reelección”.
Jorge Tarud
Legislador chileno



Publicado en el diario El Comercio, de Lima, el 31 de marzo de 2013.


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