Francisco García Calderón, un peruano ejemplar

Por Domingo Tamariz Lúcar Periodista

Este mes se conmemora 179 años del nacimiento de uno de los hombres más descollantes de nuestra historia.

No se trata de un aniversario redondo como para explayarse sobre su vida y su obra, pensarán algunos lectores, pero, modestamente, yo creo que hay que aprovechar todas las coyunturas para martillar en el recuerdo la figura de Francisco García Calderón.

Su actuación como Presidente de la República frente al enemigo, desdichadamente, ha sido poco divulgada, al punto que muchos jóvenes ignoran su protagonismo en una etapa trágica y grave para la patria.

Y lo mismo ocurre con su labor en otros campos, en los que brilló por su inteligencia y conocimientos excepcionales.

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García Calderón nació en Arequipa el 2 de abril de 1834. Sus primeros estudios los hizo en el célebre Colegio de la Independencia Americana, donde, cosa inaudita en un menor de edad, enseñó matemáticas y filosofía mientras cursaba estudios de jurisprudencia en la Universidad de San Agustín. A los 18 años de edad se recibió de abogado, y mientras llevaba sus estudios fue profesor universitario de derecho civil e internacional.

A los 25 publicó el "Diccionario de la legislación peruana", que Basadre calificó de "la obra cumbre en la mente nacional durante el siglo XIX".

De 31 años fue director de Administración del Ministerio de Hacienda, a los 33 lo eligieron diputado y presidente del Congreso Constituyente de ese año, y a los 34 se lo invistió como ministro de Hacienda. En 1874 fue elegido decano del Colegio de Abogados y, al año siguiente, presidente del Círculo Literario. A los 42 años de edad volvió a la brega política, esta vez como senador por Arequipa (1876-1879).

Sonaron los tambores de guerra y el país se vio abrumado por la fuerza de un ejército superior en hombres y pertrechos militares. Fue en esa coyuntura –la más dura y penosa de nuestra historia– cuando retumbó el nombre de este personaje de tantas luces y logros como para encararse con el enemigo en busca de una salida digna para el país.

En ese transcurrir –cuatro semanas después de las derrotas de San Juan y Miraflores–, el 22 de febrero de 1881, en vista de que los chilenos no aceptaban dialogar con Piérola, una "Junta de Notables" lo eligió presidente provisorio del Perú.

En esa difícil misión, y una vez instalada su Casa de Gobierno en La Magdalena (hoy distrito de Pueblo Libre), tuvo que solucionar en una tensa situación política las contribuciones exigidas por el invasor, gobernar con la Constitución de 1860, convocar un Congreso y negociar la paz.

Para concluir la guerra, Chile planteó como primera condición que el Perú le cediera los territorios de Tacna y Arica, a lo que García Calderón se negó rotundamente. A cambio, propuso pagar una indemnización razonable por los gastos ocasionados al enemigo por el conflicto, asegurando que el país contaba con recursos para hacerlo.

Esta posición contó al principio con el apoyo de EE.UU., cuyo embajador en Lima dio a conocer, a través de una carta, esta decisión al contralmirante Patricio Lynch, jefe de las fuerzas de ocupación chilenas.

Lejos de responder esa carta, el 26 de septiembre –esto es, ocho días después del cambio de gobierno en Chile– Lynch confiscó la Caja Fiscal del país, embargó sus fondos en el Banco de Londres y, finalmente, desconoció su autoridad.

El día 30 García Calderón respondió con entereza y energía: "La soberanía del Perú, origen de mi poder, no está sujeta a las autoridades de Chile, ni desaparecerá aunque todo el país fuera ocupado".

Fue entonces apresado y luego desterrado a Chile, donde se le siguió presionando para que aceptara las condiciones de paz que el vecino del sur trataba de imponer. Así se lo mantuvo hasta que se suscribió el Tratado de Ancón. Pero se le impuso la insólita prohibición de volver inmediatamente al Perú. Viajó entonces a Buenos Aires y Europa.

A su retorno al país, en 1886, se incorporó al Congreso, pues había sido elegido senador en ausencia, y asimismo rector de la Universidad de San Marcos.

Y en ese sino, seis meses después asumió la Presidencia de la Cámara de Senadores. Fue además, por esos años, presidente de la Academia Peruana de la Lengua.

En 1895 volvió a ser elegido rector de San Marcos. En la vieja casona enseñó hasta que se apagó su luminosa existencia (21.9.1905). Escribió varios libros, entre ellos "Mediación de los Estados Unidos de Norte América en la Guerra del Pacífico"; y 45 años después, en edición póstuma, "Memorias del cautiverio", impreso en Buenos Aires en 1949.


Publicado en El Peruano, el 20 de abril de 2013.


1 comentario:

  1. El Patronato Cívico Cultural de Pueblo Libre - PACCPUL, hace varios años junto a buenos vecinos gestionó ante la Municipalidad de Pueblo libre, la recuperación del busto del Dr. Francisco García Calderón, que lo tenían arrumado en maestranza, ahora junto al Colegio de abogados de Lima, le rendimos homenaje todos los 2 de abril en su busto reubicado a un lado de la Iglesia Maria Magdalena Av. Vivanco y San Martín - "La Política de espaldas a la Cultura a nuestra memoria histórica y de la identidad nacional" - ahora estamos gestionando se devuelva el busto del "Padre de la arqueología Peruana" Dr. Julio C. Tello, que se encontraba en el parque Chavin en Pueblo Libre, que bajo pretexto de la remodelación le cambiaron de nombre al parque para renombrarlo como parque Rafael Larco, y colocar una estatua del empresario y coleccionista Larco cuya familia gestionan el Museo Larco contiguo al parque, este despropósito afecta directamente a nuestro Patrimonio Cultural inmaterial, al tratar de borrar de nuestra memoria lo que significa la Cultura Chavin y el trabajo científico de nuestro sabio Dr. Julio César Tello Rojas, mas información www.paccpul.jimdo.com -- www.vecinosolidario.jimdo.com

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