¿Es la Historia del Tiempo Presente tan sólo periodismo?

Por Javier Tusell

¿Tiene sentido y, a la vez, resulta posible una Historia del Tiempo Actual?

La verdad es que esta doble pregunta no siempre se le ha presentado como tal al ser humano. En la Grecia y Roma clásicas se hizo Historia de lo que acababa de suceder. Sólo cuando, en la Edad Moderna, se pretendió que la Historia adoptara un estatuto científico se reclamó la lejanía para conseguir la imparcialidad. Pero la historicidad es una categoría de lo humano, sea cual sea la lejanía cronológica, y eso mismo, debiera convencernos de la posibilidad y aun de la obligación de hacer Historia del Tiempo Presente.

El hombre de este final de siglo que nos ha tocado vivir se encuentra ante dos fenómenos inéditos: la sensación de que el número, la variedad y la importancia de los cambios en todos los terrenos le sumen en un gran desconcierto y la de que, además, las fuentes de información son tan abrumadoras que parecen exigir un análisis sintético que de modo necesario debe remitirse a los antecedentes. Estos dos fenómenos son, en definitiva, la prueba de la necesidad de una Historia cuyos límites cronológicos hacia atrás son aquellos que nos señala la configuración de un mundo como el que vivimos en la actualidad. Todavía estamos en las últimas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y de cómo quedó configurado el mundo tras ella. Es cierto que en 1989 el mundo experimentó un cambio de envergadura semejante pero, en realidad, no hemos presenciado todavía todas las repercusiones del mismo.

>>> Seguir Leyendo... >>>

La Historia del Tiempo Presente suele ser acusada de no conocer el desenlace final de lo que estudia, de ser subjetiva o de buscar el consumo inmediato. Eso puede ser cierto, pero hacer una Historia provisional también tiene sentido, la participación en los acontecimientos puede ser enriquecedora y la utilidad social de la Historia ha sido algo siempre buscado por los profesionales de la misma.

Estudiar la Historia del Tiempo Presente es lograr que la actualidad quede restituida en sus raíces y en su espesor significativo. Dar dimensión histórica a lo que estamos viviendo permite reconstruir la complejidad que esta en su origen. Los directores de cine hablan de la profundidad de campo de sus imágenes y algo parecido es lo que hace con el presente el historiador. De esta manera, el buen profesional puede descubrir los ejes fundamentales que han vertebrado al pasado inmediato que ya desapareció y al presente que existe ahora, con ello este último puede ser modificado de modo sustancial. De esta manera la retrospección acerca del pasado se convierte también en prospección hacia el futuro.

¿Es la Historia del Tiempo Presente tan sólo periodismo? La acusación parece grave pero hay buenas respuestas contra ella. El historiador parte del sentido del tiempo y del cambio del que carece el periodista. Además, porque es un científico social, pretende agotar las fuentes, aun pensando que tiene el inconveniente de que pueden no ser completas. Y, sobre todo, practica la síntesis de saberes muy variados que van desde la ciencia política al arte, pasando por la sociología, lo que le da una dimensión original y profunda a un tiempo.

“Historia y tiempo presente” (1993)
Javier Tusell


0 comentarios:

Publicar un comentario