"Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros"

El lenguaje y el proceder de los políticos no dejan de sorprenderme. No porque cada día sean más original, elevado o razonable, sino por las cotas de cinismo que pueden llegar a alcanzar. Esta señora, que postuló sin éxito dos veces a la presidencia (y que todo parece indicar quiere intentarlo una tercera vez) no se diferencia en nada del que sí coronó dos veces su objetivo gracias al mismo cinismo y el llamar claro a lo oscuro que ella ahora parece dominar. Así, comparte con el líder del otro 'partido histórico' la sed de poder y el temor que inspira una candidatura todavía nonata (e igual de cínica si es que se concreta) al punto de expresar que debe haber algo que los una. "¿Qué puede ser? No lo sé", declara sin ningún reparo y con la tranquilidad de saber que hay “mucho tiempo para pensar” a qué acuerdos pueden llegar ambos en favor del otro. Esta es la manera en que se ha desenvuelto nuestra política en los últimos años. Y no me refiero a la red de alianzas y acuerdos bajo la mesa que se tejen con la finalidad de cosechar réditos electorales, sino a la desfachatez de traicionar sus propias convicciones con el argumento de la 'necesidad nacional'. Y lo más cínico es que llame a esto 'política seria'. Me pregunto si compartirán su perspectiva del futuro y de los intereses del país los miles de correligionarios que alguna vez votaron por ella precisamente para no ver a García otra vez en Palacio. En todo caso, Doña Lourdes podrá utilizar, sin ningún problema, la conocida frase de Groucho Marx como lema para su campaña al 2016: "Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros".

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