Especial Mandela: Medio siglo de ‘Apartheid’

El régimen del apartheid, instaurado en 1948 como política de estado, garantizaba el monopolio del poder por parte de la minoría blanca sobre la mayoritaria negra creando una enorme desigualdad entre ambas.

Además de negarle el derecho al voto a la población negra (85%), el apartheid segregó a negros, mestizos e indios y los condenó a vivir en barrios marginales fuera de las grandes urbes sudafricanas. También negaba el acceso a la educación, la sanidad, la propiedad de tierras y sueldos decorosos. Este régimen de desigualdad se sostenía gracias merced a duras penas de cárcel para quien violara las leyes segregacionistas. Ir a una playa de blancos, por ejemplo, podía acarrear una tremenda paliza y largos meses de trabajos forzados para una persona de color.

Pero, además de un sistema político, el apartheid era, según la periodista Naomi Klein, esencialmente un sistema ‘económico’. Un sistema que recurría al racismo para validar una forma de vida sumamente lucrativa para unos cuantos: “Una reducida élite blanca había logrado amasar enormes beneficios con las minas, las granjas y las fábricas de Sudáfrica gracias a que el sistema impedía que la gran mayoría negra pudiese ser propietaria de tierras y, por lo tanto, se veía obligada a proporcionar su fuerza de trabajo por mucho menos de lo que realmente valía”. En otras palabras, como dice la propia Klein, Sudáfrica se convirtió en un país con niveles de vida californianos para los blancos y congoleños para los negros.


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