Por favor, decline de una vez

Los amigos de la Cámara Peruana del Libro (CPL) nos han dejado una tarea para este fin de semana: resolver la incógnita, antes del domingo en la noche, de si la Sra. Martha Meier acudirá ese día al homenaje que esa organización le rendirá “por su contribución a la cultura y por ser una aliada en el fomento de la lectura a través de El Dominical de El Comercio. Homenaje que se tributará en el marco de la Feria Internacional del Libro de Lima que se acaba de inaugurar, con lo que queda asegurada una cobertura mundial de lo que pueda suceder habida cuenta del rechazo generalizado que dicha iniciativa ha motivado en la ciudadanía. Especialmente entre el gremio de escritores e intelectuales (que ha anunciado, por cierto, un boicot al mismo); es decir, entre los que tienen al libro como templo y a ellos como sumos sacerdotes y no la ‘caviarada’, como alguien ha dicho por ahí.

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A nadie escapa a estas alturas que la homenajeada y el oferente tienen todo el derecho, ambos, de rendir y recibir los homenajes que quieran hacerse. También de hacerlo en el lugar y hora que le plazca. Incluso, en una feria internacional de libros si es que ese es su gusto y criterio. Lo que no logro entender es cómo, luego de la andanada de críticas recibidas se insiste de un modo que parece más una provocación que una firme posición ante la decisión adoptada. Y se entiende menos si, como todo parece indicar, que de producirse algún suceso bochornoso será el diario El Comercio el que finalmente resulte pagando los platos rotos de este embrollo. Porque no olvidemos que la señora Meier, como editora central de Fin de Semana y Suplementos del decano, queriéndolo o no expone a la indignación pública al diario que representa.

Así las cosas, a la homenajeada no le queda más alternativa, antes del domingo, que declinar el homenaje en cuestión. No tanto para darle en la yema del gusto a sus críticos o enemigos, o para ‘mitigar la envidia de los mediocres’ como leí en un comentario de Facebook (hoy mismo, las redes sociales son un hervidero de invectivas, intercambio de injurias –más de un lado que del otro- y censuras –también más de un lado que del otro- que debiera hacer reflexionar a sus responsables sobre la caja de Pandora que han abierto); sino porque, como lo prueban esos mismos comentarios, bastante maltrecha está quedando ya la imagen del diario más importante del país.

Hace unos meses, los organizadores de otra feria internacional del libro, la prestigiosa de Guadalajara, se vieron obligados a entregar entre gallos y medianoche, casi a escondidas, el premio que le confirió a un escritor acusado de plagio y que encendió las iras de decenas de escritores; entre ellos, los más respetados en nuestro idioma. Como el homenajeado se rehúso a declinar el premio ante las críticas, los responsables de semejante desatino tuvieron que entregarle el premio Extra muros de la feria; es decir, en la sala de su casa. Demás está decir que de haberlo hecho en los ambientes de tan famoso evento, este se habría visto menoscabado en su reputación con los actos de protesta y repudio que lo amenazaban. ¿Estará esperando la CPL que esto ocurra el domingo para darse cuenta del error cometido? ¿Insistirá la señora Meier en aceptar un homenaje que ella no solicitó pero que sí la convence como a muchos otros no? A veces, una digna retirada es más valiente y valerosa que la carga de una brigada ligera hacia los cañones.

En todo caso, eso lo descubriremos el domingo.


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