Congreso de la República: Una vergüenza nacional

Por Jorge Moreno Matos

Quien haya dicho que envejecer trae el premio consuelo de que uno termina o se siente cada vez más sabio, se equivocó y mucho. Yo, por ejemplo, me siento cada año (que digo cada año, a cada instante) menos sabio y sí más bien cada vez más tonto. Nimiedades cotidianas, decisiones insignificantes o asuntos que el sentido común y la lógica más simple resolverían en un dos por tres, son cada vez con mayor frecuencia un misterio chino para mí. El mayor de ellos que me consume por estos días es saber ¿por qué tenemos la clase de políticos que tenemos? Y siendo así como son estos señores (si es que así se les puede llamar), ¿por qué seguimos votándolos? ¡Siempre a los mismos!

Hace unos minutos, oponiéndose al sentimiento público más generalizado, a la opinión en contrario de personas más educadas y mejor preparadas que el común de todos nosotros, y, lo que es peor, a pesar de las denuncias sobre componendas y repartijas que han hecho los medios de comunicación, el Congreso ha elegido, para integrar al Tribunal Constitucional (TC), a seis de sus miembros y lo ha hecho votando en bloque por ellos y no a uno por uno, que era la demanda ciudadana. De este modo, con un subterfugio se han colado al órgano de mayor importancia en nuestro ordenamiento jurídico y de control personajes de dudosas credenciales democráticas que le harán un flaco favor al fortalecimiento de una institucionalidad que cada vez está más lejana como la cura del cáncer (y la comparación no es gratuita, porque como todos saben la falta de esta es el mejor abono -literalmente- que existe para que germine la corrupción, ese cáncer que nos consume).

>>> Seguir Leyendo... >>>

Si a eso le sumamos la elección de un personaje como la señora Pilar Freitas para un organismo de la importancia y relevancia para una democracia como lo es la Defensoría del Pueblo (DP), entonces solo queda escribir la palabra RIP sobre el dintel del TC y la Defensoría, porque estos habrán pasado a mejor vida. Han muerto del mismo modo como ha muerto el último atisbo de respeto y decencia que todavía guardábamos por ellos. Porque si esto es democracia, si esto es actuar en función de los intereses del país, mejor coger nuestros DNIs y purificarlos con el fuego. La presencia de la señora Freitas en la Defensoría y de Sousa en el TC es mucho más que una burla al país; más grave que una mentada de madre a quienes desean un Congreso cada vez más primer poder del Estado y no una chacra y feudo de partidos y políticos de pacotilla; más ignominioso que los diez años de fujimorismo porque al menos teníamos el consuelo de saber que se trataba del gobierno de una mafia enquistada en el Estado, mientras que este actúa en nombre de nosotros y por nosotros. Nos corresponde a nosotros ponerle un correctivo.

Esta elección hecha de espalda a la demanda ciudadana, escupiendo en la cara a los medios de comunicación que denunciaban una escandalosa repartija antes de hacerse realidad, y usando como papel sanitario las cartas y pronunciamientos de aquellos que apoyaron un cambio en este país y los pusieron donde están, ha terminado por confirmar que como país estamos muy mal y como ciudadanos, peor. Mucho peor. Porque si consentimos que estos señores se salgan con la suya, lo que venga mañana va a ser peor. Los ‘robacables’, los ‘comepollos’ y los ‘comeoro’ pasaran de ser lo anecdótico y lo folklórico de nuestro Congreso a ser lo más común en él, el pan de cada día. ¿Saben por qué? Porque les habremos dado carta de ciudadanía a sus aberraciones y atropellos, habremos autorizado todas sus componendas y repartijas futuras. Más aún, serán de la peor calaña los congresistas que aspirarán a serlo en las próximas elecciones después del mal ejemplo de estos que los anticipan y actúan impunemente.

Por favor, que las miles de personas que se trajeron abajo una dictadura, volvamos a las calles otra vez para mandar a sus casas a estos cumplidos aprendices de ‘yo hago lo que me da la gana porque para eso fui electo'. Demostrémosles que no es así. Que el mejor sitio donde merecen estar es en cualquier otro lado menos en el Congreso. Dignifiquemos lo que todavía nos queda de democracia, de ciudadanos libres y dignos. Nos lo merecemos. ¿O no?


1 comentario:

  1. Y así es: Lo ocurrido en el Congreso es mas grave que una mentada de madre!

    ResponderEliminar