Angélica Mendoza: “Todo el Perú tiene que ver con los desaparecidos”

Por Jorge Moreno Matos

Hace 30 años, la madrugada del 3 de julio de 1983, un grupo de treinta militares irrumpió en la casa de Angélica Mendoza de Ascarza y se llevó a su hijo Arquímedes, entonces de 16 años. Fue la última vez que lo vio con vida. Desesperada, a punto de volverse loca por no saber el paradero de su hijo, removió cielo y tierra tratando de hallarlo. Dos meses después, junto a otras madres, esposas e hijas que buscaban también a los suyos, fundó la Asociación Nacional de Familias de Secuestrados, Detenidos y Desaparecidos (ANFASEP). Desde entonces, desde hace treinta años, no ha cejado en la búsqueda de su hijo y de justicia para los responsables de su desaparición.

Noticias SER conversó hoy por la mañana con ‘Mamá Angélica’ en la casa de una de sus hijas en el distrito de San Juan de Lurigancho, horas antes de que recibiera el reconocimiento de la Municipalidad de Lima por su lucha de décadas por el respeto y defensa de los Derechos Humanos y la búsqueda de los miles de desaparecidos, como Arquímedes, el hijo que la visita en sus sueños y que le pide que no deje de buscarlo.

>>> Seguir Leyendo... >>>

¿Usted lleva treinta años buscando a su hijo?
Sí señor, ya son treinta años buscando a miles de desaparecidos que nunca hemos encontrado. Entre ellos está mi hijo Arquímedes Ascarza Mendoza, al que nunca encontré. La madrugada del 3 de julio de 1983 lo sacaron treinta militares. Desde esa fecha no lo he vuelto a ver. Éramos tantas las mujeres que buscábamos a nuestros hijos que fundamos ANFASEP. Todas seguimos buscando a nuestros hijos.

¿Qué es lo que más recuerda de esos primeros años de búsqueda?
Los buscábamos en todos lados. En los barrancos encontrábamos cadáveres torturados de todas las formas, cuerpos sin lenguas, sin cabeza. Así, pensaba, han torturado a mi hijo, pero nunca encontré su cuerpo.

¿Han pasado treinta años pero no ha desistido en su búsqueda?
No. Mientras yo viva seguiré buscándolo. Esto no puede quedar así nomás. Queremos justicia. Las autoridades nos dicen “así han desaparecido muchos”, pero nosotros vamos a seguir. Solo hablan, solo palabras, pero no nos hacen caso.

¿La búsqueda de su hijo y de justicia para él y miles de desaparecidos significó para usted persecución y ser acusada por Fujimori de ser la ‘embajadora del terrorismo?
Sí, tuve que esconderme porque querían apresarme. Cambié de casa tres o cuatro veces pero no me encontraron. Porque ellos no quieren que busquemos, que hablemos. Pero yo no tengo miedo y sigo buscando a mi hijo. Como tantas señoras, porque no soy solo yo.

¿Usted funda ANFASEP con otras mujeres ayacuchanas a los dos meses de desaparecer su hijo?
Después de llevarse a mi hijo salí a buscarlo y me encontré con otras señoras. Juntas buscamos a nuestros hijos en la calle, en el campo, en la Fiscalía. Aunque no los encontrábamos, nadie quería separarse. Por eso organicé, el 3 de setiembre de 1983, formalmente nuestra organización, nuestra dirigencia. Desde entonces no hemos dejado de buscar todas. Ahora somos 800 madres, 800 mujeres.

Después de tantos años, ¿espera algo del Estado peruano, de la justicia peruana?
Queremos Justicia. ¿Por qué no hacen justicia? Por ejemplo, ha muerto ese miserable de Belaunde que a tantos hizo desaparecer su gobierno, Alan García sigue vivo, también Fujimori está vivo, pero la justicia no nos alcanzó a nosotros.

¿Qué es lo que pide como acto de reparación por la desaparición de su hijo?
Quiero Justicia. Quiero saber porque se llevaron a mi hijo que dormía tranquilo en mi casa. Sin pruebas, sin antecedentes, hasta ahora no sé porque se lo llevaron. Nunca me han contestado, por eso yo y las señoras de ANFASEP seguimos esperando justicia.

¿Nunca hubo un cargo formal contra su hijo?
Nada. Nunca hizo nada. No tenía antecedentes.

¿Qué mensaje daría en esta fecha?
Todo el Perú tiene que ver con los desaparecidos. No podemos dejar así nomás. Sino, todo puede volver a pasar, volver las matanzas, las desapariciones. Por eso yo quiero que al gobierno pida paz y tranquilidad. Y justicia.

¿Va a seguir con su búsqueda?
Sigue mi lucha. A las autoridades les decimos hasta cuándo vamos a esperar. ¿Por qué no contestan? ¿Por qué no nos dicen por qué han matado a nuestros hijos? ¿por qué los han desaparecido? ¿Por qué tantos cadáveres? ¿Por qué lo han hecho?


Publicado en: Noticias SER (28/8/2013)


0 comentarios:

Publicar un comentario