El sorprendente orden del inca

Por Manuel Burga | Historiador y docente universitario

"EL ORDEN DEL INCA" es el título del libro que acaban de publicar Andrés Chirinos y Martha Zegarra, un estudioso de las culturas y pueblos andinos y una experimentada lingüista sanmarquina. Ambos conocen muy bien el quechua de la región inca. Hace ya más de una década que trabajan y publican juntos libros, ensayos y estudios sobre poblaciones cusqueñas, así como sobre las poblaciones campesinas de otros departamentos. Además, Andrés Chirinos, en 2010, publicó Quipus del Tahuantinsuyo, que sorprendió a los que hemos seguido su constante trabajo.

Ahora nos sorprenden de nuevo con este libro que desde el título retoma la agenda oculta de Juan Polo de Ondegardo en los Andes, entender y descifrar el orden del inca.

Publican dos textos de este licenciado del siglo XVI, de manera paralela, uno frente al otro, como confrontándolos. El primero se llama Tratado de un cartapacio, a manera de borrador, que quedó en los papeles del Licenciado Polo de Ondegardo cerca (sic) del linaje de los ingas y cómo conquistaron. El segundo, Relación de los fundamentos acerca del notable daño que resulta de no guardar a los indios sus fueros. Ambos son manuscritos de 1571 que se encuentran en la Biblioteca Nacional de España en Madrid.

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Afirman que ambos textos parecen ser un solo documento, obra de copistas de ese siglo, pero al mismo tiempo nos advierten que los dos tratados tienen cosas propias que los hacen distintos, complementarios, y recomiendan leerlos con esa visión. El segundo es más largo y lógicamente más completo. Publican también un tercer documento que le llaman Respuestas a la Ynstrucción del Rey, que son las respuestas de Polo de Ondegardo a las preguntas formuladas por funcionarios reales para averiguar lo que se podía interrogando a “los indios viejos” y consultando a los quipus. Es un documento de 1561.

Polo de Ondegardo, quien probablemente nació hacia 1519 en Valladolid, llegó en 1543 a los Andes dentro del séquito del virrey Núñez Vela. Raúl Porras tuvo mucha admiración por este licenciado, que no era precisamente un cronista ni interesado en la historia, sino comisionado para “describir cuáles eran los bienes que se contribuían para el inca y cómo se distribuían los trabajos necesarios para dichas contribuciones”, nos dicen los editores. Se interesaba en las leyes, los fueros que se conservaban en el quipo y que conformaban el misterioso orden del inca, que les daba tanta legitimidad como gobernantes. Polo de Ondegardo era un funcionario leal y un encomendero afortunado, que por el estudio y la indagación disciplinada se convirtió en gran conocedor del Tahuantinsuyo. Vino como jurista a conocer esas leyes del inca, pero también se le encargó conocer e informar sobre las “hechicerías” de aquella época y sobre eso escribió informes que fueron utilizados por los religiosos para corregir los errores de las poblaciones conquistadas.

Conoció muy bien el Cusco, donde fue corregidor de 1558 a 1561, y allí, como un protoetnógrafo, describió las huacas que se ordenaban en los ceques cusqueños, que creaban un sentido propio al manejo político de los espacios andinos. Ceques, o líneas, que partían desde el centro del Coricancha y se dirigían al horizonte imaginario. Originalmente ordenaban espacios nucleares en el Cusco y después en todo el Tahuantinsuyo. Este documento lo conocemos por las referencias del cronista Bernabé Cobo de 1652.

Este licenciado consultado por los virreyes también fue un importante funcionario y beneficiario del orden colonial. Corregidor dos veces de Cusco, prolijo en sus funciones cuando descubrió las momias de Pachacuti y Huayna Cápac. El Inca Garcilaso recuerda en Comentarios que Polo le mostró las momias de sus antepasados en 1559, antes de partir a la Península, las que eran adoradas y, en consecuencia, fueron enviadas a Lima y destruidas subrepticiamente.

Fue muy cercano a Francisco de Toledo (1569-1581), lo acompañó en su famosa visita de cinco años y fue quien lo designó corregidor de Cusco por otro período. Afortunado porque poseyó una rica encomienda en Cochabamba y una veta de plata en Potosí. Era seguramente un hombre con fortuna cuando murió en 1575 en La Plata (Chuquisaca).

¿Pero qué pretendía este personaje y por qué los especialistas le dan tanta importancia? R. Tom Zuidema no hubiera podido describir los ceques ni el calendario inca sin estos documentos. John Murra y John Rowe lo utilizaron asiduamente. Pero ahora, cuando poseemos un conocimiento más avanzado de los incas, los estudiosos le plantean nuevas preguntas, incluso tratando de entender los misteriosos quipus que usaba su burocracia.

Algunas de sus afirmaciones parecen mostrarlo como crítico del sistema: por ejemplo, nos dice que los españoles en cuatro años hicieron más daño a las poblaciones indígenas que los incas en 400. O que estudia el “orden del inca” para aconsejar un buen gobierno a través del respeto a los “fueros” incas. Además, promovía el respeto a la cultura y leyes de los pueblos conquistados. Curioso colono del siglo XVI.

Publicado en el diario El Peruano, el sábado 2 de noviembre de 2013.


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