Diez películas sobre la Primera Guerra Mundial que no puedes no haber visto

"El cine sirve como puente para entender mejor la Historia"
Ridley Scott (2005)

No voy a discutir la aserción del maestro Ridley Scott, con la cual disiento ligeramente, pero sí me gustaría señalar que muchos de sus colegas deben estar convencidos de lo que afirma. Si uno consulta cuántos son los títulos de género histórico que registra el sitio Internet Movie Data Base (IMDB), se encontrará con la asombrosa cifra de más de 3,963 películas. De estas, poco más de 350 tienen como argumento central a la Primera Guerra Mundial o están ambientadas en el contexto histórico de ese conflicto. Ante tan abrumadora cifra, uno no puede dejar de preguntarse si en verdad una película puede recrear o reconstruir un suceso histórico de manera fidedigna y ayudar a entenderlo o si solo el drama de su desarrollo es un excelente filón para encontrar una historia que contar durante un par de horas en la pantalla grande. Aunque la polémica se ha alimentado a lo largo de los años (y seguirá así por tiempo indefinido), es un hecho indiscutible que el cine seguirá recurriendo a la historia para encontrar en ella las grandes épicas de las que hoy ya nadie es testigo. Que se ajuste o no a ‘la verdad de los hechos’ es otro asunto (Alejandro Dumas solía decir, casi jactanciosamente, que “la verdad histórica es una chica guapa a la que podemos violar a condición de darle hijos hermosos”), pero que en el caso de la Gran Guerra ha servido para brindarnos obras maestras imperecederas dignas de tener en cuenta este año en que se celebra el centenario de su inicio. Solo un comentario final: el título de esta nota no resulta gratuito. No hay persona interesada en la historia o en el cine o en ambos que no haya visto alguna vez estas películas en el cable, un cineclub o en la comodidad de su casa cuando, en una época muy remota, los canales de señal abierta solían pasar películas de calidad (algo que hoy resulta inimaginable). Así que, para salvar mi honor, solo agregaré que esta no es una lista canónica sino estrictamente personal, orientada a aquellos que saben de ese conflicto lo poco (y mal) que aprendieron en la escuela.

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1. Armas al hombro (1918), de Charles Chaplin. Reseñar una película de Chaplin siempre será una tarea ardua, pero reseñar en particular esta lo es todavía más porque se trata de una comedia sobre un asunto muy serio como es la guerra. Pero solo Chaplin es capaz de arrancar risas de un drama sin banalizarlo, sin simplificarlo al punto de reducirlo a una caricatura como lo hizo, por ejemplo, Benigni con la Segunda Guerra Mundial en “La vida es bella”. La solución que encontró para hacerlo es igual de sencilla como su personaje Charlot. No es una de sus películas más vistas, pero sí una en la que podemos apreciar todo su arte y genialidad como en sus obras icónicas. Está disponible completa en Youtube.




2. El gran desfile (1925), de King Vidor. Esta película, filmada cuando el cine recién empezaba su vertiginosa existencia, es de una belleza conmovedora. No exagero si digo que es casi un poema. Es una película de la que muchos hablan y pocos han visto porque es difícil hallarla. En Youtube existen fragmentos dispersos de ella que difícilmente ayudan a apreciarla como merece. Pero quien la ve no olvidará nunca la historia del niñito bien, miembro de una acomodada familia sureña que, para impresionar a la novia, parte a la guerra en donde se hará hombre, se convertirá en un mutilado de guerra y descubrirá el auténtico amor en los brazos de una campesina. Un descubrimiento que alcanza el de la hipocresía de una clase social de la que ya no se siente parte. Los mejores ciento cuarenta minutos del cine mudo que haya disfrutado y que se pasan como un suspiro.




3. Sin novedad en el frente (1930), de Lewis Milestone. Basada en la famosa novela homónima de Erich Maria Remarque, es la primera y mejor de las dos adaptaciones que se han hecho de este famoso libro y, por eso mismo, el mejor homenaje que ha recibido (hay también una versión para televisión que no merece mayor recordación). La historia de un grupo de amigos que se enlistan para ir a la guerra seducidos por los discursos de un profesor, y que en el frente de guerra sufrirán una progresiva transformación y degradación, tanto de sus ánimos y espíritus como de su propia humanidad, es la mejor guía para descubrir que detrás del patriotismo (“el último refugio de los canallas”) y el heroísmo de la guerra hay, además de sangre y muerte, dolor, hambre, frío, lodo, piojos, ratas y más muerte. La película está plagada de escenas antológicas (como la maravillosa escena final o la de la trinchera con el soldado muerto) que a uno se le quedan en la retina por mucho tiempo. Los nazis odiaban tanto al libro y a la película que consiguieron evitar la emisión de esta en Alemania y, cuando llegaron al poder, en 1933, quemaron miles de ejemplares de la novela. Si la va a comprar en el pasaje 18 de P.A., asegúrese de que sea la versión restaurada de 1998.




4. La gran ilusión (1937), de Jean Renoir. La obra maestra del gran director francés, por encima incluso de su majestuosa “La regla del juego” (1939). Esta magnífica realización francesa es al cine lo que “La marcha Radetzky” (1932), de Joseph Roth, es a la literatura: La historia de la decadencia y desintegración de una clase social y un mundo, representada por la historia de dos aristocráticos capitanes franceses que caen prisioneros en manos de otro no menos aristocrático comandante alemán y que están convencidos, tanto los prisioneros como su captor, que su condición social los coloca, en la guerra y en las consecuencias de esta, por encima del resto de los hombres. La profunda reflexión a la que esta película invita va más allá del tema de la guerra, lo que explica porque siempre aparece en las listas de las mejores películas de la historia. Dato no menos importante es el de que el comandante alemán es protagonizado por Erich von Stroheim, el director y actor de origen austriaco que hace de ex director de cine caído en desgracia que trabaja como chófer y mayordomo de una antigua estrella del cine mudo (Gloria Swanson), en la famosa película “El crepúsculo de los dioses” (1950), de Billy Wilder.




5. El Sargento York (1941), de Howard Hawks. Cuando la vi por primera vez me pareció de una candidez enorme. Cada vez que la vuelvo a ver sigo pensando que es una película muy edulcorada, la típica gringada sobre el héroe y los valores americanos en la guerra a lo que nos tiene acostumbrado Hollywood, pero eso no evita que uno vuelva a ella, inevitablemente, cada cierto tiempo. ¿Cuál es el secreto de esta película que hasta Tarantino no puede evitar referirse a ella en “Bastardos sin gloria”? Pues, que en el fondo todos quisiéramos ser ese héroe sencillo y rudo que fue Alvin York y realizar las hazañas que logró casi sin despeinarse.




6. Senderos de gloria (1957), de Stanley Kubrick. De todas las películas que se han filmado sobre la Primera Guerra Mundial, o sobre cualquier otra guerra de la historia, esta es, indiscutiblemente, la mejor de todos los tiempos. Insuperable, grandiosa, simplemente magnífica. No tendrá el asombroso realismo de las superproducciones modernas ni la espectacularidad de las grandes obras épicas de la época de oro del cine, pero la historia de los tres soldados que comparecen ante un consejo de guerra acusados de cobardía, con la consecuente muerte de estos para satisfacer el capricho de un estúpido general, es la que mejor refleja el absurdo, la brutalidad y el horror de la guerra, cualquiera que sea esta. Si Kubrick hubiera filmado tan solo esta película, le hubiera bastado para ganar la gloria y la inmortalidad imperecedera. La obra estuvo prohibida en Francia hasta 1975, y en España no se estrenó hasta 1986, lo que da una medida exacta de la reacción que generó el alegato anti-militarista que lleva implícito.




7. Lawrence de Arabia (1962), de David Lean. La periodista Leila Guerriero ha escrito que fue esta película, luego de verla siete veces cuando era niña, la que le enseñó a contar historias. Yo la he visto muchas más veces y todavía sigo aprendiendo cosas de ella. La primera, como dice Guerriero, a contar una historia y la Historia de un modo como pocas veces lo ha hecho el cine. Adaptación de ese monumento literario de T.E. Lawrence, “Los siete pilares de la sabiduría”, esta maravilla cinematográfica y artística relata la campaña inglesa en la península arábiga durante la Gran Guerra y el papel que en ella le cupo a Lawrence. Una lástima que hoy no existan los cineclubes o las temporadas de reposición porque esta es una película que ha sido hecha para ser vista, apreciada y amada en la pantalla grande. El consuelo que nos queda es que la versión que venden en DVD es la que restauraron Spielbeg y Scorsese, dos directores que, como Guerriero, yo y miles de otros más, seguimos aprendiendo mucho de esta asombrosa e inagotable obra maestra. Una auténtica joya.




8. Doctor Zhivago (1965), de David Lean. Si alguna obra se acerca o pretende recrear o reconstruir la historia sin hacer concesiones al arte o a la Historia misma, es esta obra que su realizador filmó apenas tres años después de “Lawrence de Arabia”. Es una obra total, épica, oceánica, completa. Solo Lean podía atreverse a intentar a superar a Lean con una película como esta y lo logra. El relato de los amores tormentosos del protagonista de la novela de Boris Pasternak, en que se basa la película, y su trágico final constituyen el hilo conductor mediante el cual el director nos lleva en un viaje a través de la sociedad rusa de principios del siglo XX y los graves problemas sociales y económicos que la carcomían, al estallido de la Gran Guerra que cambiará la vida de todos y, finalmente, a la Revolución de Octubre que instaurará un nuevo orden. Una película épica como no se ha vuelto a filmar jamás. Una obra maestra de la cinematografía del siglo XX y de todos los tiempos.




9. Gallipoli (1981), de Peter Weir. Tengo varios amigos y conocidos que son admiradores irreductibles de Winston Churchill, y la verdad es que hay motivos de sobra para serlo. Pero cada vez que pienso en el buen Winston, el baúl de la memoria me devuelve un nombre: Gallipoli. La fracasada campaña inglesa en la península turca de ese nombre que costó la vida de 250,000 soldados a cada bando, 35.000 de ellos australianos y neozelandeses que fueron simple carne de cañón como puede apreciarse en link de abajo. Este desastre llevó a Churchill a renunciar al cargo de Primer Lord del Almirantazgo (el más alto cargo de la Marina Real Británica) y, a la postre, a la caída del frente ruso y, finalmente, la revolución rusa. Esta película, que narra la historia de dos amigos que se alistan en el ejército inglés para luchar en la guerra, es una correcta y lograda crónica de ese desastre militar. Una película que le debe mucho a la de Lewis Milestone y que paga muy bien su deuda con el resultado final.




10. War Horse (2011), de Steven Spielberg. La típica obra de Spielberg por donde se le mire. Grandiosa en la realización, minuciosa en la reconstrucción histórica, detallista hasta el hartazgo, y con el empalagoso como inevitable final feliz de siempre de sus películas. No hay, desde mi punto de vista, cinta sobre la Primera Guerra Mundial que se haya filmado con el verismo desbordante de esta. Lo cual no evita que, finalmente, sea un resultado fallido. Porque historia del joven que busca su caballo a través de los campos de batalla de una Europa devastada parece más la de un amante que busca a su amada raptada por el enemigo. Para pasar el rato, nada más.




Hay, por supuesto, otras películas sobre la Primera Guerra Mundial de gran calidad y factura que pude haber mencionado, pero me conformo con esta primera lista para la cual me impuse la ardua y gustosa tarea de volverlas a ver para escribir esta nota. Si el tiempo se da, me sentaré a ver el resto de cintas que se quedaron entre mis apuntes y tal vez, solo tal vez, escriba una segunda entrega con películas como Alas (1927), de William A. Wellman; La Reina de África (1951), de John Huston; Adiós a las armas (1957), de Charles Vidor; La Gran Guerra (1959), de Mario Monicelli; Johnny cogió su fusil (1971), de Dalton Trumbo (una de las víctimas de la Caza de brujas macartista en Hollywood); Capitán Conan (1996), de Bertrand Tavernier; Y la nave va (1983), de Federico Fellini; y las películas para televisión Feliz Navidad (2005), de Christian Carion; La trinchera (1999), de William Boyd (en la que aparece un deslucido Daniel Craig); El batallón perdido (2001), de Russell Mulcahy; y Teniente Jack (2007), de Brian Kirk.


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