El investigador de archivos

Viajó becado por unos meses a España y se quedó veinte años investigando en el Archivo de Indias. Miguel Maticorena ha dedicado su vida al estudio de la historia colonial peruana

Por Marco Paredes Gómez

Cuando uno visita su casa lo primero que salta a la vista son los libros. Están por todas partes, en estantes, sillas, mesas e inclusive en rumas sobre el piso. Éste es el escenario donde Miguel Maticorena, a sus 74 años, hilvana teorías y prepara la edición de sus trabajos.

Discípulo dilecto de Raúl Porras Barrenechea, compartió aulas con Pablo Macera, Manuel Scorza y Javier Alva Orlandini, entre otros. Ha publicado sobre temas tan diversos como los cronistas del Perú, la historia de las universidades de Piura y de San Marcos, y la idea de nación en el Perú. Además, entre sus aportaciones a la historia colonial de América se cuentan estudios sobre los dos primeros viajes marítimos de Pizarro, el testamento de Cieza de León y el descubrimiento de un manuscrito inédito de "La Florida del Inca", de Garcilaso de la Vega.

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Su obra es tan erudita como dispersa y no ha escrito aún la que pudiera llamarse su obra fundamental...

He escrito para muchas revistas a lo largo de mi vida y publiqué decenas de artículos (son casi 300), pero nunca los he reunido. Mi obra gira alrededor de temas como los cronistas, la idea de la nación en el Perú y la historia de San Marcos.

En 1951, gracias a la intervención de su maestro Raúl Porras Barrenechea, usted consiguió una beca para investigar en el Archivo de Indias.

Viajé por unos meses y me quedé casi veinte años en Sevilla. Ahí estuve muy vinculado a los historiadores Antonio Muro Orejón y Ramón Carande, autor este último de "Carlos V y sus banqueros". De este período data la relación epistolar que mantuve con Marcel Bataillon (1958-1971), que fuera recopilada y publicada por Abdón Yaranga en 1998 para la Universidad de Vincennes-Saint Dennis. También escribí para varias revistas de España y Francia.

¿Cuáles son los descubrimientos más trascendentes de sus años de estudio en el Archivo de Indias?

Por indicación de Antonio Muro encontré el testamento de Cieza de León y otros (15) documentos más que permitieron ordenar y conocer su biografía, que estaba un poco en la penumbra. Antes de eso se conocía muy poco sobre este personaje. He investigado a Cieza de León, Garcilaso, Antonio de Herrera y otros documentos sueltos que encontré de diversos cronistas. Todo eso se publicará en el prólogo de "Los cronistas", libro del doctor Raúl Porras que edita la Universidad de San Marcos.

¿Qué dificultades técnicas afrontó usted en este período?

El Archivo del Consejo de Indias se encuentra desde el siglo XVIII en Sevilla. Existen entre 35 mil a 38 mil legajos (paquetes que contienen cada uno 500, 600 o hasta mil hojas) y el doble de páginas. Para que se haga una idea, se dice que si se juntaran todas las hojas de los documentos que hay ahí en una sola cinta, ésta daría una vez o más la vuelta al globo terrestre. Se calcula que son casi 18 millones de páginas y del Perú alrededor de 200 mil, otras son de México, Argentina, California, Cuba. Imagínese encontrar algún documento aquí.

Además, al leer los textos lo que me molestaba eran las abreviaturas. Por ejemplo, 'Po' puede ser Pedro, primero o postrero, hay que recurrir al contexto para entender. A veces se lee 'judío' y en realidad dice 'indio', la 'n' se confunde con la 'u' y así por el estilo. También han ocurrido equivocaciones curiosas. Una vez el historiador argentino Roberto Levilliers transcribió 'Solón de Gordo' y era 'Polo de Ondegardo', un jurista, escritor y cronista del Perú del siglo XVI que fue corregidor del Cusco, cuya obra es importantísima para el estudio de las instituciones incaicas y su religión.

Usted afirma en un artículo que Pizarro no participó en la firma del contrato de Panamá...

Así es. Tengo información inédita de Pizarro en 1529, que se les escapó a Porras y a otros especialistas, referente a su segundo viaje marítimo, entre 1524 y 1526. Se dice que descubrió costas, pero conectado a esto está el contrato de Panamá. Pizarro no firmó ese documento. Está comprobado que en marzo de 1526 no estaba en Panamá, aunque aparece su firma. Él estaba en un sitio llamado Chicama o Xoxama.

¿Cómo se produce su regreso al Perú?

Yo vine en 1971 porque me invitaron al congreso del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. Y me quedé a enseñar en San Marcos.

Para conseguir la cátedra tuve que presentar rápidamente una tesis sobre el concepto de "Cuerpo de nación en el Perú en el siglo XVIII", con la dirección de Pablo Macera. Él menciona en sus "Trabajos de historia" que para entender la independencia del Perú hay que referirse a este trabajo. Se imprimieron cincuenta ejemplares, pero este año San Marcos sacará una reedición por la plena actualidad de este tema.

"La Florida del Inca"

"En el curso de mis investigaciones sobre cronistas encontré un manuscrito de 'La Florida del Inca' de Garcilaso de la Vega, hasta ahora inédito, que es sumamente importante. Es anterior a la edición de 1605 y relata las aventuras de Hernando de Soto en el estado actual de Florida, Estados Unidos".

"Hay una enorme diferencia entre el manuscrito y la edición. El primero tiene unas 200 páginas y el impreso es diez veces más grande. Así podemos conocer la forma en que Garcilaso preparaba sus obras, pues los sucesos que se describen en el manuscrito en cinco líneas, en el libro ocupan cinco páginas. Es decir, amplifica y adorna los sucesos como era la forma de narrar una historia en la época. Esto se llama colorear la historia, y Garcilaso era un historiador, pero también un artista. Aquí en el Perú hace unos años facilité la consulta de una copia del manuscrito a don Aurelio Miró Quesada y a José Durand, ambos ya fallecidos".

"Lo encontré hace veinte años en una biblioteca particular de España y hasta ahora no ha sido localizado por ningún otro investigador".


Publicado en el diario El Comercio, el 13 de junio de 2000.


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