Cristóbal Colón en la Historiografía Peruana (*)

Por Miguel Maticorena Estrada

Hegel habla de los individuos histórico-universales. Y Cristóbal Colón lo es y profundamente. Su obra es el comienzo de la historia universal. La naciente historia mundial paralela al inicial capitalismo. Por esto este V centenario colombino tiene dimensión mundial. Y Colón ha dejado su huella también en la historiografía del Perú.

Para algunos cronistas, como Cieza, es capítulo obligado de la América moderna. En otros autores aparece en el contexto de temas paralelos. Por ejemplo los temas de la Equinoccial y las Antípodas. No falta Colón al tratarse de las primeras migraciones, la Atlántida, Tarsis, el Ofir, el Paraíso en las Indias occidentales. Por supuesto, en textos sobre el piloto anónimo que habría dado a Colón noticia de la ruta a seguir. Gran relieve tiene este predescubrimiento y representa la versión popular del descubrimiento de América. Más que resultado de un multisecular saber científico geográfico, sería producto del azar. Reaparece en este siglo con el sabio peruano don Luis Ulloa y, en parte, en la gran obra de don Juan Manzano: Colón y su secreto (Madrid, 1976).

>>> Seguir Leyendo... >>>

Cada uno de esos temas es parte de la vida y obra de Colón: geografía, religión, Estado, nacionalidad. Colón es un caso excepcional del peso de las mentalidades. El, como se ha dicho, no viene a descubrir sino a comprobar un esquema de la geografía medieval. En medio de esta literatura fantástica, abre, sin embargo, las puertas de la modernidad.

Gómara escribe hacia 1551, cuando aún era candente el pleito entre los Colón y la Corona. Aquellos reclamaban un señorío semifeudal a nivel de todo el continente, lo que resultaba imposiblepara un Estado absolutista que reclamaba para sí toda la soberanía. El fiscal real con audacia, hacia 1514, había desconocido la prioridad de Colón en la primera navegación. Atribuía la idea geográfica inicial a Pinzón, otro gran navegante. Este habría obligado a Colón a terminar el viaje y no regresar sin culminarlo. Ponerse un autor a favor o en contra de estas opiniones, era cosa importante. Así como Las Casas es colombinista, Gómara refuerza la tesis del fiscal. Gómara desecha Tarsis y el Ofir, pero se complace con la tesis del piloto anónimo predescubridor. Además, cree que "las Indias son las islas y tierra firme de Platón" o sea la Atlántida (cap. 13, 220). Desluce, pues, la originalidad del ideario geográfico de Colón (Marcel Bataillon).

Gómara y Agustín de Zárate acentúan los rasgos proféticos de los versos de la Medea de Séneca: "un nuevo marinero... descubrirá nuevo mundo... no será Thule la postrera de las tierras" conocidas (C. Colón: Libro de las Profecías ). Esta "adivinanza", como la llama Gómara, resta méritos a Colón. Y Gómara hacía méritos para conseguir título de Cronista real, cargo que nunca obtuvo.

Agustín de Zárate tampoco es un ingenuo. Funcionario de hacienda, no quería discrepar de la argumentación básica del fiscal: La Capitulación del 17 de abril del 92 no era un "contrato" sino una "merced real" revocable. Zárate elude este tema, pero coadyuva con el argumento geográfico. Es "cierta y verdadera" la existencia de la Atlántida (1555). Lo repetirá en la censura a las Elegías de Juan de Castellanos (1589). Aquí dirá: "lo supe de personas que habían oído al mismo Colón". Esta idea atlantista, es parte pero no la central, en el plan geográfico del Almirante. Por su lado, el cronista perulero Gutiérrez de Santa Clara, hacia la década de 1560, repetirá que el piloto "dexó los papeles" del predescubrimiento a Colón.

El sabio padre José de Acosta, en 1590, subraya el mérito de la comprobación de las Antípodas (Lib. I. caps. 7, 8). Cree posible la tradición del piloto (c. 19). Rechaza Tarsiso, el Ofir y la Atlántida (c. 21). Es un "cuento (paramuchachos y viejas".

Sobre "El piloto anónimo de Colón" en Guamán Poma y Garcilaso, nos volvemos a ocupar (ver Dominical, 15 octubre 1989). Es, ésta, la versión popular frente a la científica de Toscanelli. Poma embarca en un mismo navío a Colón, Balboa, Pizarro, Almagro. Los "papeles" le permiten un paralelismo entre el piloto y el Pedro de Candia en Tumbes, 1528. En la "pontifical flota" subraya la célebre dimensión que Colón atribuye a la ruta hasta las Antillas (Madariaga, 147).

Garcilaso de la Vega identifica al piloto con Alonso Sánchez de Huelva. Lo que se creyó invención del Inca, se confirma con la aparición de este nombre de la Recordación Florida de Remesal (Zuatemala). Dato de Leandro Tormo, divulgado por don Juan Manzano.

Fernando de Montesinos recoge el rumor del piloto y sitúa el Ofir en el Perú ( El Ophir de España II, 1644). El Ofir creía Colón era Santo Domingo o La Española. En esta geografía fantástica, León Pinelo ve el Paraíso en el Perú ( El Paraíso en el Nuevo Mundo, 1640-50, 2 tomos). Sigue a Colón en su tercer viaje cuando en Paria, Venezuela, encuentra indicios del Paraíso (I, 133, 355). Solórzano Pereyra en su monumental Política Indiana resume las teorías de don Cristóbal y poscolombinas (1647). Adviértase la predilección filobiblista en estos seis autores de origen converso: Santa Clara, Acosta, Montesinos, Pinelo, Solórzano, lo mismo que Zárate.

Sin poder recoger testimonios del S. XVIII, sólo queremos mencionar el explosivo texto de Viscardo: los Reyes Católicos incumplen con el "gran Colombo" (1791); no aceptan que la Capitulación sea un contrato obligatorio.

Asimismo, tratan temas colombinos autores posteriores: Pedro Ignacio Cisneros, Pablo Patrón, José Toribio Polo, el erudito González de la Rosa que impugnó las cartas de Toscanelli (París, 1900) y cuya tesis inspirará la hipercrítica de Henry Vignaud.

En este siglo XX dignos de mención son los ensayos de José de la Riva Agüero sobre la Atlántida y los Precursores de Colón (O.C.). Obligado es destacarla obra catalanista del sabio don Luis Ulloa: El predescubrimiento hispano-catalán de América en 1477. Xristo-Ferem Colomb (1928). Identifica al piloto anónimo con el danés Scolvus y a éste con el mismo Colón, recogiendo una idea de Juan de Castellanos. Don Emiliano José discrepa con Ulloa pero reconoce su extraordinaria erudición y talento. En cierto sentido, Ulloa ha sido revalorado con la conocida obra del español Juan Manzano "Colón y su secreto", publicada en 1976.

(*) Publicado en el Suplemento Dominical del diario El Comercio, el 18/10/1992.


0 comentarios:

Publicar un comentario