Irradiación de San Marcos en América (*)

Por Miguel Maticorena Estrada

Publicadas por Antonio Ricardo en 1602 aparecen las Constituciones de San Marcos de 1582. Tiene allí un hermoso soneto a la "florentísima Universidad de Los Reyes". El autor es Pedro de Oña, nacido en Chile y estudiante en San Marcos, el famoso autor del Arauco Domado, publicado en Lima. Alabando a la "esclarecida fuente de agua pura" de la cultura sanmarquina agrega: "No dudes ya que las aguas vivas/ de tu doctrina y regla saludable,/ alcance a las últimas naciones". El "menor hijo de ella", San Marcos, se autotitula don Pedro.

La ciudadela del espíritu derramaba sus luces en el "valle Antártico". Y efectivamente alcanza ya desde entonces una dimensión continental. No sólo por el internacionalismo de regiones que forman un solo Estado que facilita la intercomunicación. Es además porque de San Marcos iba saliendo parte de la alta burocracia americana. Así como también por el internacionalismo de las órdenes religiosas. Sobre todo la Orden de Predicadores o Dominicana formó una legión de estudiosos y misioneros.

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Luis Antonio Eguiguren, a quien San Marcos debe un monumento, señaló la irradiación sanmarquina en América. Sanmarquinos formaron cientos de instituciones mayores o menores como colegios, seminarios, parroquias, academias. Graduados, profesores, incorporados o simplemente alumnos intervienen directa o indirectamente en la creación de unas siete o nueve de las aproximadamente treinta universidades fundadas en el período hispánico.

A un año de la fundación de la Universidad de los Reyes, Lima (o San Marcos desde 1574), Fray Tomás de San Martín el preclaro fundador sanmarquino consigue real provisión para crear otra universidad en Chuquisaca (23 de febrero de 1552). En ese momento no pudo concretarse y luego tomará el nombre de San Francisco Javier, con Bula pontificia de 1621.

La Universidad de Córdoba, en Argentina, se forma por gestiones del Obispo de Tucumán fray Fernando de Trejo y Sanabria, sanmarquino y aquí catedrático de Teología moral. Obtuvo la real cédula fundacional en 1609 y en las gestiones del establecimiento intervienen el visitador Francisco de Alfaro, famoso jurista con su libro sobre el oficio fiscal. Alfaro, cuando estuvo en Lima, fue incorporado a San Marcos. Córdoba además adopta las Constituciones de San Marcos. La misma Universidad de Buenos Aires pide inicialmente, hacia 1762, tomar el modelo constitucional de San Marcos. Indirectamente, a través de Córdoba, San Marcos deja su presencia en la hoy famosa Universidad de Buenos Aires.

La Universidad de Santa Fe de Bogotá queda establecida por la actividad de fray Francisco de la Cruz, catedrático de Prima de Teología y supernumerario en San Marcos. Fue obispo de Santa Marta y entre sus numerosas obras escribió el Discursum pro Occidentalibus en cuatro tomos. Consiguió el breve fundacional de Bogotá en 1619 y la real cédula se expidió en 1639.

En la fundación de la Universidad de San Carlos de Guatemala interviene el doctor Juan de Osaeta, profesor de Cánones en San Marcos y luego en Guatemala (1676). Consta en el breve pontificio y en otros textos que la Universidad de Guatemala adopta el modelo universitario de Lima y México.

La Universidad de Santa Rosa de Lima de Caracas tiene un ilustre historiador que es Ildefonso Leal, quien ha publicado varios libros y el Cedulario de la Universidad. La cédula de Caracas es de 1721 y la Bula pontificia de 1722. La Universidad se hizo sobre la base del Seminario Conciliar de Santa Rosa de Lima, fundado por el obispo fray Antonio González de Acuña, catedrático de Teología moral en San Marcos.

Las dos universidades de Quito también tienen vínculos con San Marcos. La de Santo Tomás de los Padres Dominicos de 1681 y sobre todo la Universiad de San Gregorio Magno de 1621-22, que tiene como precedente el Colegio de San Luis, fundado por el sanmarquino fray Luis López de Solís hacia 1595. Hacia 1622 adopta el nombre de San Gregorio Magno. Otros dos ilustres sanmarquinos continúan la obra del obispo López de Solís: Salvador de Rivera, profesor de Teología y fray Rafael Segura, ambos teólogos ex catedráticos de San Marcos.

En la creación de la Universidad de San Felipe de Santiago de Chile intervienen tres graduados de San Marcos: el obispo fray Antonio de San Miguel, Francisco Ruiz de Berecedo y Tomás de Asúa hacia 1738. Sor Agueda María Rodríguez Cruz señala que ya desde 1724 se pensaba adoptar las Constituciones de San Marcos, lo que se plasma en las de San Felipe de 1770. Luego en 1777 aprueba el rey que la de Chile recoja las innovaciones o reformas de la Constitución limeña de 1771. Otra vez en 1802 se ordena mantenerse en el modelo de San Marcos.

Aunque a veces San Marcos se opuso a la creación de nuevas universidades, se nota su presencia en todas las del Perú. El doctor Castilla y Zamora en Huamanga (1677); y la de San Antonio Abad del Cuzco con el Obispo Antonio de la Raya, incorporado a San Marcos (1692). Por otra parte, José Baquíjano y Carrillo tuvo encargo hacia 810 para formar Universidad en Arequipa. El mismo Baquíjano hizo gestiones a favor de la institución académica de La Habana.

Como se ve toda una irradiación sanmarquina se proyecta en América. San Marcos tenía entonces una dimensión continental. Queda muy limitada en el siglo XIX sobre todo por el gran desarrollo de las otras. Cabe, sin embargo, la esperanza de retomar algo de esta antigua presencia. Para esto tenemos que orientar todos los estudios dentro de una dimensión aunque sea andina. Nuestro proyecto en víspera del nuevo milenio debe ser de una Universidad de San Marcos Andina.

(*) Publicado en el diario El Comercio, el 10/05/1994.


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