La visita de Gabriel García Márquez a Lima en 1967

Lima, abr. 18. En 1967 se reunieron dos de las figuras más importantes de la narrativa de América Latina: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Fue en la Facultad de Arquitectura de la UNI.

El encuentro se llevó a cabo gracias a un evento programado el 5 y 7 de setiembre, cuando aún no se habían distanciado.

En aquel momento ni Gabriel García Márquez ni Mario Vargas Llosa habían logrado el Nobel, pero ambos ya eran grandes.

El primero llegaba a Lima luego de presentar en Argentina "Cien años de soledad"; mientras el arequipeño venía de Venezuela tras recibir el premio Rómulo Gallegos.

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Fernando Caller, director de la Oficina Central de Cultura de la UNI y quien ha recapitulado información de este encuentro para una publicación, señala que el auditorio, con aforo para 250 personas, fue poco espacio para la inmensa cantidad de gente interesada.

Lectores, intelectuales y curiosos hicieron cola para presenciar a dos representantes de lo mejor de la literatura sudamericana del momento.

“Además de las autoridades de la universidad estuvieron grandes personajes de las letras y artes peruanas de la época como Blanca Varela, Abelardo Oquendo y Fernando de Szyszlo”, detalla Caller.

Tal fue la cantidad de gente que se hizo presente entonces –comenta–, que tuvieron que colocarse parlantes para que los miles afuera del auditorio pudiesen escuchar lo que unos pocos afortunados podían apreciar personalmente.

El significado de la literatura en América Latina, el rol del escritor y la naturaleza de la labor del mismo fueron solo algunos de los temas tocados por los escritores, en un intercambio de palabras en los que Vargas Llosa cumplía la función de anfitrión y entrevistador.

Rol que a veces se difuminaba, para dejar que García Márquez llevara la batuta. Siempre amables ambos.

Fue de esta entrevista con sabor a conversación que nació una de las confesiones de Gabo que tal vez defina tanto su labor como la de miles que lo han seguido en estos años: “Tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada más”.


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