China publica "confesiones" de criminales de guerra japoneses

Pekín, jul. 03. China empezó a publicar las "confesiones" de 45 japoneses condenados por crímenes durante la Segunda Guerra Mundial, en el último esfuerzo de Pekín de asociar los contenciosos históricos a las vivas tensiones territoriales que le oponen a Tokio.

Los documentos, redactados a mano por japoneses juzgados y condenados por los tribunales militares chinos tras la guerra, serán objeto de una publicación diaria en internet, durante 45 días, por parte de la Administración de archivos de Estado, indicó en un comunicado.

En la primer confesión colgada en internet, fechada en 1954, Keiku Suzuki, presentado como lugarteniente y comandante de la 117º división japonesa, admitió haber ordenado a un coronel "quemar las viviendas de unas 800 familias y masacrar a 1.000 campesinos chinos en una operación de rastreo" en la región de Tangshan, según la traducción oficial.

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Entre una letanía de otros crímenes enumerados en el documento de 38 páginas, con un número total de víctimas que alcanza los varios miles, el militar japonés admitió también haber "asesinado cruelmente a 235 campesinos chinos que buscaban refugio en un pueblo cerca de Lijiayu, abriendo los vientres de las mujeres embarazadas".

El responsable también "ordenó al equipo encargado de la prevención de las epidemias y del suministro en agua expandir el virus del cólera en tres o cuatro pueblos".

No estaba claramente indicado si esta confesión y las que están por venir -todas relativas a 45 criminales de guerra juzgados en China en 1956- estaban accesibles al público anteriormente y la AFP no pudo confirmar la autenticidad de estos documentos.

Suzuki fue detenido por las fuerzas soviéticas al final del conflicto, y trasladado a una cárcel china en 1950, según documento chinos anteriores que precisan también que fue condenado a 20 años de cárcel y liberado en 1963.

La publicación de estas confesiones ocurren en momentos de tensión entre Tokio y Pekín por su disputa territorial en el mar de China Oriental.

China se indignó esta semana de una revisión por parte de Tokio de la Constitución nipona, que abre la vía a intervenciones militares fuera del país.

China acusa regularmente a Japón de negarse a asumir su pasado de "agresión" en Asia. Este contencioso histórico se envenenó con la reelección en 2012 del primer ministro conservador nipón Shinzo Abe, cuyas declaraciones son interpretadas por Pekín denuncia como un discurso "bélico".

Las relaciones se tensaron aún más a finales de 2013 con la visita de Abe al santuario Yasukuni de Tokio, lugar considerado por Pekín símbolo del pasado militarista japonés debido a los crímenes de guerras que allí se honran.




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