Somos libros

Por Mirko Lauer

El espectáculo de los días de cierre de la Feria Internacional del Libro este año ha sido impresionante, con apretadas y ávidas multitudes circulando entre los puestos y produciendo la mayor compra del año. Más ingresos en las capas medias, más títulos interesantes y precios de oferta han producido esta carrera anual hacia la lectura en lo que fue el Bosque de Matamula, Jesús María.

Buena parte de lo que se lee sigue siendo importado. El número de títulos se ha multiplicado, pero todavía no hay una industria editorial articulada. La tiene México, Colombia la está alcanzando con fuerza. En el Perú instituciones y empresas refuerzan una industria editorial que todavía busca sus pantalones largos.

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Aun así, una buena parte de la cultura aquí se mueve en virtud de libros importantes. Seguimos sin mucho mercado para los libros políticos, pero hay un verdadero estallido de libros de literatura. Los bestsellers son pocos, y tienen cifras de venta poco impresionantes. Sin embargo hay un aire renovado, con programas de libros en la TV, por ejemplo.

Sin duda es el cine nacional el que más ha avanzado en el establecimiento de un nuevo público. Pero el fenómeno de la nueva lectura no debe ser echado en saco roto. No solo por el éxito de la feria, finalmente un síntoma de lo que sucede el resto del año. Las importaciones, ediciones, ventas muestran cifras crecientes, y elocuentes.

Tres libros claves de esta temporada. Uno es la investigación sobre el general Mariano Ignacio Prado (1826-1901), cuyas 664 páginas proponen una imagen radicalmente distinta del político y empresario peruano. Víctor Andrés García Belaunde formula minuciosamente El expediente Prado (Lima, USMP, 2014) como la demolición de un falso valor nacional.

El otro es Qhapaq ñan, El sistema vial inkaiko (Lima, Petroperú, 2014), una reedición corregida y completada de la obra de John Hyslop. El libro acrecienta su actualidad ahora que los caminos incaicos, cuyos extremos penetran varios países andinos, vienen siendo revalorados, estudiados y articulados al sistema turístico por todo el país.

Luego está Las ruinas de Moche (Lima, PUCP, 2014), estudio clave de Max Uhle escrito en 1903, que recién aparece en castellano 110 años más tarde meticulosamente traducido por Peter Kaulicke. Mucho se ha aprendido sobre la cultura Moche desde entonces, pero este trabajo es un utilísimo punto de partida para entender esa antigüedad y novedad.

Libros que destacan, pero no los únicos de esta hora. La prensa peruana tiene una pobre capacidad de alojar noticias y reseñas de libros, lo cual limita el impacto de las ediciones. Esto hace el esfuerzo de revistas de libros como El buen salvaje, de circulación gratuita además, particularmente meritorias.


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