Eusebio Quiroz Paz Soldán: "En Grau los peruanos podemos mirarnos sin sentir vergüenza"

Entrevista a Eusebio Quiroz Paz Soldán. Historiador especialista de la etapa republicana.

Por Elmer Mamani | Arequipa

Meses antes de que una bala de cañón lo despedazara, Miguel Grau Seminario y los tripulantes del Huáscar, oyeron los aullidos de un lobo. Lo interpretaron como mal presagio. Era la noche del 27 de julio. Celebraban a bordo del monitor, el último cumpleaños del contralmirante. El 8 de octubre de 1879 sucumbieron ante la escuadra chilena en el combate de Angamos. Ese día, del Caballero de los Mares solo quedó un hueso, la tibia del pie. El historiador arequipeño Eusebio Quiroz Paz Soldán señala que este pasaje está descrito en una crónica del periodista peruano de esa época Abelardo Gamarra.

Grau fue reconocido tras su muerte en varias partes del país. “Los funerales en Arequipa fueron extraordinarios con un lleno absoluto. Los hombres vestían de luto y las mujeres con velo negro y la guardia se renovaba a cada momento en la Catedral”, describe el estudioso de la Guerra con Chile. “¿Hasta el punto de llorar?”, le pregunto a Quiroz Paz Soldán.“Sí, con lágrimas, lo escribe la periodista de La Bolsa, María Nieves Bustamante”.

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¿Somos ingratos con Miguel Grau?
Muchas plazas y calles que llevan su nombre nos los recuerdan. Pero somos ingratos cuando la juventud no conoce su estatura moral, religiosa, la armazón de su personalidad, un ejemplo católico. La juventud no llega a identificarse con él.

Todos lo conocemos como el héroe del combate de Angamos, pero ¿que hay detrás de su persona?
Es una personalidad totalmente original y extraordinaria. Muy bueno profesionalmente como marino mercante y militar. Padre ejemplar y esposo correcto. Un hombre leal con sus amigos y un patriota a carta cabal. En Grau podemos mirarnos los peruanos sin sentir vergüenza como sentimos vergüenza ajena por lo que vivimos hoy. Y no solo por el combate de Angamos. Esa epopeya resultó la culminación de su heroísmo.

¿Existen pasajes desconocidos en su vida?
Es como un padre en el cual nos podemos refugiar y esperar que su ejemplo nos ilumine y nos ayude a ser mejores. Grau es un modelo porque nunca pensó en su bolsillo. Cada vez que le rendían honores, decía: por que tanto honor yo solo soy un pobre marinero, que quiere servir a su patria. Eso lo dijo en medio de un gran banquete que le dieron en Lima, cuando asumió la comandancia general de la Marina de Guerra del Perú. Cosas desconocidas de él casi no hay. Vivía en una casa modesta en Lima, en un segundo piso. En la Calle Lezcano (hoy Huancavelica-Lima) hoy es el Museo Naval del Perú.

Era un hombre dedicado al mar…
Desde los 9 años se embarcó en Paita en la marina mercante. Y se formó ahí en una escuela de autodidactas. Viajó por todo el mundo, estuvo varios años en la marina mercante. Hablaba inglés correctamente y luego ingresó a la Marina de Guerra del Perú a la que brindó todo su conocimiento. Sabía navegar, conocía de velas, era un hombre muy fuerte.

¿Cuál fue la faceta política de Grau?
Lo eligieron diputado por Paita y su acción consistió en reclamar mejor trato para la Marina, más presupuesto. Perteneció a un partido tradicional, conservador, al partido Civil, ni siquiera a un militarista. Era un hombre prudente, muy mesurado en sus acciones. No hay que olvidar lo que dijo Ramón Castilla: si Chile compra un barco, el Perú debe comprar dos. Nunca se hizo eso.

¿Y consiguió algo?
No. Prueba de ello es cuando se produjo la guerra del Pacífico no había el tipo de granadas Palliser para su barco, ni ropa de lana para sus marineros y él solicitaba eso. Cuando le dieron el cargo de contralmirante y comandante general de la escuadra, dijo que prefería antes que los honores que le enviasen las camisetas para su tripulación y granadas Palliser para sus cañones.

Hay un escaño en el Congreso en honor a él…
Lo han hecho para que mantengan la presencia moral de Grau. Me parece que desde hace unos 20 años.

Esos valores morales no los tienen muy presentes mucho congresistas…
No lo sé, no puedo opinar sobre política, sino de historia. Los jóvenes deberían conocer mejor a Grau, debería hacerse una película de él que lo muestre como marino, mercante, militar, que lo muestre padre de familia diputado.

Se va a estrenar una serie sobre su vida…
Dese cuenta que la van a estrenar en el 2014, y estamos hablando de 1879. Dónde queda todo el tiempo donde no se ha hecho nada.

Es poco conocido que pasó un tiempo en la cárcel…
Protestó contra la designación de un jefe extranjero para la Marina. Estuvo en una situación difícil pero terminado el incidente, siempre se reconoció su pericia, su caballerosidad, su conducta intachable.

¿Cómo nace su apelativo como el Caballero de los Mares?
El nombre del Caballero de los Mares se lo puso una mujer chilena. El nombre proviene de una carta escrita por la viuda del capitán Arturo Prat, del barco chileno la Esmeralda, que murió en el combate de Iquique. La Esmeralda chocó contra el Huáscar. Prat saltó a la cubierta y en un gesto de arrojo murió al pisar la cubierta del barco peruano. Grau recogió no solo los restos, sino sus pertenencias y se las envió a la viuda de Prat, a la señora Carmela Carvajal de Prat. En la carta le decía: “le envío adjunto las inestimables prendas que perteneció” a su esposo, quién pereció víctima de su temerario arrojo.

La señora Carbajal le respondió a Grau diciéndole que apreciaba profundamente el gesto que revelaba a los antiguos caballeros, que en lugar de prolongar el dolor y la agonía del vencido, reconocía el mérito y salvaban sus pertenencias para su familia. De ahí viene el nombre.

¿Qué pasaje de su vida describe más su honor, su valentía, sus valores?
Era un católico reconocido, practicante. Antes de partir en setiembre de 1879 al que sería su último viaje en el sur, se encontró con el señor Francisco Paz Soldán en Lima. Este le dijo: “comandante usted va a cosechar nuevos laureles para el Perú”. Le respondió: No es así”, “voy a cumplir con mi deber, esta mañana he comulgado en los descalzos”. O sea el centro de personalidad moral emergía de que era católico practicante y ferviente. De ahí proviene que Grau fuese un esposo fiel, un padre de familia ejemplar. Y un hombre que no era católico, Manuel González Prada, hizo un elogio de Grau. Dijo que Grau era honrado en el salón de su casa y honrado en el camarote de su buque. Otra prueba de su honradez, cuando le envió una carta a su esposa, la señora Dolores Cabero, donde le decía que no tiene nada que dejar que no sea su buen nombre y los sueldos que le debía el Estado ¿Era muy hábil no?

¿Por qué no hay ese tipo de hombre en la actualidad?
Si lo hay pero la corrupción nos va ganando. Hay gente así. Bustamante y Rivero era de su mismo temple moral, católico, ferviente. Entró con modestia a la presidencia y salió con modestia.

¿Por qué cree que los políticos no lo toman como un ejemplo?
No puedo saberlo porque no tengo contacto con ellos, mi objetivo es que la imagen de Grau esté presente para cualquiera que quiera leerla y conocerla, y esa es la libertad de uno si uno se identifica con eso o no. El ejemplo por muy bueno que sea si no quieres seguirlo no lo sigues. El espejo (Grau) está ahí, si no quieres mirarte en él ya es cosa tuya.

Y qué piensa que el Huáscar siga como trofeo de guerra en Chile…
Subí acompañado de un historiador notable chileno que se llama Sergio Villalobos, al monitor. Él tuvo la gentileza y generosidad de invitarme. Ahí está anclado el Huáscar en el puerto de Talcahuano en Concepción, Chile.

¿Cómo describiría su experiencia?
Terriblemente emotiva, está muy bien conservado, yo me pregunté si estaría igual de conservado en el Perú. Acá a los monumentos los orinamos o les escribimos, les ponemos spray. ¿A la piedra de los doce ángulos no le han puesto spray? La juventud qué sabe del Huáscar ¿Quién conoce sus características arquitectónicas navales? Nadie. Era un barco de río y está preparado para navegar en altamar, de tipo monitor. Grau le hizo elevar los costados del monitor. El Huáscar tenía cañones que se cargaban por la boca, mientras que los blindados chilenos Cocrane y Blanco Encalada se cargaban por detrás.

La diferencia era abismal…
Evidentemente. La cabina de mando, están las fotografías de Arturo Prat, es un trofeo de guerra de Chile. Lo cuidan así por eso.


Publicado en en el diario La República (Edición Región Sur (9/19/2014)

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