Una mala ortografia no es rason para multar o zansionar a un periodista

Mi amigo, el historiador Víctor Arrambide, ha llamado hoy la atención sobre el Proyecto de Ley Nº 4050-2014 del Congreso de la República. La primera impresión que me causó después de leerlo fue la de que era una tomadura de pelo de esa tribu de incapaces que habita nuestro parlamento (con muy escasas y puntuales excepciones), pero habida cuenta de que falta mucho para el Día de los Inocentes, comprobamos, para nuestro pesar, que se trata de otras de las ‘ideotas’ con las que nos suelen sorprender nuestros ilustrados legisladores.

El congresista peruposibilista Marco Falconí ha propuesto, en el proyecto de marras, que se sancionen con el equivalente a entre 1 a 10% de una UIT (Unidad Impositiva Tributaria) las faltas ortográficas en la redacción de los diarios, semanarios y revistas. Si el congresista Falconí ha leído un libro o escrito alguna vez en su vida un texto de más de dos páginas, sabría sobradamente que su propuesta, además de inútil, es simplemente inviable. No hay nada que ayude a escribir mejor y correctamente (menos una ley), que una buena dosis de lectura diaria. De ser así, estas ‘leyes’ no solo existirían hace rato, sino que además serían un principio universal. Yo, que tengo mis buenos años ejerciendo el periodismo, descubro cada día lo mucho que me falta para escribir bien y correctamente. Y hace poco un colega corrector profesional (y además muy bueno) consultaba en su muro de Facebook sobre una duda gramatical. Tres correctores le respondieron en forma distinta y, a la vez, correcta. Así que si algo sabe el congresista Falconí es hablar de lo que no sabe y legislar de lo que no tiene la menor idea.

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Lo que sí queda en evidencia para quien se tome el trabajo (con lápiz y resaltador en la mano, por cierto) de leer el proyecto en cuestión, es que esta es una muestra más de los intentos ridículos de nuestros congresistas de justificar su trabajo (o sea, el sueldo que todos les pagamos con nuestros impuestos), o de matar el tiempo mientras no legisla en favor o beneficio propio o del empresario que le pagó la campaña.

En el quinto párrafo, por ejemplo, de la exposición de motivos hay un error de redacción tan evidente que una de dos conclusiones resulta irrefutable, sino las dos: de acuerdo a esta ley, el que la escribió debería ser multado por no saber puntuar correctamente y, lo que es peor aún, demuestra que el responsable lo tomó de algún lado. O sea, que hizo un copy paste bastante torpe. Y en los dos siguientes, los errores de concordancia y puntuación son tan clamorosos que me vuelvo a preguntar si el responsable del proyecto entiende el espíritu de la norma que propone o si todo el asunto no es más que una broma de muy mal gusto. No se diga ya nada del resto, que es una loa a la estupidez y, como dije, un monumento al hablar, y escribir, de lo que no se sabe absolutamente nada.

Yo, que en todo lo provenga del Congreso para bienestar de la nación soy muy mal pensado, lo tengo bastante claro: el primer perjudicado será el periodista que, incómodo para alguien, tendrá una causal de despido pendiendo sobre su cabeza.

En sentido estricto, esta dichosa ley no es más que otra forma encubierta, grosera, torpe y burda de amedrentamiento del trabajo periodístico. Una advertencia al trabajo de intelectuales demasiados críticos con el poder. Y, esencialmente, una aviso a los medios que los acogen. Sobre todo esto último, con aquello de que la multa “en ningún caso podrá exceder del 50% de la UIT”. Eso es lo que se busca y no lo que, de manera ingenua e ignara, afirma en su exposición de motivos el congresista Falconí. Si en verdad su preocupación fuera nuestra cultura, estaría legislando para que la exoneración del IGV a los libros no caduque y se extienda más allá del 2015. Eso sí que sería hacer algo útil, además de dignificar su cargo de congresista.

Así que ya saben. Estemos atentos ante esta nueva embestida contra el ejercicio del periodismo crítico en nombre de la cultura del país. Lo que se obtendrá, finalmente, es un páramo, un yermo intelectual. Ese del que tanto gustan los regímenes corruptos.


3 comentarios:

  1. Ezta claro que lo que ezte govierno quiere ez amordasar a todos los periodistas que le zon incomodos...Para eso si zon vuenos!!

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  2. Me parece increíble que alguien en su sano juicio pueda proponer semejante absurdo...mejor que de una ley para que se acaben los robos y las estafas...

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