Diez libros para leer en vacaciones

Rodrigo:

Como cada año, por estos días empiezo a atormentarte con consejos sobre la mejor manera de aprovechar estas vacaciones y no perder el tiempo como hice yo también a tu edad antes de aprender a utilizar inteligentemente cada minuto del día. Y como cada año, también, entre esos consejos te sugiero una serie de libros para leer durante estos días que de ningún modo (gracias a Facebook y a tu Play Station) se te habrá ocurrido leer. Nunca he sido muy bueno en conseguir que alguien lea una novela que le recomiendo o memorice un poema para entrenar su memoria, pero te puedo asegurar, hijo, que descubrir por primera vez uno o dos de estos libros durante los días de vacaciones serán una experiencia inolvidable, enriquecedora y de unas consecuencias insospechables el resto de tu existencia. Son libros o autores que toda persona realmente culta o medianamente instruida debería leer al menos una vez en su vida y no mentir sobre ello (como aquellas que afirman haber leído "El nombre de la rosa" y lo que en realidad han hecho es ver una película malísima que traiciona el verdadero espíritu de ese maravilloso libro). Para ayudarte a decidir te alcanzo esta lista para que elijas uno o dos libros confiado en que seguirás mi consejo (recuerda que algún día también serás padre y te enfrentarás al mismo desafío de conseguir que tu hijo lea un libro de más de quinientas páginas además de pasar el día entero con los amigos en la cancha de fútbol). Y no te preocupes que para cuando tú cambies pañales el libro todavía seguirá existiendo y gozando de buena salud. No creas en esas bobas y absurdas profecías sobre la inminente desaparición del libro porque no tienen ningún asidero. Para cuando tú, yo y todos tus nietos seamos polvo, el libro todavía seguirá existiendo. Y más aún estos que te recomiendo, que harán que recuerdes estas vacaciones como aquellas en las que los leíste por primera vez.

Con amor,
Tu padre.

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1. El mundo es ancho y ajeno (1941), de Ciro Alegría. Es el clásico de nuestras letras sin discusión alguna y por derecho propio (Vargas Llosa, en algún lado, escribe que es el equivalente a los Episodios Nacionales de Galdós, todo un elogio habida cuenta de que este último en realidad son 46 libros y EMAA apenas 500 páginas). La historia del despojo de la comunidad de Rumi y de la lucha épica y dramática de sus habitantes por evitarla es el relato más completo, la epopeya más gloriosa que haya dado nuestra literatura con una galería de personajes (Rosendo Maqui, el Fiero Vásquez, Benito Castro) tan bien definidos y con una personalidad tan notables que es inevitable sentir que adquieren vida propia, por lo que el recuerdo de su gesta te acompañará el resto de tu vida. Existen decenas de ediciones, una mejor o peor que la otra, pero si puedes leer la de la Biblioteca Ayacucho que tengo en mis estantes, sería una buena elección. Esta viene con un prólogo de Luis Alberto Sánchez que sitúa bastante bien el contexto de su escritura y con una cronología que te servirá para conocer la vida y época de su autor. Leer El mundo es ancho y ajeno es la mejor manera de empezar estas vacaciones.

2. Tiempos modernos. La historia del siglo XX desde 1917 hasta la década de los 90 (1983), de Paul Johnson. Comprenderás que es inevitable, Rodrigo, que incluya en esta lista libros de historia, pero es algo que andando el tiempo me agradecerás porque no hay mejor manera de aprovechar unas vacaciones que no sea leyendo un gran libro de historia. Y en especial este, cuyo autor, un conocido y prolífico historiador y periodista inglés, tiene la virtud de escribir estupendamente. Johnson es un gran escritor, muy inclinado, más veces de las necesarias, a contar anécdotas que a explicarlas, pero esto no debe ser óbice para renegar de su lectura como muchos hacen (los historiadores suelen decir de él que es un periodista metido a historiador, y los periodistas que es un historiador metido a periodista). Su historia del siglo XX se lee como el gran reportaje de casi 800 páginas que es, sin citas ni notas de ningún tipo y en donde la erudición de la que hace gala Johnson en cada línea se mezcla con sus opiniones que muchas veces resienten al lector pero que no lo desaniman a seguir leyéndolo. Johnson también es autor de una historia del siglo XIX, El nacimiento del mundo moderno (1991), igual de voluminosa que la primera y en donde corrige muchos de los defectos que le achacaron a Tiempos Modernos, pero es inferior a esta. Definitivamente.

3. Don Quijote de la Mancha (1713), de Miguel de Cervantes. Si hay un libro que no has leído todavía y que debes aprovechar para hacerlo este verano, es este sin el menor asomo de duda. El año pasado se publicó la edición conmemorativa por el cuarto centenario de su publicación, la misma que estuvo a cargo del académico Francisco Rico, quien hizo un trabajo de compulsa y fijación del texto final tan exhaustivo y erudito que la convierten en la edición casi definitiva de un libro fundacional para nuestro idioma y cultura. Como nunca antes, la lectura de las andanzas y desventuras del viejo hidalgo manchego vienen acompañadas de un aparato crítico que por docto no la hace menos placentera. Más aún, estoy convencido que esta edición es la mejor manera de aprender a leer en serio los grandes libros que todos leímos alguna vez en ediciones escolares que, con todo lo bienintencionadas que son, muchas veces causan verdaderos perjuicios y estragos en los gustos y mentes de los que se acercan a ellos por primera vez.

4. Postguerra. Historia de Europa desde 1945 (2005), de Tony Judt. Este libro del malogrado Tony Judt es historia con mayúsculas. Así de simple. Un libro que nadie, absolutamente nadie, y menos tú Rodrigo, debería dejar de leer. A diferencia del de Johnson, este es un libro que sí reúne todas las virtudes que toda obra de historia debería llevar implícitas: magníficamente escrito, con información tan apabullante como concienzuda, prolijo sin perder un ápice de interés o agilidad, meticuloso con todas las fuentes o referencias que menciona o utiliza, y, por encima de cualquier otro atributo, escrito con la honestidad y franqueza intelectuales que hicieron famoso a su autor. Sin temor a equivocarme, me atrevería a decir que Postguerra es uno de los libros de historia más importantes publicados en los últimos cincuenta años. Ante sus más de mil cien páginas puede que te sientas desalentado a leerlo, pero yo siempre aconsejo leer primero su epílogo, un ensayo sobre cómo los europeos han afrontado (o bloqueado) la memoria histórica de ese medio siglo de postguerra. Te aseguro que luego de leerlo te sentirás irremediablemente arrastrado a leer el libro entero.

5. Moby Dick o la ballena blanca (1851), de Herman Melville. “Llamadme Ismael”. No hay principio de novela más famoso que este, que anuncia el tono épico, atrayente y sugestivo de la historia de Ahab, el capitán de un barco ballenero que recorre de manera obsesiva los mares del mundo entero en busca de una venganza en la que arrastra a toda su tripulación. El objetivo de su encarnizado odio es un demonio blanco que no es otro que la enigmática ballena Moby Dick, que lo ha baldado. Toda la novela es el relato majestuoso, excesivo, desmesurado de esta lucha encarnizada y violenta, dramática e inevitable como el destino mismo. En ese sentido, la obra está plagada de símbolos y alegorías que parecen exigirle al lector una erudición que no posee para disfrutar del libro, pero es tal la expectación que ponemos en su lectura que en definitiva el autor nos arrastra, al igual que a Ismael, a su amigo el arponero Queequeg y a toda la tripulación del Pequod, a presenciar este inusual y trágico duelo. Ninguna obra literaria ha condensado en poco más de 700 páginas tanta sabiduría, tanta intensidad y tanto dramatismo como esta extraordinaria novela de Melville. Leerla es una proeza y prueba del espíritu que muy pocos superan.

6. El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma (2005), de Robin Lane Fox. Robin Lane Fox es uno de los clasicistas más reputados del mundo actual. Este libro, que significó un espaldarazo para su carrera académica, resume en poco más de 800 páginas la historia y cultura de dos pueblos, el griego y el romano, que cimentaron la civilización occidental hace más de dos mil años. Y lo hace con ese rigor y erudición tan característicos de la historiografía anglosajona en donde él autor y su obra son especialmente apreciados. Un rigor, además, que en nada resiente la amenidad y sencillez con que está escrito y que hace de su lectura un verdadero viaje por la historia y geografía clásicas de un modo que semeja un compendio de cientos de libros y autores clásicos, una especie de quién es quién de un mundo ya desaparecido. Hay quien dirá que la mejor manera de acercarse a este mundo es a través de los propios autores clásicos, pero hasta estos habrían apreciado y recomendado un libro como El mundo clásico. Y es que los retrata y explica tan magníficamente.

7. Guerra y Paz (1869), de León Tolstoi. El tiempo y millones de lectores repartidos por el mundo han querido que la novela que para su autor debió ser el gran relato nacional ruso se convierta finalmente en una epopeya de dimensiones universales, cósmica, la novela total. Un libro que apenas uno empieza su lectura, se siente atrapado y no la deja hasta llegar a la última página. Con más de quinientos personajes desfilando en sus más de mil páginas, Guerra y Paz es la única novela, la única novela histórica en donde el auténtico y absoluto protagonista de ella es la historia misma y que por esa misma razón cualquier anécdota, suceso, diálogo o acontecimiento ficticios están supeditado a esta. El relato de las guerras napoleónicas y la invasión de Rusia es el marco histórico perfecto, el drama humano inigualable e idóneo que el autor utiliza para presentarnos a hombres y mujeres, nobles o campesinos, ricos o pobres, generosos o abyectos, de la Rusia zarista de un modo en el que el retrato psicológico de cada uno de ellos es magistral. Una novela en la que ningún detalle o aspecto es tratado al azar o de manera superficial (Tolstoi fue tan minucioso en la reconstrucción de los hechos que narra que recorrió a pie, por ejemplo, los campos de batalla para saber cuánto tiempo le tomaba a sus personajes recorrerlos a pie, a marcha forzada o a caballo). Y aunque la novela está salpicada de disquisiciones o reflexiones éticas y morales que ocupan varias páginas, lo únicamente certero que sabemos de Guerra y Paz es que es el libro que uno siente la imperiosa necesidad de leer más de una vez en la vida.

8. Vida, naturaleza y ciencia. Todo lo que hay que saber (2003), de Detlev Ganten. De todas las obras que te recomiendo, esta tal vez sea la más extraña para ti, pero no lo es tanto. En un mundo de avances científicos tan acelerados como el que te ha tocado vivir, será la más necesaria de todas las que te recomiendo. Porque este mundo cambia tan vertiginosamente, que un libro que nos explique esos cambios y la trascendencia y consecuencias de los mismos, además de ofrecernos un estado último de la cuestión sobre ellos, deviene en mucho más útil de lo que parece por una sencilla razón: en la llamada sociedad de la información, esta circula en tan gran medida por doquier que un libro que nos permita separar la paja del grano (es decir, lo cierto de lo falso, el mito de lo real, lo nuevo de lo viejo) resulta una bendición. En ese sentido, el libro de Detlev Ganten (que va de la genética a la astronomía y de la biología a la psicología, el clima y la geología) tiene sobrados méritos para dedicarle estas vacaciones. Nunca antes la ciencia, con todo lo compleja y vastísima que es, fue tan sencilla y comprensible como lo es en este libro.

9. Los Buddenbrook (1901), de Thomas Mann. Aunque muchos consideran a La montaña mágica la novela más importante del escritor alemán, te puedo asegurar, hijo, que no se ha escrito novela más vital, más completa y más densa que esta. Es un monumento de la literatura del siglo XX y, sin lugar a dudas, una de las obras maestras de un escritor que solo escribió obras maestras. La historia de la decadencia de una familia de burgueses acomodados a lo largo de cuatro generaciones es la analogía perfecta del deterioro y ocaso de un mundo que terminó de desaparecer tras el fin de la Primera Guerra Mundial. En ese sentido, la novela de Mann no solo resulta reveladora y anunciadora de ese ocaso, sino que además nos permite conocerlo de un modo íntimo y familiar (como saben todos los que conocen esta novela, la ciudad de Lübeck y su propia familia sirvieron de inspiración al escritor para escribirla). Así, este no es solo el relato de una saga familiar, sino también el retrato de una época y una sociedad, y el de la propia naturaleza humana, como no se ha escrito jamás.

10. En fin, la cultura... Cuando era escolar de último año de secundaria, un profesor me recomendó leer los dos volúmenes de la Sociología Integral de Roberto Mac Lean Estenós, en donde, según sus propias palabras, encontraría ‘harta cultura”. Fue una lectura provechosa que hice durante un verano completo en la biblioteca municipal de Barranco. Desde entonces adquirí la sana costumbre de leer (y en lo posible, atesorar) libros que fueran resumen y compendio de grandes panoramas científicos o humanísticos y que me proporcionaran una idea de aquello que hay que leer, saber, dominar o estar al tanto para opinar, tener una idea correcta o mínima de los mismos o, simplemente, no pecar de ignorante frente a todos. De este tipo de libros existen cientos de títulos, pero yo te menciono un par de ellos que conozco bastante bien como para recomendarte su provechosa lectura. Estos son la Breve historia del saber. La cultura al alcance de todos, de Charles Van Doren (sí, el mismo de la película Quiz Show, y del que ya circula una edición de bolsillo); Ideas. Historia intelectual de la humanidad, de Peter Watson (un mamotreto de más de mil páginas que te puede tener ocupado, en realidad, hasta la mitad del año); la monumental Sociología, de Anthony Giddens, que publicó Alianza Editorial, que es una auténtica sinopsis sobre el mundo moderno y que tiene la virtud de actualizarse y renovarse en cada nueva edición –ya va por la sexta-,o la famosa Introducción a la antropología general, de Marvin Harris, también publicada por la misma editorial, un libro que pese a su título no dejar de ser una guía completa sobre las materias de que trata. En todo caso, si no te fías de mis consejos, también te puede resultar de mucha ayuda el clásico libro de Clifton Fadiman, Un plan de lectura para toda la vida, en el que, como su título indica, puedes encontrar una más que segura orientación para aprovechar muy bien estas vacaciones y las futuras.

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