Porras: loa mínima

Por Abelardo Oquendo

La Biblioteca Abraham Valdelomar, el Instituto Raúl Porras Barrenechea y la Academia Peruana de la Lengua (este es el orden en que figuran) han publicado una edición renovada de Los cronistas del Perú (1528-1650), de Raúl Porras Barrenechea. Es la cuarta vez que esta obra –uno de los grandes libros de la bibliografía histórica peruana– atarea una imprenta. La primera –póstuma– fue en 1962. Las novedades que trae la reciente edición la hacen atractiva aun para quienes poseen alguna de las anteriores: los textos de las crónicas que el autor antologó en este libro han sido reemplazados, cuando procedía, por los que consignan las nuevas y más acreditadas versiones de esas crónicas; las bibliografías de la edición princeps han sido normalizadas y completadas; las erratas, gazapos y omisiones han sido enmendados y la ortografía actualizada. El prolijo trabajo de edición, el prólogo y las notas se deben a Osvaldo Holguín Callo.

Como bien se sabe, la de Raúl Porras Barrenechea es una de las mejores prosas que se han escrito en el Perú, lo cual, sin apartarlo de la historia, incorpora este libro a la literatura. Los trabajos históricos del autor no solo son ejemplares dentro de su disciplina: muchas de sus páginas son modelo del don de crear vida con palabras, de hacer gozosa la lectura. Pero hay más: como diplomático, como congresista, como maestro universitario, Porras fue un ejemplo de dignidad y de entereza. Decirlo cuando esas virtudes parecen hoy en extinción en nuestra vida pública, más que incitar a la nostalgia quisiera refrescar una memoria edificante.

Publicado en el diario La República, el 17 de enero de 2015.


0 comentarios:

Publicar un comentario