Martin Gilbert (1936-2015)

El pasado 3 de febrero, a la edad de 78 años, falleció en Londres Martin Gilbert, el historiador británico de origen judío autor de 88 libros, todos ellos dedicados a reconstruir la historia del siglo XX.

Gilbert perteneció a esa casta de historiadores para quienes la historia, la investigación histórica propiamente dicha, era ante todo un ejercicio de comunicación y diálogo con las personas, y no un producto intelectual cocinado en una torre de marfil. Un diálogo con las personas y con los archivos. Para escribir sus monumentales historias de la Primera y Segunda Guerra mundial, Gilbert recurrió no solo a los documentos y testimonios históricos usuales de cada época - cartas, diarios, actas de reuniones, documentos oficiales, transcripciones de conversaciones y miles de fotografías -, sino que además, como Tolstoi para escribir sus novelas, recorrió milímetro a milímetro los cementerios militares, los campos de batalla y los monumentos conmemorativos de toda Europa. Un recorrido que lo llevó también por los archivos de medio mundo en búsqueda de lo que él llamaba ‘la verdad histórica’.

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Porque si algo hay que recordar hoy que honramos su trabajo, es cómo, a contracorriente de las modas historiográficas de fin de siglo, Gilbert defendió la existencia de una ‘verdad histórica’. Siempre evitó utilizar en sus escritos el uso del condicional porque para él no existía el ‘quizás’ sino los hechos incuestionables e irrebatibles. Los libros que dedicó a la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y la historia de Israel constituyen el mejor testimonio de esa verdad histórica cuya existencia siempre defendió.

Hoy, que la prensa mundial se dedica a escribir su obituario, todos coinciden en señalar su condición de biógrafo oficial de Winston Churchill, del que llegó a publicar seis de los ocho volúmenes de su biografía oficial. Pero ese es un dato biográfico que no le hace justicia. A Gilbert se le recordará sobre todo, o por lo menos por quien escribe estas líneas, por su extraordinaria historia de la Primera Guerra Mundial.

Fue esta obra la que le granjeó un reconocimiento público y académico mundial inusitado. Pese a su voluminoso número de páginas que desalentaría a cualquiera, miles se dejaron arrastrar por este libro rudito, emotivo, pormenorizado, una auténtica enciclopedia sobre la Gran Guerra que no ha envejecido un ápice a pesar de los numerosos libros aparecidos desde que se publicó por primera vez en 1994.

Gilbert disfrutó de todos los reconocimientos debidos y merecidos (fue nombrado Comandante del Imperio Británico en 1990 y recibió el título de caballero en 1995). Pero el mejor homenaje que recibió en vida, y del que él siempre fue consciente por la enorme responsabilidad que implicaba ello, fue el de saber que tenía miles de lectores que esperaban cada nuevo libro suyo con el mismo interés que esperan la nueva novela del escritor de moda. Requiescat in pacem, Martin Gilbert.

ûblicado en el diario El Peruano, el domingo 15 de febrero de 2015


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