Borrando del mapa el patrimonio arqueológico

Por Luis Fernando Quintanilla

Faltan palabras para describir la magnitud de la destrucción del geoglifo tripe espiral ubicado en la quebrada de Santo Domingo, realizado esta semana. A este patrimonio arqueológico, ubicado en el valle de Moche, cerca de Laredo y más antiguo que las Líneas de Nazca, le pasaron tractor una y otra vez hasta que no quedo vestigio de su existencia. Este atentado a la historia misma de nuestro país es aún más grave si se tiene en cuenta que se trata de una zona arqueológica reconocida por el Ministerio de Cultura y se supone inscrita en Registros Públicos como tal. Es más, en febrero de 2014 el documentalista José Carlos Orillo, quien está preparando un video del tema con la Universidad Privada Antenor Orrego, se entrevistó con el viceministro del Ministerio de cultura, Luis Jaime Castillo, llevándole un material completo con imágenes y denuncias periodísticas sobre lo que ocurría en el lugar, y advirtiéndole que se debía intervenir con urgencia para evitar la destrucción de la zona arqueológica.

En noviembre del año pasado, Orillo también se entrevistó con la directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura La Libertad (DDCL), María Elena Córdova, luego de una marcha organizada frente al ex – INC por el guía turístico y estudiante de Arquitectura Víctor Corcuera. En aquella oportunidad, dice el comunicador; aquel le había entregado a Córdova una denuncia detallada, con fotografías e incluso con las coordenadas de los lugares que estaban siendo afectados.

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“Es totalmente escandaloso que estas personas lo único que hayan hecho a estas alturas, cuando ya se ha destruido este geoglifo tan importante, es hacer un reconocimiento de la zona para constatar que si había daño, y luego emitir un informe técnico. Esta ha sido toda su acción”, señala Orillo visiblemente indignado.

Sostiene que la Dirección Desconcentrada de Cultura sabia de este hecho desde octubre del 2014, por denuncias periodísticas que el mismo escribió en algunos medios.

El 9 de enero, orillo se entrevistó con los arqueólogos Jesús Briceño y Cesar Gálvez Mora, de la DDCL. “me dijeron que estaban preparando un informe para canalizarlo con el Ministerio Publico para hacer el desalojo. Estamos abril y no han hecho nada efectivo. Desde que tomaron conocimiento de la invasión debieron iniciar el proceso legal que conduzca al desalojo de los invasores”, afirma.

Y es que el área ilegalmente ocupada por empresarios agrícolas que no dan la cara y utilizan maquinaria pesada para nivelar el terreno y motobombas para regarlo. “Están sembrando encima del patrimonio arqueológico”, advierte.

Daño Irreversible

Lo más grave es que daño causado al geoglifo es irreversible. “Ha pasado un tractor encima con un arado, es decir, han destruido totalmente la figura y es prácticamente irrecuperable”, se lamenta.

Y aunque esta figura ya se perdió, Orillo señala que hay muchos más geoglifos que deben ser protegidos urgentemente, o correrán la misma suerte.

“El lugar tiene- y esto lo saben bien los arqueólogos del Ministerio de Cultura- cultura Paijanense, de 10 mil años de antigüedad, tiene evidencias de geoglifos de gran numero, pero de pequeño tamaño”, afirma. Precisa que se calcula en “decenas de figuras” las que existen en la Quebrada de Santo Domingo.

En este sentido, pide una intervención policial urgente para detener a los responsables y llevarlos ante la justicia.

“En el lugar se ve las chacras, las tuberías, las camionetas que entran y salen todo el tiempo, entonces se puede hacer una intervención policial”, insiste.

Habla el especialista

El arqueólogo Daniel Castillo, quien ha estudiado este lugar durante mucho tiempo, concuerda con Orillo en que el daño es “irreparable”.

“No hay forma de recuperarlo, por más que se reconstruya; lo original se perdió con esta expansión agrícola que ha habido, se necesita concientizar población y el Ministerio de Cultura tiene que tomar las acciones pertinente” señala.

Dice que la Dirección de Cultura carece de recursos y no hecho el seguimiento respectivo para evitar la pérdida de este importante patrimonio. Día a día se pierden sitios arqueológicos”, alerta.

Deja entrever que en la DDCL existe personal que trabaja durante más de 20 años en este tema y que debería ser cambiado por su inacción.

También propone concientizar a las organizaciones campesinas que viven cerca de los sitios arqueológicos para cuiden el patrimonio. “Ellos son los que cuidan cuando se hace todo un trabajo de proselitismo, de poblador a poblador; además de servir de comunicadores”, afirma.

Pero no basta con eso. Para que funcione, se debe articularse al Ministerio de Educación, la Fiscalía, el Ministerio de Turismo y otros estamentos del Estado. Es más, pide crear un juez ad hoc, dedicado exclusivamente para ver atender estos casos. “De lo contrario, todo queda impune”, sentencia.

Sobre el valor del lugar; Castillo es categórico: “es único”. No solo es más antiguo que las líneas de Nazca, sino que estuvo vinculado a centros ceremoniales del entrono paisajista.

Es hora de despertar y exigir al Estado a proteger nuestra historia.

Fuente: Suplemento Enfoque del diario La Industria (domingo 19 de abril de 2015)
Vía: Lista Peruana de Arqueología


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