Carmen McEvoy: “Enfrentamos una transición democrática inacabada”

Carmen McEvoy es la historiadora peruana que con gran dedicación ha estudiado la historia política del Perú. Profesora en The University of the South, Sewanee, Tennessee (EEUU), es autora de notables contribuciones a la comprensión del pensamiento político nacional y su relación con los actores y procesos. En el siguiente diálogo reflexiona sobre la República y el legado republicano, el valor que ofrece la continuidad de los esfuerzos unificadores y la transcendencia tanto de la experiencia como de la trayectoria de nuestras instituciones, de cara al Bicentenario.

Por Juan de la Puente

¿En qué momento de la República nos encontramos?
La República es un working progress, un trabajo permanente. Pienso que estamos en un momento de definiciones; la República siempre ha llegado a momentos de nudos históricos y pienso que en este momento enfrentamos una transición democrática inacabada.

También tuvimos la transición de 1963, la de 1980
En la que estamos viviendo en la actualidad se ha avanzado mucho, la República ha construido, porque la República no solamente es el proceso histórico, es también el Estado. La República es la construcción de la estructura estatal.

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Está transición está sometida también a una crisis seria. ¿Esto ha sido recurrente?
Yo creo que sí es recurrente; lo que pasa es que cada vez los desafíos son mayores. Pienso en la transición que se realiza en 1872 con el surgimiento del Partido Civil. Gran transición después de 50 años de militarismo, surge una coalición de civiles, desafían al poder de los militares y se hacen del poder por primera vez en la historia. ¿Cuál es la transición por la que tienen que atravesar? Primero, que es un Estado corrupto, segundo, que es un Estado que vive del guano y que no ha logrado diversificar la economía y que ha entrado en crisis terminal, y tercero que el militarismo ya no son los militares que están institucionalmente sirviendo al Estado sino que se están sirviendo de él y han llegado al colapso. Esos militares van a ser asesinados por la población y quemados; el Ministro de Guerra, Tomás Gutiérrez, muere en esta pira. Si esa no es una crisis...

Ha dicho que la República no solo son instituciones y es ya un lugar común en las ciencias sociales afirmar que más que República nos ha faltado de Estado.
Creo que sí, porque en el inicio de la República hay esta tensión permanente entre los liberales que quieren reducir el poder central porque han venido de un gobierno autoritario. Entonces, estos liberales quieren desmantelar el poder central y al desmantelarlo están desmantelando el eje, el resorte del poder.

¿Diría que este es el mejor momento del Perú en casi 200 años?
Digamos que es un momento de posibilidades y ahí podríamos utilizar otro libro de Basadre, Perú, Problema y Posibilidad. Pienso que este período es el surgimiento de las clases medias, podríamos hablar de un momento, no es una celebración completa pero, digamos, es esta sociedad mesocrática. Siempre se ha tenido esta idea de que es la aristocracia la que gobernó el Perú, pero si tú te pones a pensar sobre el perfil social del primer Congreso Constituyente, ¿quiénes son? Profesores de San Marcos, gente que ha formado Toribio Rodríguez de Mendoza, curas, abogados. El Perú como promesa, digamos, es un Perú ilustrado mesocrático.

En algunos textos cuestiona a los refundadores y señala que es falso que los que primero pensaron el Perú fue la generación del Centenario y la de Haya y Mariátegui
Esta cosa fundacional viene de los primeros republicanos, que como están confrontando el poder de la Corona, ellos están fundando la República. Ellos utilizan la vieja idea de Thomas Paine que usan los norteamericanos en su revolución, que dice que la República es como algo que nace finalmente de la nada. Entonces, los republicanos peruanos lo retoman, pero ocurre que después vienen las guerras civiles y cada nueva facción utiliza ese discurso para destruir al oponente. El discurso fundacional no te permite reconocer los esfuerzos de tu oponente.

Su visión no es que el Perú estuvo bien y mal, sino que ha tenido una línea ascendente. ¿Eso no lleva cuestionar la pregunta de Vargas Llosa sobre cuándo se jodió el Perú, que de alguna manera también es el discurso de (Heraclio) Bonilla cuando dice por qué no tuvimos clase dirigente?
Yo creo que es como la serpiente que se muerde la cola, en lugar de pensar en sumar los esfuerzos, ir viendo hasta dónde se llegó, hasta dónde llegaron los liberales, por ejemplo, de 1854, llegaron a abolir el tributo indígena y la esclavitud, qué hizo la generación siguiente. En lugar de pensar en términos del vaso lleno se piensa en términos del vaso vacío.

Es cierto que en la historia del Perú no está registrado el proceso liberal del siglo XIX, pero esto no lleva a un optimismo que niega nuestras grandes caídas. La Guerra con Chile es una caída terrible.
Creo que no es una visión optimista, es una visión de que cualquier nación en el mundo se va forjando en la contingencia histórica. Para tratar de un balance a lo que mencionas sobre la Guerra del Pacífico, ¿quién ha hecho un trabajo sobre la reconstrucción después de la guerra? La reconstrucción del Perú después de la guerra es espectacular. Cuando comparas en números lo que está ocurriendo en Chile a principios del siglo XX te das cuenta de que nosotros estamos en mejor posición económica que ellos. Eso qué significa, que el Perú se diversificó, que la guerra te obligó a diversificarte, que te quitó el salitre pero encontraste otros recursos. Podríamos argumentar que llegó el Contrato Grace y el capitalismo internacional pero de todas maneras se pudo repetir un proceso de reconstrucción a favor del Perú.

¿Calificaría en términos históricos el periodo de Fujimori como liberal o incipientemente liberal?
No, para nada.

Y el proceso posterior de Toledo, García, Humala, ¿alguna vez podrían calificar como un proceso liberal?
Se pueden dar aspectos del liberalismo, pero el proyecto ha perdido esencia porque el liberalismo no solamente es el liberalismo económico, buscar mercados. Creo que ya la idea del mercado y de la expansión económica los hace olvidar el proyecto político del liberalismo.

Alguna vez ha comparado el Perú con Chile y ha dicho que Chile ha sido más liberal que el Perú, principalmente porque ellos tuvieron una experiencia de autogobierno
Creo que este es un país, aunque nos duela decirlo, profundamente conservador, donde los liberales ni siquiera tienen el valor de decirse liberales, porque no hay un partido liberal en el Perú, o sea, el partido liberal no sé por qué razón se va difuminando en el tiempo. Probablemente el último aporte es el de (José María) Quimper a fines del siglo XIX, pero en el siglo XX ¿ves que alguien salga a mover las banderas del liberalismo? Existe una especie de vergüenza.

Hemos tenido como 76 presidentes, grosso modo, y he registrado por lo menos 20 acusados abiertamente de corruptos ¿Por qué otros países sí juzgaron a sus presidentes corruptos y nosotros no?
Un ejemplo que conozco bien. Cuando Manuel Pardo sube a la presidencia propone un juicio político y económico al gobierno de Balta, su predecesor y acusa directamente a Nicolás de Piérola que ha sido su Secretario de Hacienda. Se levanta una oposición que lo paraliza; la maquinaria que deja el poder tiene todavía los resortes para cercar a su enemigo y no dejarlo hacer nada, lo obliga a una tregua y dejar de lado la posibilidad del juicio y a pactar.

El único presidente que tiene un expediente es (Mariano Ignacio) Prado. Pero no hay un expediente Piérola.
Lo que pasa es que la guerra paraliza al país porque todas las energías están en la guerra. Después Piérola desaparece y sale al extranjero, regresa nuevamente, hace un pacto con el civilismo, o sea que no hay un juicio porque en el camino hay una guerra internacional y hay una guerra civil.

Entiendo que su héroe es (Manuel) Pardo, pero quién es su antihéroe.
Simpatizo mucho con Manuel Pardo. A mí no me simpatiza Piérola. En la Guerra del Pacífico, Piérola está tratando de quitarle poder a los generales justamente para que no le quiten poder a él y al hacerlo debilita al Perú frente al enemigo. El Piérola del Contrato Dreyfus me parece que es otro desastre. Esos piérolas, el Secretario de Hacienda de Balta y el encargado de la dictadura me parece que le hicieron un daño terrible al Perú. Piérola regresa y hay un segundo Piérola; es el que pacta con el civilismo y logra una estabilidad política del país y ahí viene el proceso de la reconstrucción.

¿En la historia del siglo XIX y XX que se estudia en colegios y universidades, que es una sucesión de presidentes más que de procesos políticos, que ausencias encuentra?
No se hace ver los esfuerzos, es una visión de fracasos, de en qué momento se jodió el Perú, en qué momento perdimos todo, y nunca se ven esfuerzos que después se retoman, Lo interesante del Perú es que muchas veces el enemigo retoma los esfuerzos sin darle crédito al que hizo el esfuerzo inicialmente.

También diría que la historia ha hecho pocos esfuerzos por mirar los procesos sociales; no hay una historia de los de abajo, siempre hay una historia de los de arriba.
A partir de la década de los 70 hay una eclosión de historia de los de abajo, creo que siguiendo un poco tu argumento, el gran tema del siglo XIX es qué estaba pasando con los procesos, pactos y de creación de partidos, pero qué estaba ocurriendo en el Perú profundo, qué estaba ocurriendo en la selva. Todo el tema de la exclusión social creo que es la gran falla del siglo XIX. Eso no se puede negar, pero al mismo tiempo nosotros les exigimos a los actores del siglo XIX más de lo que pueden.

¿Y es posible un juicio certero o más objetivo sobre Velasco? ¿No paga él la deuda histórica del siglo XIX?
Yo creo que sí. No recuerdo si Macera compara a Velasco con Castilla; hay esta comparación que se hace en el sentido de que Castilla con la abolición de la contribución indígena y de la esclavitud está pagando una deuda histórica del siglo XIX con los liberales, porque otra de las cosas que hay que recordar es que los militares no están actuando nunca solos sino que siempre tienen lo que llamaban los hombres de traje negro, sus asesores, y en el caso de Velasco también.

El Perú necesita una agenda liberal republicana

De cara al bicentenario, ¿cuáles serían los leit motiv de la República?
Volver a los ideales con los que se funda la República. ¿Cuáles son los ideales? Muy simple: libertad, justicia, igualdad, mérito, ciudadanía, renovarlos, o sea, traerlos al siglo XXI, redefinirlos.

Una agenda liberal como la del Congreso de 1823.
Exactamente. Es una agenda liberal republicana que tuvo como norte la idea del bien común, el tema central de la República.

Dijo alguna vez que somos un país de periódicos, me encanta eso. Para efecto de lo que hablando, los diarios juegan un papel desastroso.
Cuando viene la expedición libertadora, San Martín dice que la guerra en el Perú será una guerra de opinión. Nos hemos quedado en información pero hay que institucionalizar las cosas, no se han creado núcleos básicos en que la gente esté totalmente convencida de ciertas realidades.

Volviendo al inicio, más República o más Estado.
Creo que necesitamos un Estado eficiente. ¿Qué pedían los republicanos? Un Estado eficiente que llegara a todo el Perú. Faustino Sánchez Carrión, que es de Huamachuco, pedía que la más pequeña ciudad del Perú se sienta protegida al igual como nosotros nos podemos sentir protegidos en la capital de la República.

¿Cree que la descentralización pone en riesgo la República, la unidad del Estado?
El problema es una descentralización sin centro, un centro que no controla, que no tiene un protocolo. La descentralización es una necesidad, el problema es algo tan simple como rendir cuentas.

Si se tratara de escoger, ¿qué necesitamos, un Castilla, Pardo, Leguía, Belaúnde, Paniagua?
Yo diría que un hombre del siglo XXI que tenga capacidad de servicio. Creo que la Presidencia del Perú tiene que ser un apostolado. Se necesita compromiso, se necesita algo que yo veía mucho en la primera generación de republicanos.

No es muy justa esa frase que el Perú tiene un defecto de fábrica…
No, para nada. La lucha política que ha sido tan cruel y nos ha hecho olvidar el derrotero, un país sin largo plazo; entonces cuando vuelves al guion original todo lo que ocurre es relativo. Excepto Paniagua, pocos presidentes tienen el sentido de la historia y entienden al Perú en su historia.

Fuente: Diario La República (27/7/2015).


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