Comentario de "Cómo hacer una tesis de Derecho y no envejecer en el intento"

Desde hace un par de días estoy enfrascado en la lectura de "Cómo hacer una tesis de Derecho y no envejecer en el intento" de Carlos Ramos Núñez, cuya lectura había ido postergando porque, en apariencia, no era una que estuviera dentro del campo de mis intereses o urgencias. Pero me ha bastado leer los prólogos a las sucesivas ediciones del libro (ya va por la quinta) para sumergirme en su lectura con el mismo interés con el que suelo empezar y continuar el mejor de los libros de historia social o una excelente novela. El autor ha compuesto un libro que si bien está dirigido al estudiante de derecho (de pregrado o posgrado), las disquisiciones teóricas que hace y los comentarios con los que apuntala cada ejemplo son de una ayuda enorme para todo aquel que ha hecho de la investigación su forma de vida. Además está escrito no con la pedantería del experto que transmite un conocimiento, sino con la sencillez del sabio que descubre algo que la experiencia le ha enseñado y quiere compartirlo con el resto. Solo un humanista completo como lo es Ramos Núñez podría escribir un libro como este, condenado a ser reimpreso infinitamente y a su autor a actualizarlo constantemente, como viene ocurriendo hasta ahora (¿mencioné ya que va por su quinta edición?). Hasta ahora yo había estado convencido que la importancia de la obra del doctor Ramos Núñez para la historiografía peruana radicaba en sus innumerables aportes a nuestra historia jurídica. ¡Qué equivocado estaba! Este libro de metodología que es mucho más que eso (con bastante acierto, el autor lo deja bien en claro), escrito con los apuntes de un curso dictado casi al azar por el autor, confirma que en realidad la obra completa en sí misma de Ramos Núñez es el verdadero aporte de este amable señor a nuestras letras. (Sin ánimo de jugarle sucio al editor del libro o al autor mismo, comparto con ustedes el prólogo a la cuarta edición que es de lo mejor que ha escrito Carlos Ramos Núñez en estos últimos tiempos. ¡Y pensar que solo se trata del prólogo del libro!).


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