¿La función de la palabra o del ego?

A mí nunca terminará de sorprenderme la enorme seducción que Marco Aurelio Denegri suscita en una legión de personas, medios de comunicación, universidades y personas cultas o instruidas. No porque no tenga algo interesante o inteligente que decir, sino por el pedestal de intelectual completo y consumado al que lo han aupado todos ellos. Tampoco le voy a negar su enorme capacidad como el gran comunicador que es, en esencia su verdadero y gran mérito. Pero haciendo las sumas y las restas está muy lejos de ser el intelectual que muchos creen que es y mucho menos el difusor de conocimientos y cultura que todos dan por cierto. Una prueba de lo dicho, y de las claras limitaciones de las que padece o sufre, es la entrevista a Guillermo Nugent que cualquiera que conozca su obra o haya leído el libro que los reúne ("Errados y errantes. Modos de comunicación en la cultura peruana", su mejor libro desde "El laberinto de la choledad"), sabe que ha sido un desperdicio de tiempo, programa e invitado. Si miran bien el video de la entrevista, podrán deducir las características, las grandes líneas maestras de su programa y los grandes defectos (que para muchos es su gran virtud) que definen a MAD. Para empezar, utiliza los cinco primeros minutos del programa para hablar de lo que ha leído, lo que ha entendido de eso y las hipótesis o conclusiones a las que ha llegado (una clara muestra de que tiene graves problemas con su ego), para finalmente decirle a ese invitado de lujo que es Nugent: “Pero claro, quería saber su opinión”.

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Luego, entre pregunta y pregunta, suelta títulos y autores de los que está convencido nadie ha leído o conoce solo él, con lo cual construye esa imagen de intelectual que ha leído todos los libros del mundo (algo que se decía de Borges, y que en su caso sí era cierto), siempre remarcando la frase: “que he leído”. Alguien, un comunicador cultural o un intelectual serio que cita a un autor o un libro en particular, ¿tiene necesidad de señalar esto? Por esta misma razón, citas innecesarias de libros y autores para reafirmar lo que piensa, la entrevista, todas sus entrevistas, siempre se van por otro rumbo. A mí, por ejemplo, me hubiera gustado escuchar más a Nugent hablar de su propio libro y el tema, o temas de este, que son los modos de comunicación en la cultura peruana como reza el subtítulo del mismo, y menos de las lecturas o conversaciones que Denegri ha tenido. (Quien quiera hacerse una mejor idea de todos esto, le sugiero leer la entrevista de Pablo Sandoval al autor que figura al final del libro que cumple bastante bien ese objetivo). Finalmente, como ya señalé, creo que el gran problema de MAD es su ego, su enorme ego. Si se toman las molestias de sumar los minutos que utiliza él y los que utiliza su entrevistado, verán que tanto habla él como este, incluso en ocasiones más él propio Denegri. Esto me recuerda el caso de un colega que presumía de los escritores que había entrevistado y las fotos que se había tomado con todos ellos, que de alguna forma lo confirmaban también como ‘un intelectual que habla de los libros que ha leído’.

Todo esto explica porque una persona como el señor MAD tiene un ‘programa cultural’ en el canal del Estado: pues por la sencilla razón, como mencioné, que como comunicador la sabe hacer, pero no porque sea, me parece, el intelectual más idóneo para un programa de este tipo (quienes recuerdan a Luis Alberto Sánchez y su programa en el mismo canal saben muy bien de lo que habló). Pero tampoco es el único y, como se puede concluir, con RTP pasa lo mismo que con todos los medios de comunicación: se rinde a la cuestión de rating, a la popularidad del entrevistador y no de si se trata de la mejor opción. De hecho hay muchos comunicadores o periodistas culturales que podrían desempeñar un mejor papel que el de Denegri, pero popularidad manda (un viejito perorando sobre la tetamenta, la nalgamenta y la piernamenta siempre será más atractivo que un historiador, por ejemplo, hablando con otros intelectuales sobre sus libros). Además, en un país que no lee pero le gusta parlotear sobre los libros que no ha leído pero que igualmente juzga, Denegri está perfecto. Así de simple.



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