María Rostworowski de Diez Canseco (1915-2016)

En una ocasión, cuando el patriota José Martí se encontraba en el exilio, intentaba escribir una carta a su madre en la que le expresaba cómo se sentía lejos de los suyos y de su pueblo, de las luchas por su libertad de este. Intentaba, porque no podía poner en negro sobre blanco todos los sentimientos que lo embargaban, que le dolían. “Con palabras no puedo, con palabras no puedo”, fue todo lo que pudo escribirle a su madre. He recordado esta historia al enterarme de la muerte de María Rostworowski, ocurrida hoy y que ha dejado en todos los que la conocían, leían y escuchaban la triste sensación de una orfandad que hiere. Nunca podremos con palabras expresar la enorme deuda que tenemos todos los que nos iniciamos en la historia leyendo sus libros, la lección de trabajo y vitalidad que hasta el último instante siempre nos dio, la entereza para sostener sus ideas y el empeño que puso en cada investigación que emprendió y que culminaba en libros que se vendían y leían con fruición. Podrán algunos estar en desacuerdo con algunas de sus hipótesis y conclusiones, con sus libros que muchos guardamos como objetos de colección luego de haber sido de estudio y debate, pero nadie podrá negarle que detrás de cualquiera de ellos hay un trabajo de compulsa de archivos verdaderamente abrumador. Con la partida de esta señora, cuya mayor credencial era haber logrado lo que logró siendo una autodidacta, se cierra un capítulo muy importante y significativo de la historiografía peruana, en el que la etnohistoria adquirió un nivel y una importancia, académica y pública, que me atrevo a decir, es el gran legado que le deja al Perú. Descanse en paz, doña María.


1 comentario:

  1. Estimado Reportero en tus palabras de pesar frente a la muerte de Maria Rostworowski has expresado todo lo que sentimos las personas que conocimos su trabajo. Clara

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