¡Llegamos a los dos millones de lecturas!


Hace unos momentos este blog (del cual, nuestro muro en Facebook es un sucedáneo) pasó la barrera de los dos millones de lecturas. Un pequeño acontecimiento que me sorprende en medio de una pequeña crisis por lo que no voy a poder, por ahora, celebrarlo como había prometido y hubiese querido. Aunque no encuentro palabras para agradecerle a todos esta alentadora cifra, no quiero dejar de mencionar algunos hechos relevantes a ella:

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- Los dos millones de lecturas corresponden al periodo que va de noviembre de 2011 a la fecha.

- Entre marzo de 2006 y noviembre de 2011 utilicé otro contador que descarté por el spam que le generaba a los lectores. Este contador llegó a contabilizar, en el periodo mencionado, 752.000 visitas.

- Entre octubre de 2003 (fecha de inicio del blog) y marzo de 2006 no utilicé ningún tipo de contador, así que ignoro el número de visitas que pudo haber registrado el blog en ese lapso.

- Dicho esto, no resulta exagerado afirmar que la lectoría del blog en realidad supera, holgadamente, los tres millones de lecturas en sus casi trece años de existencia.

Menciono todo esto no por un prurito de vanidad, sino por un hecho que resulta incontrastable y que a muchos nos alegra la vida: la Historia sí le interesa a la gente (lo prueba otra cifra: el número de seguidores que registramos en Facebook: casi 38.000).

Quiero aprovechar la ocasión para mencionar a algunas personas e instituciones que han hecho posible que El Reportero de la Historia siga existiendo y no se haya extinguido en el camino como muchos otros blogs de Historia:

Al Fondo Editorial PUCP, en la persona de Lizbeth Alvarado Campos, que generosamente nos proporciona libros de su catálogo para poder reseñarlos o entrevistar a sus autores.

De igual forma al Instituto de Estudios Peruanos, en la persona de Elizabeth Andrade, por las mismas razones de arriba, lo que nos ha permitido, en algún momento, por ejemplo, realizar la encuesta de libros de fin de año.

Al Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), cuyo director Gérard Borras y la responsable de su librería, Alina Wong, siempre nos han facilitado las cosas para la realización de nuestro trabajo.

Los historiadores Jesús Cosamalón, Norberto Barreto-Velázquez, Carlos Ramos Núñez y Cristóbal Aljovín de Losada no solo me han animado siempre en nuestro trabajo, sino que no ha faltado ocasión que ese ánimo se ha manifestado en un apoyo concreto que ha evitado que tiremos la toalla en innumerables ocasiones. A todos ellos, infinitas gracias.

Los amigos, esos que siempre resultan indispensables en cualquier empresa o locura que uno emprende, no pueden estar ausentes en esta lista. Me gustaría mencionarlos a todos, pero son tantos que necesitaría un pizarrón enorme para hacerlo. Pero aún así debo mencionar a dos de ellos cuya ayuda y asistencia en el momento "mas grave de mi vida" (como diría Vallejo) hicieron posible que pueda cumplir con mis obligaciones y a la vez seguir adelante en esta locura: Jesús Cosamalón y Juan Fonseca.

¿Qué viene ahora? Pues me gustaría decir que concretar planes (entrevistas, vídeos, encuestas, etc.), cumplir ciertos objetivos con miras al Bicentenario, pero lo más probable es que se queden solo en la mera intención mientras no encuentre la manera de hacer rentable esta empresa o acceda a algún tipo de financiamiento o mecenazgo que haga posible su permanencia (muchos no reparan el hecho, por ejemplo, que desplazarse con equipo para filmar una entrevista acarrea un gasto que no es poca cosa).

Con lo cual queda más que claro (y anunciado) que tal vez el ERH haya entrado a su etapa final. Esperemos que no.


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