Sobre la supuesta obsolescencia e inutilidad de algunos saberes

Cualquier comentario sobre qué carreras o especialidades de las muchas que tiene San Marcos podría ser considerada obsoleta o que no van "de acuerdo al avance tecnológico" puede resultar prematuro en este momento, sin embargo me gustaría hacer un breve comentario a la noticia anterior. Aquello de evaluar "qué áreas se pueden fusionar" bien puede darnos una pista del criterio (de algún modo hay que llamarlo) que motiva a las autoridades de la universidad más antigua de América a proponer la desaparición de algunas especialidades (existen, por ejemplo, las carreras de Ingeniería Geográfica y Geografía. ¿Tal vez estén pensando en 'fusionarlas'?).

No soy entendido en la materia, pero no puedo evitar ser pesimista en este caso. En los últimos años he podido, hemos podido todos, observar cómo, por mencionar un caso, las horas de Historia se han visto cada vez más disminuidas en el currículo escolar, cómo los cursos de Historia Universal e Historia del Perú se han visto 'fusionados' en uno solo bajo el membrete de Ciencias Sociales y cómo, finalmente, se ha reducido aún más la presencia de la Historia en las aulas al sumársele las horas de Geografía y Economía al mismo curso obedeciendo a aquello de seguir el ritmo que nos marca el avance tecnológico y la obsolescencia e inutilidad de algunos saberes.

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¿Esta reducción de las horas de Historia ha tenido como resultado mejoras en la comprensión lógico-matemática de nuestros escolares, ha originado el surgimiento de una generación de científicos o producido algún adelanto científico significativo? Me parece que no. Lo único a lo que ha contribuido la mutilación de la historia en la aulas escolares (como contribuyó también la desaparición del curso de filosofía en su momento) es a producir una generación de peruanos iletrados y cada vez menos informados, menos críticos y menos comprometidos con su país, un país con el que solo se identifican si se les habla de Mistura, la selección de fútbol o Machu Picchu (cualquiera que enseñe en una universidad los cursos generales de primer año sabe muy bien a lo que me refiero).

Pesimista como soy, no espero nada bueno de este anuncio. Como tampoco espero nada bueno de los líderes de opinión y nuestras autoridades, congresistas incluidos, que, muy seguramente, aplaudirán de pie esta iniciativa. Después de todo, hubo aquí un reconocido articulista que afirmó, en el foro empresarial más importante del país, que demasiada educación era mala porque producía personas críticas con el sistema. Así como también hubo un congresista que sugirió fusionar (la palabra de moda) los códigos civil y penal en uno solo porque dos eran demasiados y con uno bastaba.

Esta es la clase de líderes de opinión, profesionales, empresarios y políticos que el nuevo modelo educativo, a tono con los avances tecnológicos y que responde a las necesidades del mercado, quiere y produce: prácticos. No importa que iletrados e ignorantes, lo importante es que sean prácticos. Y productivos, claro. Muy productivos. Después de todo, se trata de que el sistema y el mercado sigan funcionando, permanezcan, perduren. El resto resulta innecesario y obsoleto. Así de simple.


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