Una apostilla sobre "El secreto de los Incas"

Cualquiera que haya visto "El secreto de los Incas" (1954) no podrá evitar darse cuenta inmediatamente todo lo que le debe a esta la serie de películas de Indiana Jones y el mismísimo personaje, que ya muchos han señalado sobradamente. Lo que me interesa resaltar aquí es lo que esta película ofrece a todos nosotros: la visión que se tenía entonces sobre el Cusco y sus tesoros rayana en el exotismo (y de la que Hollywood es una perfecta muestra) y lo que el mundo sabía de Machu Picchu (en una escena, el protagonista Harry Steel, interpretado por un casi desconocido entonces Charlton Heston, le pregunta al encargado del aeropuerto del Cusco si hay "algún turista en el avión que llega"). Asimismo, también, es un tesoro de información sobre la ciudad imperial en 1954, la idea que se tenía de la práctica arqueológica (que no es muy distinta a la que hoy ofrecen las películas), el tratamiento que el Estado le dispensaba a sus monumentos arqueológicos y las 'facilidades' -materiales y económicas- que se daban entonces a los productores para realizar una película en pleno santuario histórico (como saben, la filmación de "Quantum of Solace" se realizó en Bolivia porque aquí las autoridades peruanas pusieron un montón de obstáculos a los productores de la serie de James Bond para filmar en el Cusco, la principal de ellas el alto costo de las licencias para hacerlo). En ese sentido, "El secreto de los Incas", pese a ese exotismo que impregna cada escena de ella (la película está repleta de indios como elementos decorativos y Cusco parece una ciudad habitada exclusivamente por norteamericanos), tuvo el mérito de poner en una vitrina inmejorable a nuestro principal monumento arqueológico y de aumentar el interés turístico en ella. Casi tanto como lo fue el famoso concurso sobre las Siete maravillas modernas que dio los mismos resultados. Desde estos puntos de vista es que resulta un material interesante para el aula para los profesores de Historia y porque, además, presenta a la inolvidable Yma Sumac en el esplendor de su carrera y a Robert Young, el recordado y abnegado padre de familia de la entrañable "Papá lo sabe todo". ¡Que tiempos aquellos!



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