Azorín en La Vanguardia

Si hay un autor moderno clásico que he leído con detenimiento y convertido en casi un tótem, ese es Azorín. Lo descubrí en las aulas escolares en las clases de literatura de la profesora Sara Liendo, quien me presto un libro suyo que he leído no sé cuántas veces, "La confesiones de un pequeño filósofo", y que hoy colecciono en distintas ediciones, tamaños y formatos. Es un autor que todos deberíamos leer para aprender aquello de lo bueno, si breve, dos veces bueno (como a "primores de lo vulgar" se refería Ortega y Gasset sobre su obra en uno de los mejores, sino el mejor, estudio que he leído sobre su obra). Azorín es un autor tan esencial para el aspirante a periodista, a historiador (su "Una hora de España", el discurso que leyó en 1924 cuando ingresó a la Real Academia, es una estupenda síntesis literaria de la historia y alma de España), que debe ser motivo de alegría que la Hemeroteca de La Vanguardia haya restituido el enlace que dirigía a los artículos de Azorín en ese diario (que supera la centena), para que no solo gane los nuevos lectores que merece, sino para que los que escriben en diarios aprendan del mejor cómo se escribe una columna periodística (¡De alguna manera hay que contribuir a salvar nuestro periodismo!). Enhorabuena.


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