El verdadero problema

No escapa a nuestra comprensión el hecho de que el post más leído, mas comentado y más compartido el día de hoy haya sido el comentario sobre la película "La profesora de Historia" que publicamos temprano en Facebook. Estoy convencido que no es un hecho gratuito ni aislado, y que por el contrario obedece más bien a razones bastantes simples. Hoy temprano un comentarista de radio, un seudoperiodista que en cada programa suyo destila odio, racismo, misoginia, homofobia y cuanta tara mental existe, se refirió en términos bastante peyorativos, además de absurdos, a los pobladores shipibos de la localidad de Cantagallo, que atraviesan por momentos verdaderamente dramáticos, y sobre su supuesto no derecho a venir o residir en Lima. En realidad es un comentario tan idiota que no merece mayor atención. A lo que sí debe obligarnos es a reflexionar sobre el hecho mismo de que comentarios como ese sean propalados de manera tan despreocupada por las ondas radiales, de que en ellos se aliente el racismo y la xenofobia, de que se considere ciudadanos de segunda o tercera categoría a otros peruanos con los mismos derechos que el resto. Hoy más de 120.000 personas han leído el comentario sobre la película "La profesora de Historia" y más de mil de ellas lo han compartido en sus muros. No menciono esto por un prurito de vanidad, sino para demostrar que personas como Butters son accidentes en la vida de nuestras sociedades, un eructo de los empresarios que le ofrecen tribuna y micro a quien, con comentarios como ese, le aseguran la atención mediática y la propalación de sus detritus verbales en todos los canales posibles. Todo lo cual, por supuesto, les redituará pingües ganancias a estos empresarios a los que no se les mueve un cabello así se refieran a sus madres mientras oligofrénicos como Butters sigan llenando sus arcas. Como les decía, hoy, mientras un huérfano espiritual, una ruina humana al que solo le palpita la billetera, menospreciaba a peruanos por ser distintos a él, otros miles de personas compartían la misma emoción y furia que inspira una película que denuncia precisamente el racismo y la xenofobia. Eso no es casual ni gratuito. Tampoco es karma. Solo hay que saber entender dónde está el verdadero problema.


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