Se cumplen 50 años de la publicación de "La responsabilidad de los intelectuales", de Noam Chomsky

Se puede estar o no de acuerdo con muchas posturas políticas de Noam Chomsky, con sus firmes tomas de posición que en ocasiones ha puesto en aprietos a quienes lo admiramos sin reservas (como su cerrada defensa del régimen venezolano), pero nadie puede poner en duda su calidad de intelectual comprometido y honesto que trasunta cada libro suyo que publica, cada ensayo con el que denuncia lo que muchos callan, disimulan o evitan cuestionar. Chomsky ha contribuido como pocos, desde la orilla de los inconformes con la comodidad que la academia suele brindar, de manera lucida e inteligente a aclarar, por ejemplo, el papel que cumplen los medios de comunicación en la política mundial. De este brillante y polémico intelectual se cumplen este mes 50 años de la publicación del que tal vez sea su libro más famoso: "La responsabilidad de los intelectuales".

Publicado originalmente en The New York Review of Books el 23 de febrero de 1967, Chomsky denunciaba en él las atrocidades y crímenes que su país, Estados Unidos, cometía en la guerra contra Vietnam y que él no teme calificar de "carnicería". Pero quien quiera ver en él solamente un manifiesto pacifista o antiestadounidense, saldrá decepcionado. Chomsky lo que logra hacer es componer un texto que lo obliga a uno a preguntarse si está haciendo lo suficiente y necesario para impedir que aquello que nos subleva o envilece permanezca y se reproduca. Es, ante todo, un llamado a la acción y a la reflexión a quienes están mejor preparados que el resto para percibir la entraña de la corrupción, lo delincuencial de un régimen o la complacencia o complicidad de las instituciones y personas con los primeros:

“Los intelectuales tienen la posibilidad de mostrar los engaños de los gobiernos, de analizar los actos en función de sus causas, de sus motivos y de las intenciones subyacentes. En el mundo occidental, al menos, tienen el poder que emana de la libertad política, del acceso a la información y de la libertad de expresión. La democracia de tipo occidental otorga a una minoría privilegiada el tiempo libre, los instrumentos materiales y la instrucción que permiten la búsqueda de la verdad escondida tras el velo de deformaciones, de falsas representaciones, de la ideología y de los intereses de clases, a través de los cuales se nos da la historia inmediata. Las responsabilidades de los intelectuales son, por consiguiente, mucho más profundas que la responsabilidad de los pueblos (para emplear el término de MacDonald) dados los privilegios únicos de que gozan los primeros”.

Cuando Chomsky publicó este ensayo, la guerra de Vietnam apenas estaba empezando, lo que significa que las calamitosas consecuencias para sus protagonistas estaban aún lejos de avizorarse. Con lo cual queda de manifiesto no solo su clarividencia para ver y entender el presente sino también para intuir el futuro si nos detenmos a pensar en la larga lista de intervenciones que Estados Unidos, luego de Vietnam, perpetró en nombre de la libertad, algo que Chomsky ha denunciado en todos los tonos y formas. (El año pasado, Chomsky publicó "¿Quién domina el undo?", en donde incluye un capítulo "La responsabilidad de los intelectuales, el retorno", que es de lectura obligatoria).

"La responsabilidad de los intelectuales" es, en definitiva, el tipo de lectura que uno se siente obligado a releer de vez en cuando, sobre todo en estos tiempos que a la Casa Blanca y a los Estados Unidos parece haber arribado nuevamente los tiempos oscuros. ¡Hoy es casi una obligación leerla!

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