¡FUJIMORI NUNCA MÁS!

Una de las cosas de las que me siento especialmente orgulloso en la vida es la de haber estudiado la primaria y secundaria en una escuela fiscal, en el Centro Educativo Nicanor Rivera Cáceres de Barranco (un orgullo que, por cierto, luego pude alimentar al continuar estudios universitarios en San Marcos, una universidad pública). Estaba (estoy) tan especialmente orgulloso de ello que siempre que pude me mantuve al tanto de mi querida escuela, me reunía con mis compañeros de promoción y participaba en cuanto actividad de exalumno se organizara. Huelga decir que cuando se abrió la página de Facebook de la asociación de exalumnos, me registré de inmediato al igual que muchos de mis viejos camaradas.

En el año 2011, durante la campa electoral, como recodaran todos, se organizó una marcha contra la candidatura de Keiko Fujimori bajo la consigna de ¡Nunca Más! en la que participé como periodista y como ciudadano. En el transcurso de la marcha un colega del diario, que también cubría la marcha, me hizo esta foto. Me pareció tan buena que no dudé en ponerla como foto de perfil en mi muro. Al día siguiente de hacerlo, el administrador del muro de la asociación de exalumnos me escribió para decirme que la foto le parecía inapropiada y que la página no era para hacer política partidaria, y que por favor la cambiara. Obvia decir que le contesté que no estaba haciendo política de ningún tipo y que la foto que yo eligiese de perfil era asunto mío y no de él. La respuesta que recibí de su parte fue eliminarme de la asociación y bloquearme. Lo lamenté y lo lamento mucho porque, como dije, siempre me he sentido orgulloso de mis 'orígenes fiscales' y nunca renegué de ello.

Ayer 5 de abril, en que se recordaron 25 años del autogolpe de Alberto Fujimori, que llevó al Perú a la etapa más vergonzosa de su historia, casualmente, mientras revisaba los comentarios en el face sobre la fecha, vi que los administradores de otro grupo de exriverinos (no del que fui expectorado) habían colgado imágenes de mi colegio y no pude evitar que la nostalgia me invadiera y corroyera de un modo tan profundo que solté una lágrima para mi propio asombro (lo digo sin vergüenza). Fue tal el remezón emocional que estuve a punto de registrarme en este grupo. Pero de inmediato recordé la razón por la que fui expulsado del otro (de ahí que les contara toda esta larga historia), y la nostalgia simplemente desapareció, cedió su lugar al enojo que miles sentimos cuando recordamos esta fecha. Porque yo podré ser exriverino a mucha honra y orgullo, pero más importante que eso, casi como un deber patriótico, considero el ser antifujimorista en todas las circunstancias de la vida.

Por eso hoy, 25 años después, ¡FUJIMORI NUNCA MÁS!

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