Huaca Narihualá sirve de refugio a pobladores de zonas inundadas en Piura

Por Flor Huilca, enviada especial de la Agencia Andina

Piura, abr. 2 (Andina). El centro arqueológico Narihualá, ubicado a dos kilómetros de la localidad de Catacaos, en Piura, se ha convertido en refugio de los pobladores de los caseríos de Narihualá y La Campiña, quienes han encontrado en lo alto de la huaca un lugar seguro para protegerse de las inundaciones.

En el centro arqueológico se encuentran más de 200 pobladores, principalmente niños, mujeres y adultos mayores, desde el lunes 27 de marzo, día en que se desbordó el río Piura e inundó sus viviendas, ubicados en los alrededores de este complejo arqueológico.

Juan Benítez Valverde, vecino de Narihualá, indicó que la huaca es el único sitio que tienen donde pueden permanecer a salvo de las inundaciones, dado que se sitúa a 40 metros de altura sobre el nivel del mar, por lo que optaron por ocupar la parte alta cuando empezó a llegar el agua.

“Pienso que nuestros antepasados lo levantaron con esa visión, porque pasaron por este mismo fenómeno de la naturaleza y fue un refugio para ellos, y ahora lo es para nosotros”, comentó tras indicar que en marzo de 1972 también fue usado como un refugio seguro.

Por su parte, James Huanca, arqueólogo de sitio, explicó a la Agencia Andina que el Ministerio de Cultura adoptó las medidas necesarias para que la ocupación de los pobladores no represente un daño al monumento declarado Patrimonio Cultural de la Nación.

Sostuvo que la huaca Narihualá fue un centro administrativo de la cultura Tallán y sirvió para el control de las zonas de cultivo ubicadas en el valle.

“Los tallanes son una cultura milenaria y los afectados de hoy son los herederos de esa cultura; esta herencia cultural de los tallanes, y que se conserva, les ha permitido no solo ser conocidos por la huaca, sino ser un medio de salvataje”, apuntó.

El especialista indicó que el Fenómeno El Niño ha estado presente en Piura a lo largo de miles de años, por lo que los antiguos ocupantes de esta zona tomaron sus precauciones construyendo un emplazamiento alto.

En el sitio, dijo, hay sedimento grueso de arcilla producido por fenómenos climáticos como este.

Los pobladores que continúan ocupando este sitio arqueológico de manera temporal colocaron sus colchones y pertenencias en zonas determinadas por el Ministerio de Cultura, en un espacio de 4,400 metros cuadrados que se encuentra techado.

Se acordonaron, además, las áreas de tránsito restringido, se señalizaron las zonas de riesgo y se llevan a cabo evaluaciones permanentes a las estructuras arqueológicas.

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