Lo que significa el 5 de abril de 1992

Como periodista, hay muchas cosas que podría decir, recordar u opinar sobre el 5 de abril de 1992. Como historiador, otras tantas además de hacer un balance de lo que significa ese hecho hoy a 25 años de ocurrido. Pero durante el día he leído tantos comentarios, recuerdos, análisis y apreciaciones respecto a esa fecha que me siento eximido de hacer uno propio (no merecen mayores comentarios los que, desde el fujimorismo, como era de esperarse, no solo lo siguen justificando sino, además, lo exaltan de manera bastante estridente – “¡Ese día Fujimori salvó al Perú!”-, lo que resulta bastante indigesto leerlos o escucharlos). Asimismo, existe una amplia bibliografía académica al respecto que no solo se agota en libros sino también en una buena cantidad de tesis, muchas de ellas doctorales, que se han ocupado del 5 de abril de 1992 y lo que vino después de esa nefasta fecha.

Sin embargo, si hubiera que resumir ese 5 de abril y lo que significó, discernir qué fue cierto o no, que se exageró o distorsionó convenientemente para ejecutarlo y justificarlo, cuáles las auténticas razones de fondo para proceder a cerrar el Congreso, intervenir el Poder Judicial y el Ministerio Público, silenciar a la prensa, detener a periodistas, si quisiera, decía, resumir todo esto en una sola imagen sería esta.

Como recuerdan, y existen abundantes testimonios gráficos que lo corroboran, el ingreso al edificio del Poder Judicial estaba prohibido (tanquetas del ejército flanqueaban la entrada de este), menos para estos ‘fontaneros’ que, diligentemente, cumplían una exclusiva tarea: sacar del edificio, cuyo ingreso estaba prohibido tanto a jueces como a empleados menos para ellos, decenas de expedientes para, simplemente, desaparecerlos. De ese modo, los juicios de acusados de narcotráficos o de ‘amigos’ del Doctor, quedaban anulados, truncos o simplemente durmiendo el sueño eterno de la impunidad. Entre otras razones y motivos, ¿fue para esto que se intervino el Poder Judicial, para desaparecer expedientes? Nunca lo sabremos con certeza.

Lo que sí sabemos con certeza es que lo irrefutable de esta imagen no deja lugar a dudas: la historia que ahora los fujimoristas quieren contarnos sobre el 5 de abril siempre será incompleta, sesgada o perversamente falsa. Porque mientras todos los peruanos seguíamos las incidencias de lo ocurrido pegados a nuestro televisor, mientras Fujimori y sus secuaces justificaban lo sucedido acusando a la oposición de intransigente y obstruccionista, mientras la clase empresarial aplaudía de pie el quiebre del orden constitucional (esa misma clase empresarial que cualquier atisbo de justicia social denuncia hoy de 'contaminación chavista'), mientras congresistas, diputados y líderes sindicales y de la oposición eran golpeados y gaseados en las calles cuando protestaban, cuando todo el mundo estaba pendiente de la reacción de la comunidad internacional ante este retroceso de la democracia peruana, mientras todo esto sucedía, como un ladrón en la noche un grupo de maleantes, a plena luz del día, sacaba y desaparecía expedientes judiciales para nunca más saber de ellos. Esta es la imagen y recuerdo que yo tengo de ese 5 de abril. Son imágenes como esta lo que los desmienten y pone las cosas en el lugar correcto. Esto es lo que significa para mí el 5 de abril. Lo demás es pura cháchara. Papelito manda. O una contundente imagen acusadora como esta.

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