Hoy se cumplen 130 años del nacimiento de Luis Antonio Eguiguren, él único peruano elegido para presidir los tres poderes del Estado

De un modo incomprensible, Luis Antonio Eguiguren, uno de los intelectuales más prominentes del siglo XX peruano, ha sido relegado al dato enciclopédico, a la cita erudita y a la lectura de libros que solo los especialistas y bibliógrafos pueden encontrar y leer. Pero Eguiguren, el único peruano que llegó a ser elegido para presidir los tres poderes del Estado, fue historiador y un jurista de nota, sobresaliente en todo lo que escribió e hizo y que legó a la posteridad una biografía que bien merece ser conocida por todos los peruanos por el modelo de hombre público que representó durante toda su existencia.

Eguiguren nació en Piura el 21 de diciembre de 1887, un día como hoy hace 130 años, y murió el 15 de agosto de 1967, lo que en buena cuenta significa que si no es ahora puede ser mañana, cuando se recuerden los 50 años de su fallecimiento, que el Perú y la intelectualidad peruana le rindan el homenaje que este ilustre demócrata merece.

En su ciudad natal realizó sus estudios primarios en el afamado colegio San Miguel de Piura, en donde conoció a Luis Miguel Sanchez Cerro, quien llegaría a ser presidente del Perú en 1931. Trasladado a Lima, culminó sus estudios en el colegio La Inmaculada e ingreso luego a la Universidad Mayor de San Marcos, donde obtuvo el grado de Doctor en Letras, Jurisprudencia y Ciencias Políticas y Administrativas.

De su sorprendente biografía, el capítulo que más me gusta recordar es cuando fue nombrado Director del Archivo Nacional, donde realizó una labor titánica que se tradujo en una serie de libros y catálgo detalladísimos sobre los documentos históricos que existen en él. Libros y catálogos que hoy constituyen rarezas bibliográficas muy buscadas por los entendidos. También fue regidor de Lima desde enero de 1914 a enero de 1920, Secretario ad honorem de la Embajada del Perú ante la Santa Sede y alcalde de Lima de 1930 a 1931, año en que fue electo representante por Lima para la Asamblea Constituyente, de la que llegó a ser elegido presidente como el el congresista más votado. Reslta una injusticia que pocos sepan que durante su ejercicio como constituyente Eguiguren donó todo su salario para la compra de materiales escolares y que tal hecho lo hizo constar a auditores de la época para que el dinero así designado fuera como tal usado.

En 1932, tras la ilegal intromisión de Sánchez Cerro en las labores de la Asamblea Constituyente, Eguiguren se vio forzado a dejar su escaño y partir al exilio a Chile. A su retorno, en 1936 postuló a la presidencia de la República por el Partido Social Demócrata, fundado por él. Fue el virtual ganador de estas elecciones, pero el gobierno de Benavides desconoció los resultados y anuló las elecciones aduciendo el apoyo del proscrito partido aprista. Abocado a sus labores de jurista, fue Vocal entre 1946 a 1955 y luego, en 1953, asumió la presidencia de la Corte Suprema.

De su prolífica obra, cabe destacar su "Diccionario Histórico Cronológico de la Real y Pontificia Universidad de San Marcos y sus Colegios", en tres tomos, que le merecieron el título de "El historiador de San Marcos". Una obra que todavía hoy espero conseguir para engalanar como se debe mi biblioteca.

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