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Érase una vez Churchill (*)

. martes 6 de mayo de 2008
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Por Umberto Eco

He leído una noticia donde se habla de una encuesta realizada en Gran Bretaña: según parece, un cuarto de los ingleses piensa que Churchill es un personaje de fantasía, y lo mismo sucede con Gandhi y Dickens. Asimismo, muchos de los encuestados (aunque no se precisa cuántos) habrían incluido entre las personas que realmente existieron a Sherlock Holmes, a Robin Hood y a Eleanor Rigby.

Mi primer impulso sería no darle más importancia de la que tiene. Claro que me interesaría saber a qué franja social pertenece ese cuarto de encuestados que no tiene las ideas claras sobre Churchill y Dickens. Si hubieran entrevistado a los londinenses de los tiempos de Dickens, a esos que se ven en los grabados de las miserias de Londres de Doré o en las escenas de Hogarth, seguramente unos tres cuartos de ellos, sucios, embrutecidos y hambrientos, no habrían sabido quién era Shakespeare.

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Tampoco me asombra que crean que Holmes o Robin Hood existieron realmente; en primer lugar, porque existe una industria holmesiana que promociona incluso una visita turística al pretendido piso de Baker Street en Londres; y en segundo lugar, porque el personaje que inspiró la leyenda de Robin Hood existió de veras (lo único que lo vuelve irreal es que en los tiempos de la economía feudal se robaba a los ricos para dárselo a los pobres, mientras que tras el advenimiento de la economía de mercado se roba a los pobres para dárselo a los ricos). Por otra parte, yo de niño creía que Buffalo Bill era un personaje imaginario, hasta que mi padre me reveló que no sólo había existido, sino que él en persona lo había visto cuando pasó con su circo por nuestra ciudad, pues para sobrevivir vino a dar con sus huesos a la provincia piamontesa desde el mítico Oeste.

Pero también es verdad, y lo notamos cuando se les hacen preguntas a nuestros jóvenes italianos (por no hablar, qué sé yo, de los norteamericanos), que las ideas sobre el pasado, aun próximo, son muy vagas. He leído algo sobre un test que arrojaba que hay quien piensa que Aldo Moro era un terrorista de las Brigadas Rojas, Alcide De Gasperi un jerarca fascista, el general Badoglio un partisano, etcétera. Uno dice: ha pasado tanto tiempo, ¿por qué deberían saber unos chicos de 18 años quién estaba en el gobierno 50 años antes que ellos nacieran? Bueno, será que la escuela fascista era muy rígida, pero el caso es que yo a mis diez años sabía que el primer ministro en los tiempos de la marcha sobre Roma (20 años antes) era Facta, y a mis 18 años sabía también quiénes habían sido Rattazzi o Crispi, que eran asunto del siglo anterior.

El hecho es que ha cambiado nuestra relación con el pasado, probablemente también en el colegio. Alguna vez nos interesaba mucho el pasado porque las noticias sobre el presente no eran muchas; baste pensar que un diario lo contaba todo en ocho páginas. Con los medios de masas se ha difundido una inmensa información sobre el presente, en internet se pueden encontrar noticias sobre millones de acontecimientos que están pasando en este momento (incluso los más irrelevantes).

El pasado del que nos hablan los medios de masas, como por ejemplo las vicisitudes de los emperadores romanos o de Ricardo Corazón de León, e incluso las de la primera Guerra Mundial, pasan (a través de Hollywood e industrias afines) junto al flujo de información sobre el presente, y es muy difícil que un usuario de películas capte la diferencia temporal entre Espartaco y Ricardo Corazón de León. E igualmente, la diferencia entre imaginario y real se aplasta o, en cualquier caso, pierde toda consistencia: díganme ustedes por qué un chico que ve películas en la tele debe considerar que Espartaco sí existió y Vinicio de Quo Vadis, no; que Iván el Terrible era real y Ming, tirano de Mongo, no, si se parecen muchísimo.

En la cultura estadounidense este aplastamiento del pasado sobre el presente se vive con mucha desenvoltura y puede ocurrir que un profesor de filosofía comente lo irrelevante que es saber lo que dijo Descartes, cuando lo que nos interesa es lo que hoy en día están descubriendo las ciencias cognitivas. Se está olvidando que si las ciencias cognitivas han llegado a donde han llegado ha sido porque con los filósofos del siglo XVII se empezó un determinado discurso, pero lo más grave es que se renuncia a extraer del pasado una lección para el presente.

Muchos piensan que el viejo dicho de que la historia es maestra de vida es una trivialidad de maestro decimonónico, pero es verdad que si Hitler hubiera estudiado con atención la campaña de Rusia de Napoleón no habría caído en la trampa en la que cayó, y si Bush hubiera estudiado bien las guerras de los ingleses en Afganistán en el siglo XIX (pero qué me digo, bastaría la ultimísima guerra de los soviéticos contra los talibanes) habría planteado de forma distinta su campaña afgana.

Puede parecer que entre el memo inglés que cree que Churchill era un personaje imaginario y Bush que va a Irak convencido de lograrlo en 15 días hay una diferencia abismal, pero no es así. Se trata del mismo fenómeno de ofuscamiento de la dimensión histórica.


* Tomado de: El Espectador.Com

Papeles para reescribir la historia (*)

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Por la Redacción de BBC Mundo

Eran 29 documentos históricos que contradecían la versión oficial de la II Guerra Mundial...pero tenían el mismo grado de veracidad que una novela de espionaje.

El material intentaba probar que el entonces primer ministro británico Winston Churchill ordenó el asesinato de Heinrich Himmler, el jefe de las SS nazis, contradiciendo la versión históricamente aceptada de que éste se había suicidado unos días después de la caída del Tercer Reich.

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Igualmente sostenía que el duque de Windsor, quien fuera el rey Eduardo VIII y tío de la reina Isabel II, ayudó a los alemanes a conquistar Francia al hacerles llegar información secreta mediante un espía.

Una investigación llevada a cabo en los Archivos Nacionales de Gran Bretaña descubrió diversos documentos falsos introducidos en las arcas de la institución entre 2000 y 2005.

Impresora láser

Los investigadores descubrieron que el nivel de falsificación de los documentos era pobre.

Por ejemplo, en la carta que Bernard Bracken, el ministro de Información de Churchill, envió al primer ministro para informarle del asesinato de Himmler, el membrete estaba hecho con una impresora láser que se inventó en los años 70.

Los telegramas y memorandos, además, contenían inexactitudes históricas y el trazado con lápiz bajo firmas falsificadas podía apreciarse con facilidad.

Los 29 documentos habían sido escritos con cuatro maquinas de escribir, a pesar de que supuestamente procedían de orígenes muy diversos. Además, en algunos casos se usaba un lenguaje evidentemente moderno.

Libros

Estos documentos sirvieron de base a tres libros sobre la Segunda Guerra Mundial publicados por el polémico historiador Martin Allen.

La policía entrevistó a Allen, quien se estima es la única persona que revisó los archivos que contenían el material.

Después de un año de investigación, el Servicio de Procesamiento de la Corona decidió no acusar a Allen debido a que su estado de salud es frágil.

Allen negó haber tenido conocimiento de las falsificaciones y dijo que se trata de una conspiración en su contra.

El caso ha generado un pequeño escándalo y duras críticas a los Archivos Nacionales, que ahora han introducido patrullas y cámaras de seguridad en los salones de lectura. La institución asegura que se trata de un caso único.

Los Archivos Nacionales atesoran 1.000 años de historia entre sus paredes con documentos que van desde textos de Guillermo el Conquistador hasta los testamentos de William Shakespeare, Jane Austen, Christopher Wren y Horacio Nelson.


* Tomado de BBC Mundo

La esclavitud africana (*)

. miércoles 30 de abril de 2008
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Por Augusto Ruiz Zevallos.
Historiador


En los últimos años no es poco lo que se ha escrito sobre la esclavitud en nuestro país. Pablo Macera, Wilfredo Kapsoli, Germán Peralta, Christin Hunefeld, Carlos Aguirre y Maribel Arrelucea son algunos de los historiadores que han realizado valiosas contribuciones a la comprensión del tema. Así como ellos, en toda América existe un gran número de estudiosos. Los títulos se cuentan por centenares. Sistematizar esa información era una necesidad académica y además todo un desafío. Esta es la tarea que se trazaron Herbert Klein y Ben Vinson III cuando decidieron escribir La esclavitud africana en América Latina y el Caribe, obra que apareció a fines de los años 80 (en Nueva York y en Madrid) y que ahora con ampliaciones ha sido publicada por el Instituto de Estudios Peruanos.

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La esclavitud negra fue decisiva para el funcionamiento económico de las nuevas sociedades surgidas tras la invasión europea en América y en algunos casos, como en Cuba o Brasil, fue la principal fuente de generación de ingresos para las clases dominantes. Aunque en el Perú no tuvo estas características, su impacto también resultó fundamental para dar viabilidad al proyecto colonial. El mundo actual le debe mucho a los esclavos africanos. Sin embargo, el continente negro sigue siendo el más pobre y los afroamericanos son, por lo general, ciudadanos de segunda o tercera categoría en sus respectivos países. De ahí la importancia de recordar esta historia.

El libro tiene dos enfoques diferenciados. En un primer momento ofrece una descripción del fenómeno que tiene como eje lo cronológico y lo particular. Habla de la esclavitud durante el siglo XVI, luego prosigue con la explotación del azúcar en el Caribe (siglos XVII y XVIII) y con la esclavitud en Iberoamérica en el mismo siglo. Pasa posteriormente al siglo XIX, volviendo nuevamente al Caribe, Brasil y las Guyanas. Basándose en investigaciones recientes, los autores refutan algunos mitos construidos acerca de la trata negrera, como por ejemplo la idea de que los tratantes cargaban al tope sus barcos sin preocuparse por las pérdidas, debido a las muertes por enfermedad o por suicidio.

En un segundo momento, los autores despliegan sus mejores esfuerzos para analizar comparativamente varios temas puntuales como la cultura afroamericana, resistencia y rebeliones de esclavos, el tema de los libertos y, finalmente, los diferentes caminos a la libertad. Aquí se aprecian las similitudes y las diferencias. Así, por ejemplo nos dicen que si bien todas las sociedades tuvieron equivalentes a quilombos y palenques, ninguna como la brasileña “tuvo los más perdurables y numerosos”. Un libro básico. Una manera de acercarse panorámicamente a la historia de América Latina y el Caribe.


* Publicado en El Peruano (Lima), el 29/04/08

Maestros hacen historia (*)

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Recopilan ensayos de docentes de colegios sobre memoria y tradición.
Proyecto editorial ha sido promovido por el Unicef y el IEP.
35 profesores participaron en la elaboración del libro.


Por Ernesto Carlín
ecarlin@editoraperu.com.pe

[Huamanga] En estos días se presentó tanto en Lima como en Huanta y Huamanga el libro Historia y cultura de Ayacucho. En esta publicación, auspiciada por el Unicef y el Instituto de Estudios Peruanos, se encuentran los trabajos de investigación de una treintena de profesores de colegio de Huamanga y Huanta.

En los últimos meses de 2006 y comienzos de 2007, varios maestros ayacuchanos –provenientes en su mayoría de los institutos pedagógicos Virgen de Lourdes de Huamanga y Moisés Cavero de Huanta– participaron en talleres de investigación. En estos cursos, los maestros –asesorados por los historiadores Antonio Zapata (IEP), Nelson Pereyra (Universidad San Cristóbal de Huamanga) y Rolando Rojas– aprendieron los rudimentos de las investigaciones de corte académicos.

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Estos maestros ya habían estado haciendo sus pinitos en estas faenas, pero de manera informal. Incluso algunos de ellos tienen en su haber libros publicados. Según los editores, los docentes llegaron a los talleres con bastante material bajo el brazo, pero que necesitaba ser pulido.

Conociendo Ayacucho

La temática que se aborda en este libro va desde la ecología hasta la fotografía ayacuchana, pasando por estudios de todos los períodos de la historia regional. En Historia y cultura de Ayacucho se encuentran páginas dedicadas a las culturas prehispánicas asentadas en la zona, como los grandes rivales de los incas, los chancas, o a la cultura Wari, considerada el primer imperio andino.

Uno de los capítulos estará dedicado al período de guerra interna que afectó de forma cruenta a Ayacucho durante las décadas de 1980 y 1990. En él se trata el surgimiento de Sendero Luminoso, la intervención de las Fuerzas Armadas en el combate al terrorismo y la formación de las rondas campesinas como clave para la derrota de los subversivos.

El antropólogo José Coronel, responsable del Unicef en Ayacucho, destacó que este libro será útil para incorporar el saber local en las clases escolares. “El reto ahora es que sirva en el aula”, destacó.


* Publicado en El Peruano (Lima), el 29/04/08

Casona de San Marcos: Una restauración que llega a su fin (*)

. viernes 25 de abril de 2008
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Con la firma, el 8 de abril, de la adenda del Convenio de Cooperación entre la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo-AECID, se desarrollará la última etapa de restauración de la Casona de San Marcos. Aquí un repaso de la obras entregadas por esta agencia.

Por Sandro Medina Tovar


Más allá de poseer una belleza arquitectónica en sus más de 12 mil metros cuadrados, la Casona de San Marcos, convertida actualmente en Centro Cultural, es una síntesis de gran parte de la historia peruana.

Por ello, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) no dudó en formar parte importante del proyecto integral junto al Instituto Nacional de Cultural, para la restauración y adecuación de esta Casona. Esto fue en 1990.

Muchos deben recordar que el recinto estaba deteriorado y abandonado, al punto que surgió la propuesta de demolerlo en su totalidad, según reseña Reinhard Agustín Burneo en su libro “Orígenes y Evolución del Conjunto Arquitectónico de la Casona de San Marcos”.

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El comienzo: Salón General

En 1991 comenzaron las obras de restauración en la Casona. El primer espacio rescatado fue el Salón General el cual, prácticamente lucía en “completo estado de ruina”, según refirió en su libro el citado autor.

La obra concluida en 1994, luce hoy espléndida. En su interior se desarrollan diversas actividades académicas y protocolares. Antes, en 1992, comenzaron los trabajos del Patio de los Jazmines en cuyo alrededor se ubican las áreas de depósitos y administración del Museo de Arqueología y Antropología, así como un pequeño auditorio.

En el Patio de los Chicos, las obras comenzaron en 1994 y fue entregado en 1999. En sus alrededores funcionan las salas de la Escuela de Ballet, el Coro Universitario y el Centro Universitario de Folklore.

Uno de los salones más emblemáticos de esta Casona es, sin duda, el de Grados o conocido también como Capilla de Nuestra Señora de Loreto. La restauración concluyó en 1998 y desde ese año se convirtió en un lugar que brilla por su belleza e historia.

Otro de los espacios reconstruidos es la Cafetería, que anteriormente era una huerta del noviciado jesuita y se encontraba totalmente abandonada. La obra fue entregada en 1999.

Conocido como Patio de Letras, el más grande en la Casona, fue intervenido de “emergencia” en 1997, y los trabajos terminaron en el 2003. En sus alrededores funcionan las salas de exposiciones del Centro Cultural.

Ese mismo año se inició la restauración del Patio de Ciencias o Patio de los Machos. Dos años más, en el 2005, fue entregado con áreas destinadas a la Biblioteca España de las Artes y los talleres y depósitos del Museo de Arte.

Es preciso resaltar que en el 2004, los trabajos ejecutados en ese lugar merecieron el Primer Premio en el IV Concurso Nacional de Arquitectos del Perú en la categoría “Restauración y Conservación del Patrimonio y Renovación Urbana”.

El Patio Principal o de Derecho de esta Casona también pasó por un periodo de restauración. En mayo de 2007 fue entregado a esta Universidad en una vistosa ceremonia en el marco del 456 aniversario de la Decana de América. Actualmente en su entorno funcionan las oficinas administrativas.


N.R. Con información del libro “Orígenes y Evolución del Conjunto Arquitectónico de la Casona de San Marcos”, de Reinhard Agustín Burneo.


"El más importante en el Centro Histórico"

"Es el Centro Cultural más importante del Centro Histórico de Lima, porque es una de las pocas estructuras que se ha conservado de manera integral. La mayor parte ha sido fragmentada y mutilada. Pero este recinto ha conservado su estructura.

Está ubicado, además, en una zona de la ciudad donde no hay oferta cultural por lo que los vecinos del centro de la capital se ven favorecidos, así como las demás personas que desean apreciar las diferentes manifestaciones de arte de este Centro Cultural.

Al permanecer San Marcos en una de sus sedes históricas, ha reivindicado uno de sus roles más importantes: mayor acercamiento con la sociedad. En verdad, son pocas las instituciones que invierten dinero y gestionan una inversión extranjera para recuperar su patrimonio y uno de sus mayores espacios históricos y culturales”. (Martín Fabbri García, arquitecto coordinador del Proyecto Integral de Restauración de la Casona de San Marcos y Adecuación a uso como Centro Cultural".


Lo que se viene

¿Patio de los Capistas? Pocos lo conocen, seguramente. Esta será la última obra que realice la AECID en la Casona de San Marcos, según señala la adenda suscrita entre el Rector de la Universidad, doctor Luis Fernando Izquierdo Vásquez, y la Coordinadora General de Cooperación de la AECID en Perú, María Teresa Núñez.

En esta área de la Casona en donde se desarrollaban actividades deportivas, se construirá una sala de uso múltiple con capacidad para 400 personas.

Para mayo de 2009 está programada la culminación de las obras con lo cual se pondrá punto final a las labores de restauración integral y adecuación del Centro Cultural de la Universidad más antigua de América.


"Trabajos en la Casona han sido valiosos"

¿Cuál fue la razón fundamental para que la AECID colaborará con San Marcos?

Las razones fueron varias. Primero, el interés de las autoridades de la UNMSM por lograr la participación de la AECID en una tarea que entonces parecía casi imposible para la universidad, considerando la difícil coyuntura social y económica por la que atravesaba el país y la crisis de las instituciones públicas. Por aquel entonces la AECID empezaba a lograr los primeros reconocimientos internacionales por sus actuaciones en defensa del patrimonio latinoamericano, por lo que constituyó la apuesta y gran esperanza de la universidad. El gran valor histórico y monumental del conjunto de la Casona fue un factor clave, y también el hecho de que si no se hacía algo entonces para frenar su deterioro y lograr su recuperación, se podría perder de forma irreparable. Otro elemento fundamental fue que la Universidad de San Marcos era la Decana de América y la obligación compartida de ayudar a defender su pasado y su historia.

Según su parecer, ¿cuáles de las obras ejecutadas merecen ser destacadas?

Todos los trabajos de restauración realizados en la Casona han sido muy importantes y valiosos, tanto por las dificultades técnicas de la propia intervención así como por criterios aplicados en función de los distintos tipos de materiales utilizados en su construcción primitiva. Probablemente, las dos intervenciones más destacables dentro del conjunto son las realizadas en el Salón General y en la antigua Capillla Virgen de Loreto o Salón de Grados. (Entrevista a Juan de La Serna, de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo)


* Tomado de: San Marcos al día, N° 163

Las últimas horas de Allende llegan al cine

. miércoles 23 de abril de 2008
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Una película recrea el final del presidente chileno muerto durante el golpe de Estado de Pinochet en 1973

(EFE - Santiago de Chile - 22/04/2008) Las últimas horas de Salvador Allende en La Moneda, antes de morir, y un pormenorizado relato de su relación con su secretaria, podrán apreciar los chilenos a partir de junio próximo, cuando en Santiago se estrene la película 1973 Revoluciones por minuto. La cinta aborda la intimidad del presidente chileno en los últimos momentos antes de morir durante el Golpe de Estado del general Augusto Pinochet en 1973.

La cinta, inspirada en la obra teatral La muerte de un presidente, del argentino Rodolfo Queblen, llega a Chile premiada en 2007 en el Festival de Cine de Saturno, que se realiza en Roma, según publica hoy el diario La Tercera. El filme, en inglés, igual que la pieza teatral que se presentó durante un año en Nueva York, recuerda en varios pasajes la relación del mandatario socialista con su ecretaria, Miria Contreras, conocida como La Payita.

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Con material de archivo da la familia

El productor del filme, Eduardo Larraín, explica que la cinta intercala material de archivo, perteneciente en gran parte a la propia familia del mandatario socialista. También destacó que "ellos apoyaron totalmente la película, pese a que hay muchas referencias a la relación de él con Payita".

Con confesiones íntimas intercaladas en la historia, la cinta narra los últimos momentos de Allende, ante que los militares golpistas bombardearan el Palacio de La Moneda, en el golpe militar que puso en el poder al fallecido dictador Augusto Pinochet.

Arrepentido de no haber leído más a Neruda

Según Larraín, 1971 Revoluciones por minuto busca retratar los momentos más íntimos y hasta domésticos del personaje como cuando Allende se encuentra arrepentido de no haber leído suficiente poesía de Pablo Neruda, o deseando tomar un vaso de whisky.

Explica que varios de los pasajes de la película que fue dirigida y co-escrita por el chileno Fernando Valenzuela, que en 1991 hizo el montaje de la película chilena La Frontera, fueron filmados en la ciudad de Nueva York. El estreno de la película en la capital chilena, el próximo 5 de junio, casi coincidirá con el centenario del nacimiento de Salvador Allende, el día 26 de ese mes.


Vía: El País (España)

La memoria y la herida racial

. domingo 20 de abril de 2008
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Por Roger Cohen
The International Herald Tribune


Deambulaba por el Centro Martin Luther King, en Atlanta, cuando di con la filmación de una mujer negra que decía indignada: "Si no podemos vivir en nuestro país y ser aceptados como ciudadanos y seres humanos libres, entonces algo anda mal con algo, y no soy yo".

Parecía una buena y sencilla síntesis del conflicto central que ha sacudido la vida de EE.UU. desde su fundación, a través de la esclavitud y la segregación y sus amargos legados. Cuando la mujer habló, hace menos de medio siglo, era una estadounidense en cadenas. La educación que recibía, dónde podía sentarse y con quién podía casarse eran cosas determinadas por su raza. Ese "algo anda mal con algo, y no soy yo" es un gran tema, el "pecado original del país" según las palabras de Barack Obama. Además es doloroso, ya que muestra que hay diferencias entre los ideales y las prácticas. Abu Ghraib fue un recordatorio de ello.

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Es trabajoso para las naciones enfrentar sus fallas. Involucra lo que los alemanes, expertos en este terreno, llaman Geschichtspolitik , "la política de la historia". Exige pasar de lo personal a lo universal, de la memoria individual al memorial. Y aún no existe un memorial adecuado en EE.UU. a los estragos causados por la cuestión racial. El centro King es una buena institución. Pero es un museo modesto, como otros en EE.UU. dedicados a la cuestión que más divide al país. Al ver la muestra me pregunté por qué el Holocausto, un crimen alemán, se destaca más que los linchamientos en EE.UU. en la memorialización del país.

Quiero ser claro: no estoy comparando los linchamientos con el asesinato industrializado, ni sugiero que haya una equivalencia moral exacta entre el Ku Klux Klan y los nazis. Pero hay un desplazamiento psicológico cuando un magnífico Museo Memorial del Holocausto, en el que los criminales no son estadounidenses, precede a una institución de Washington de estatura equivalente dedicada a la larga saga de violencia nacional que es la esclavitud y la segregación.

Viví tres años en Berlín, durante el período en que se tomó la decisión, en 1999, de construir un Memorial en homenaje a los Judíos Asesinados en Europa. El debate, 54 años después del colapso del Reich de Hitler, fue duro. Lleva largo tiempo atravesar la política de la historia, confrontar la culpa y arribar a un memorial adecuado de crímenes nacionales que también ofrece un camino posible hacia la reconciliación.

Los alemanes enfrentaron lo monstruoso en sí mismos. Por fin llegaron a la conclusión de que la mancha era tan generalizada que se permitió a Degussa, vinculada a la compañía que produjo el gas Zyklon-B, proveer la cobertura contra graffitis para el memorial. La verdad puede ser brutal, pero escapar a ella es aún más devastador.

La narrativa heroica de EE.UU. aún huye de la cuestión racial. La decisión de construir el Museo Nacional Smithsoniano de Historia y Cultura Afroamericana refleja el deseo de rellenar ese hueco. Pero aún está por inventarse qué será exactamente esta institución de 500 millones de dólares. Creo que, medio siglo después del movimiento por los derechos civiles, EE.UU. está listo para este doloroso acto de memoria. Pero no será fácil.

Los tres contendientes por la presidencia ofrecen distintas imágenes de EE.UU.: John McCain conforma la narrativa heroica clásica. Hillary Clinton quiebra el dominio masculino sobre esa narrativa y la transforma. Obama la transfigura de otra manera al personificar la victoria de EE.UU. sobre su primera y más visceral mancha. El mundo está cansado de la narrativa del excepcionalismo trascendente de Estados Unidos. Algo anda mal con algo. Las Armas y Dios, el nuevo mantra de Hillary, no resolverá la cuestión. Tampoco lo hará pasar 100 años en Irak.

Más bien es hora de que el país se haga duras preguntas pospatrioteras y permita la memorialización incluso de sus capítulos más oscuros. Exigir que otras naciones reconozcan la verdad y evadirla en casa no sirve. Al comprometerse con un importante museo de Historia Afroamericana y promover el primer candidato negro serio, EE.UU. redefine la psicología de su poder. Eso asusta. Pero también puede ser saludable.

Traducción: Gabriel Zadunaisky

Vía: La Nación (Argentina)

Desaparece la colección precolombina que estaba bajo custodia en Santiago

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El fiscal advierte un delito de contrabando si las piezas han salido de España

Por José Precedo

Nadie, ni la brigada especializada del Cuerpo Nacional de Policía, ni el fiscal especializado en la defensa del Patrimonio, ni los técnicos del Ministerio de Cultura saben qué ha sido de la colección privada de arte precolombino más importante del mundo. Mil piezas de todas las etapas de la cultura amerindia, valoradas en más de 100 millones de dólares (unos 67 millones de euros), que su supuesto propietario, Leonard Patterson, un personaje a medio camino entre el coleccionismo y el contrabando, ordenó cargar en un camión en Santiago rumbo a un lugar desconocido, que algunas fuentes sitúan en Alemania.

Todo el legado arqueológico, que el presunto mecenas expuso en dos museos de la ciudad hace ahora once años con el patrocinio de la Xunta y del Ayuntamiento de Santiago, salió de la empresa de mudanzas, donde permaneció semiolvidado durante una década, a finales de enero. En la cámara de seguridad permanecen ahora en custodia sólo algunas piezas a la espera de que la Sala de lo Penal nº 33 de Lima (Perú) tramite una segunda petición del Gobierno peruano.

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En diciembre ya volaron hacia ese país 31 piezas que, según certificó la directora del Museo de América, procedían del saqueo de El Cerro de la Mina, una pirámide mochica del siglo I.

Ninguna de las responsables consultados por EL PAÍS, conocían el destino del tesoro arqueológico, salvo el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Santiago, a quien la empresa de mudanzas comunicó la entrega de la colección a Patterson, previo cobro de la factura por gastos de almacenaje. Agentes de la brigada de patrimonio del Cuerpo Nacional de Policía se desplazarán el martes a Santiago para inventariar lo que queda de la colección y constatar qué cantidad de piezas han desaparecido.

El fiscal especializado en la defensa del patrimonio, Antonio Roma, aseguró ayer que las piezas sólo podrían salir de España con una autorización expresa del Ministerio de Cultura. Según la ley del Patrimonio Hístórico español, tras diez años de permanencia en el país las obras pasan a ser propiedad del Estado. "Exportar ese legado a otro país supone un delito de contrabando, tal y como figura en la ley orgánica de 1995", señala Roma. El artículo segundo del texto legal atribuye ese delito a quienes "saquen del territorio español bienes que integren el Patrimonio Histórico Español, sin la autorización de la Administración del Estado cuando ésta sea necesaria".

El Ministerio de Cultura aseguró que no expidió autorización alguna para que las piezas puedan salir al extranjero. Fuentes del entorno de Patterson defienden sin embargo que un camión partió hace dos meses desde la capital de Galicia hacia Alemania, sin que ninguna institución opusiese objección alguna.

A los juzgados de Santiago, mientras, siguen llegando peticiones formales de los países de donde proceden las piezas para que se les devuelva el material que consideran expoliado. La última del 31 de marzo aparece firmada por la Fiscalía contra los delitos de patrimonio de Guatemala que reclama 117 objetos, entre máscaras, cerámicas y figuras metálicas. Los Gobiernos de México, Argentina o El Salvador estudian acciones parecidas.

El catálogo de la exquisita muestra amerindia que trajo a Santiago a dos premios Nobel -la pacifista indígena Rigoberta Menchú y Óscar Arias asistieron a la inauguración en 1997- incluye máscaras y cerámicas mayas y aztecas, ajuares funerarios cuya repatriación también estudia Panamá, entre otras piezas. Ya en su día, cuando Patterson ofreció la colección a la Consellería de Cultura, la Xunta descartó la compra después de que una experta en arte prehispánico advirtiese de la procedencia ilícita de muchos de los objetos.

Lío en los tribunales

La muestra El espíritu de la América prehispánica acumula 3.000 años de historia de las civilizaciones precolombinas y además un largo capítulo de embrollos judiciales en el continente americano y también a este lado del Atlántico. Después de que la Sala de lo Penal número 33 de Lima enviase una comisión rogatoria a Santiago para recuperar las obras, el titular del juzgado de Instrucción número 2 de Santiago ordenó su custodia, y la brigada de Patrimonio del Cuerpo Nacional de Policía se desplazó hasta el insólito museo para inventariar la colección.

En diciembre 31 piezas ya fueron entregadas en el Museo de América de Madrid al embajador del gobierno peruano que todavía adeuda el importe de la custodia de los objetos recuperados a la empresa de mudanzas.

El juzgado de Santiago ha ordenado en una providencia a las autoridades del país que financien el depósito de las piezas, una decisión que el fiscal ha recurrido basándose en que debe ser la Justicia peruana la que le obligue a afrontar esos gastos.

El transporte de bienes que ya forman parte del Patrimonio arqueológico español fuera del país -que denuncian algunas fuentes- desembocaría con toda probabilidad en otra controversia judicial. La fiscalía ve indicios de un delito de contrabando.


Vía: El País (España)

Perú acusa a la Universidad de Yale de apropiarse de 40.000 piezas de Machu Picchu

. lunes 14 de abril de 2008
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(EFE - Lima - 13/04/2008) Los objetos arqueológicos fueron llevados temporalmente en 1912 a ese centro de estudio por el descubridor del santuario

El Gobierno de Perú ha revelado este domingo que la Universidad de Yale, de Estados Unidos, tiene en su poder más de 40.000 piezas de la ciudadela inca de Machu Picchu, unas 36.000 más de lo que se creía inicialmente, según un inventario realizado por el Instituto Nacional de Cultura (INC) del país andino.

Perú afirma que los objetos arqueológicos de oro, plata, madera, hueso, piedra y cerámica que tiene Yale fueron llevados temporalmente en 1912 a ese centro de estudio por el descubridor del santuario, el estadounidense Hiram Bingham, y nunca los devolvió.

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En septiembre de 2007, la Universidad de Yale,- que hasta hace poco negaba que las piezas fueran de propiedad peruana-, y el Gobierno de Perú anunciaron la devolución de la parte de la colección provenientes de Machu Picchu, lo que motivó las críticas de políticos e intelectuales de este país suramericano que exigían la repatriación del total del tesoro. A principios de marzo pasado, el Gobierno envió una delegación de especialistas del INC a Estados Unidos para realizar el primer inventario in situ de las piezas de la colección de Hiram Bingham y elaborar una contra propuesta.

Condiciones de la devolución

La Universidad estadounidense ha reconocido que la propiedad de restos arqueológicos que Bingham sacó de Machu Picchu eran del Estado peruano, pero sólo pretende devolver al país andino 384 piezas en un plazo de dos años. Yale exige que los objetos que volverán a Perú serán los más adecuados para exhibir en un museo, que tendrá que construirse en Cuzco, ciudad más próxima a las ruinas, bajo especificaciones dictadas por la prestigiosa institución educativa. El resto de las piezas permanecerían en Yale para futuras investigaciones y podrán regresar a Perú en un futuro no determinad.

Bingham, profesor de Yale, llegó a la montaña que alberga Machu Picchu, recientemente elegido nueva maravilla del mundo, en 1911, guiado por pobladores locales y al año siguiente se llevó las piezas. Recientes investigaciones han señalado que Machu Picchu fue descubierta por el hacendado peruano Agustín Lizárraga, en un viaje que hizo por Perú el 14 de julio de 1902, nueve años antes que Bingham.



Vía: El País (España)

Chile aprueba retorno de documentos peruanos

. jueves 27 de marzo de 2008
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CancillerÍa informa a Congreso sobre predisposiciÓn de paÍs vecino.
Decreto de país sureño faculta devolución de más de cien documentos.

El subsecretario de política cultural exterior de la Cancillería, embajador Martín Irigoyen, informó al inicio de esta semana que el Gobierno de Chile publicó un decreto que faculta la devolución de 77 volúmenes pertenecientes al archivo de ministerios y del Ejército del Perú, y 32 libros manuscritos que fueron sustraídos de nuestro país durante la ocupación chilena de la Guerra del Pacífico.

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El diplomático formuló tal anuncio ante la subcomisión encargada de documentar y hacer el seguimiento de las gestiones para recuperar el patrimonio cultural del Perú sustraído durante dicho episodio bélico del siglo XIX, la cual es presidida por el congresista Rafael Vásquez Rodríguez (GPN).

Se trata de 41 volúmenes del archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, otros 12 volúmenes del Ministerio de Hacienda, 24 volúmenes del Ejército del Sur del Perú, además de los mencionados manuscritos. “La devolución de estos elementos de archivo ya ha sido aprobada por el Gobierno de Chile”, precisó.

La subcomisión recibió también a Miguel de Althaus, profesor emérito de la Pontificia Universidad Católica, intelectual reconocido por su labor destinada a ubicar los libros saqueados de la Biblioteca Nacional. Durante su exposición reiteró lo dificultoso que resulta recuperar los miles de ejemplares que terminaron en manos de privados y sugiere que sean donados al Perú por particulares.



Vía: El Peruano


Hace 75 años le daban vía libre a Hitler

. domingo 23 de marzo de 2008
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El 23 de marzo de 1933 el Congreso alemán aprobó la "ley para eliminar la miseria del pueblo y del Reich", con lo que ponía fin a la república demócratica de Weimar y le daba plenos poderes a Adolf Hitler, hasta entonces sólo canciller. Nadie preveía lo que iba a ocurrir.

Quizá los legisladores alemanes no pensaron que con su decisión de otorgar plenos poderes al gobierno de Adolfo Hitler, el 23 de marzo de 1933, apoyaban al hombre que causó el Holocausto e inició la Segunda Guerra Mundial.

O tal vez otros alemanes lo intuían, como ocurrió a lo largo de varios genocidios que soportó la humanidad, y no pudieron hacer nada para detener la despiadada maquinaria hitleriana.

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Lo cierto es que en aquellos años Hitler recibió el respaldo de 17 millones de alemanes en las elecciones del 5 de marzo, es decir el 44,1% de los votos, mientras los socialdemócratas tuvieron el 18,2%, los comunistas el 12,3% y las fuerzas de centro el 12,3%.

EL 30 de enero fue nombrado canciller (jefe de gobierno) y el 23 de marzo el parlamento alemán aprobó la "ley para eliminar la miseria del pueblo y del reich", con lo que ponía fin a la república demócratica de Weimar y le daba plenos poderes a Hitler.

Esta decisión del Parlamento, sin embargo, era un procedimiento excepcional, aunque estaba previsto en la Constitución alemana.

"El objetivo era poner orden. Por eso el ascenso de Hitler fue apoyado por el pueblo y sectores importantes de la sociedad alemana", dijo a Télam el profesor de Historia de la UBA Eduardo Jacubovich.

"En la película Cabaret (un musical dirigido por el director estadounidense Bob Fosse, de 1972) hay una parte en que uno de los protagonistas le increpa a otro por el ascenso del nazismo. El personaje dice lo siguiente: ’Cuando Hitler acabe con el peso del socialismo, ya nos ocuparemos de él’", dice Jacubovich.

El mismo recordó que en aquellos años la izquierda era muy fuerte en Alemania, donde el Partido Socialdemócrata era masivo, así como los comunistas.

"Por eso, Hitler aparece como una alternativa para poner orden en el país", afirmó.

"Ni siquiera los ingleses se preocuparon por el nazismo, ni a los norteamericanos les importó mucho la llegada de Hitler al poder. La Ford y otras empresas tenían importantes intereses en Alemania", agregó.

El 23 de marzo de 1933 la alianza entre los nazis de Hitler y los conservadores de Alfred Hugenberg se consolida en el poder mediante una política represiva que envía a la cárcel a miles de opositores.

Sin embargo, antes de que el Congreso le otorgara plenos poderes, el presidente alemán, Paul von Hindenburg, había designado a Hitler canciller para que forme un gobierno de coalición en Alemania.

Hindenburg, no obstante, no estaba completamente convencido de su decisión, ya que tardó dos semanas antes de ofrecer la Cancillería a Hitler, líder del nacionalsocialismo. Para nombrar al futuro führer, primero se convenció de que éste sería controlado por el ejército y las fuerzas cristianas y conservadoras.

Pero sus previsiones fracasaron, ya que Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934 y Hitler se convirtió en jefe supremo de Alemania, tras unificar el Estado y la Cancillería.

La historia recuerda que en aquellos años, las SS ya contaban con más de cien mil hombres dirigidos por un ex agricultor llamado Heinrich Himmler.

En los meses siguientes, Hitler pondría en marcha su campaña de persecución contra los judíos, mediante una serie de edictos en los que pide a los funcionarios estatales, profesores, juristas y artistas "no arios" que abandonen inmediatamente sus tareas.

Posteriormente, Hitler prohibió la actividad del Partido Socialdemócrata alemán, cuyos legisladores se negaron a otorgarle plenos poderes, y luego disolvió el Movimiento Nacional alemán, con lo que el Partido Nacionalsocialista fue la única agrupación legal del país.

Después, la historia conocerá "La noche de los cuchillos largos", en la que fue exterminada un ala extremista del partido nazi, y luego se crearon los campos de concentración que estarían a cargo de Himmler, jefe de las SS y de la Gestapo (policía política).

"El huevo de la serpiente" (como relata aquella célebre película del sueco Ingmar Bergman) estaba en plena gestación en Alemania y, más tarde, Hitler amenazaría a toda Europa y se iniciaría la Segunda Guerra Mundial que finalizó en 1945.

El exterminio nazi, cuya realidad superó sin duda a la ficción, acabaría con la vida de seis millones de judíos y, además, con millones de opositores políticos, negros, gitanos y minusválidos.



Vía: Diario Hoy

La colección de Max Uhle

. sábado 22 de marzo de 2008
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Intelectuales comparan su caso con el de las piezas de Machu Picchu. A fines del XIX y comienzos del XX realizó excavaciones en el Perú. Parte de ellas estaría en universidad de Estados Unidos.

Por Ernesto Carlín Gereda

La semana pasada un grupo de arqueólogos e intelectuales suscribió una carta abierta en la que se pronunció sobre la necesidad de reclamar la devolución incondicional de las piezas halladas en Machu Picchu por Hiram Bingham y que se encuentran en la Universidad de Yale. En uno de los acápites de la misiva recalcan que igual trato debe ser dado a otras piezas “como la vasta colección Max Uhle de la Universidad de California-Berkeley”.

La semana pasada un grupo de arqueólogos e intelectuales suscribió una carta abierta en la que se pronunció sobre la necesidad de reclamar la devolución incondicional de las piezas halladas en Machu Picchu por Hiram Bingham y que se encuentran en la Universidad de Yale. En uno de los acápites de la misiva recalcan que igual trato debe ser dado a otras piezas “como la vasta colección Max Uhle de la Universidad de California-Berkeley”.

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Con ello se referían a las cerca de 10 mil piezas peruanas que Phoebe A. Hearst, madre del magnate de las comunicaciones William Randolph Hearst, donó a la universidad norteamericana a principios del siglo XX y que fueron encontradas en los trabajos de arqueología del estudioso alemán. En la actualidad, este importante lote arqueológico es administrado por el Museo de Antropología de dicha casa de estudios y que se conoce poco en el Perú.

Trabajo pendiente

Consultada sobre el tema, la historiadora Mariana Mould de Pease, una de las firmantes de la misiva, señaló que hace falta documentar el caso de Max Uhle. Hizo notar que a diferencia de las piezas de Machu Picchu que han tenido la atención de público y especialistas, los restos hallados por Uhle no han obtenido similar miramiento.

La intelectual recordó que la salida de material arqueológico está prohibida desde los primeros años de la República del Perú por decreto de José de San Martín. Aunque confesó no ser especialista en el caso de Uhle, destacó que la importancia de su colección es el poseer piezas de varias partes del Perú. Entre las culturas presentes en este material estarían Paracas, Chimú, Chiribaya, Nasca, entre otras.

Por su parte, Ruth Shady, otra firmante de la carta sobre el caso de las piezas en poder de Yale, pidió cautela a la hora de tratar sobre las demás colecciones. Sin embargo, se animó a comentar que el retorno del patrimonio cultural a los pueblos de origen “es una tendencia en el mundo”. Incluso, puso de ejemplo la decisión del Congreso de Estados Unidos de ordenar al Museo Smithsoniano la devolución de material.

Algo más

Por sus hallazgos y por sus teorías sobre la cronología de las culturas precolombinas, Max Uhle es considerado como el padre de la arqueología peruana.

El recorrido de Uhle

En la última década del siglo XIX, Max Uhle viajó a Sudamérica para reunir material para el Museo Etnográfico de Berlín. Aunque su primer destino fue el norte argentino y Bolivia, al poco tiempo se trasladó al Perú. En 1899 pasó a trabajar con el auspicio de la universidad de California, la cual tenía como filántropa a Phoebe A. Hearst. Uhle hizo sus excavaciones en diversos lugares del país como Pachacámac, Chan Chan y otros.


Vía: El Peruano

Historia con fantasmas

. viernes 14 de marzo de 2008
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A principios de 2005, el gran historiador inglés Eric Hobsbawm fue invitado al Foro Político Mundial organizado en Turín (Italia), donde se encontró por primera vez cara a cara con las personas que hicieron la historia de la que él tanto escribió: 13 ex presidentes y ex primer ministros, 9 ex cancilleres y varios aviones cargados de diplomáticos y funcionarios entre los que se contaban Gorbachov, Helmut Kohl, Giulio Andreotti y Lech Walesa. Esta es la crónica de ese viaje.

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Historia con fantasmas
Por Eric Hobsbawm

Estuve a punto de conocer a Mijail Gorbachov cuatro años atrás, en una conferencia centenaria de la Fundación Nobel en Oslo, donde confluían una selección de premios Nobel y un elenco de académicos. Había aceptado la invitación porque iba a estar presente Gorbachov, pero al final no apareció, y mi compañero de mesa resultó ser el surcoreano Kim Dae Jung, que sin duda es una figura admirable pero no alguien que haya hecho por sí solo mucho más que cualquiera para salvar al mundo del peligro de una guerra nuclear. Porque fue Gorbachov el que aseguró la transición en la URSS e impidió que el imperio soviético terminara en un baño de sangre, como sucedió en Yugoslavia.

Este año tuve más suerte. El Foro Político Mundial (cuyo presidente es Gorbachov) me invitó desde Turín a participar de una asamblea general que conmemoraría, bajo el título 1985-2005: Veinte años que cambiaron el mundo, el momento en que, luego de convertirse en el líder de la URSS, Gorbachov lanzó su ofensiva por la paz mundial y la perestroika en su propio país. Me apresuré a aceptar. Era mi oportunidad, como fanático, de rendirle tributo a un héroe. Aun cuando fuera un héroe trágico.

¿Por qué Turín? ¿Por qué no? Turín tiene más afinidad histórica con el proyecto de Gorbachov que la que tiene Davos, con su Foro Económico Mundial, con una reunión de capitalistas triunfales. Después de todo, es la ciudad de Gramsci y de Togliatti, el lugar donde nacieron el partido comunista italiano –cuya política inspiró la pre-perestroika de Gorbachov– y liberales combativos como el distinguido y admirable Franco Venturi, comandante partisano e historiador de la Ilustración europea y el populismo ruso. Severa, de una irreprochable seriedad intelectual, no hay ciudad italiana que pueda lucir tantos antecedentes antifascistas, incluso entre sus hombres de negocios más poderosos.

Turín siempre me gustó, pese a su predilección por la pomposidad de los estilos arquitectónicos del principesco siglo XIX. A diferencia de Milán, la ciudad no ha perdido su cohesión ni sus lazos orgánicos con las montañas circundantes. Tiene un milieu académico genuino y una Academia de Ciencias, que alguna vez tuvo de presidente honorario al primer cónsul Napoleón Bonaparte. Estuve allí por primera vez durante su período de gloria, cuando era la Detroit italiana a instancias del regio Gianni Agnelli (el "Avvocato") y, al mismo tiempo, cuartel general de la distinción literaria e intelectual italiana a instancias del igualmente regio pero financieramente mucho más inestable Giulio Einaudi, hijo del hombre que se convirtió en el primer presidente de Italia. La suya fue la editorial más prestigiosa del país (Pavese, Calvino, Vittorini, Primo Levi, Natalia Ginzburg, por no mencionar a Gramsci) y, durante un par de décadas después de la guerra, probablemente la mejor del mundo. Einaudi solía invitar a autores (mal pagados) como yo a cenar al opulento restaurante Cambio, intacto desde que Cavour, sentado a una de sus mesas, planeara la transformación del reino de Saboya en el reino de Italia.

Esos tiempos ya pasaron. Tanto Giulio como el "Avvocato" (cuyas muertes merecieron no menos de ocho páginas del diario La Repubblica) han muerto. El fin del fordismo hizo que la ciudad perdiera un cuarto de su población y el fin del comunismo le aportó los albaneses y los rumanos. La Fiat –cuya fuerza de trabajo pasó de 60 mil a 15 mil trabajadores– está en conflicto; me cuentan que los chinos están considerando una oferta. Turín ya no es lo que era, salvo para la Juventus y el bello cordón alpino que la rodea. ¿Mantendrá la Juventus su supremacía sin el respaldo del extinto Agnelli? Si la economía local, con la esperanza de revitalizarse, está invirtiendo su dinero en las Olimpíadas de invierno del año que viene, ¿por qué la ciudad no habría de asumir un posible destino de centro de convenciones? Es evidente que los poderosos de Turín y el Piamonte que nos recibieron y patrocinaron piensan que un evento capaz de atraer a 13 ex presidentes y ex primer ministros, nueve ex cancilleres y varios aviones cargados de diplomáticos y funcionarios gubernamentales es algo que confiere prestigio.

No recuerdo una experiencia parecida. Es raro que los historiadores se encuentren en presencia de sus objetos de manera masiva; incluso hoy, cuando la TV nos familiariza diariamente con los rostros de la gente que toma las decisiones a nivel nacional y mundial. Es un panorama inesperado: como visitar el museo de Madame Tussaud y descubrir que las figuras de cera han sido reemplazadas por los originales. Estrechamos sus manos, compartimos la mesa en las comidas, podemos hacerles preguntas y escuchar sus respuestas, cordiales pero por lo general anodinas. Y la seguridad es menos obvia que la de un museo.

Adentro, unos cien señores maduros y mayores y el habitual puñado de mujeres están sentados de un lado de un largo rectángulo de mesas, en el hall de una academia militar en el barroco Victor Emmanuel, mirándose unos a otros a través de un amplio espacio y escuchando traducciones simultáneas de y a los idiomas habituales más el polaco (los polacos enviaron a dos ex presidentes de ideas muy diferentes y un ex primer ministro). En ángulo recto a mí, en el extremo de la mesa, veo al encogido y astuto Giulio Andreotti, siete veces primer ministro de Italia entre 1972 y 1992; la rígida apostura marcial del general (luego presidente) Jaruzelski, que suprimió Solidaridad y negoció el fin del comunismo polaco, y al mismísimo Mijail Gorbachov, asombrosamente bien mantenido, elegante y afable, aunque algo empequeñecido al lado de su vecino, el enorme Helmut Kohl, el canciller más longevo de Alemania, a la que reunificó en 1990. Hasta un historiador viejo y cínico se impresiona con semejante elenco.

Terminé sentado entre el consejero nacional de seguridad de Reagan de 1981 y un ex funcionario francés, y frente a un israelí anti Sharon con el que hablé durante el almuerzo y que resultó que había estado a la cabeza de la Mossad en tiempos previos al Likud. También reconozco una aparición checa procedente de un pasado que me gustaría olvidar: Rudolf Slansky junior, expulsado del partido por participar de la primavera de Praga, más tarde militante de la Carta 77. Me sigue resultando parecido a su padre, ejecutado en 1952: la víctima comunista más prominente del último y más abiertamente antisemita de los procesos-shows de la Europa oriental stalinista. En algún lugar de la mesa, Lech Walesa explica que ni la política rusa ni los comunistas polacos tuvieron nada que ver con la reconquista de la independencia polaca: todo fue obra de Solidaridad y del Papa. (Mi vecino no parece demasiado impresionado, y eso que él fue el que firmó los cheques para pagar las operaciones de la CIA en la Polonia de esa época.)

Y lo que es aún más extraño: me doy cuenta de que estoy en medio de un cónclave de fantasmas. Exceptuando a los chinos, que rehúyen los debates públicos, una sorprendente porción de los que tomaron las decisiones que cambiaron el mundo en los años '80 están aquí. Pero los que hoy gobiernan sus países brillan por su ausencia. No hay nadie que represente a la Rusia de Putin, ni al Washington de Wolfowitz, ni a la Alemania de Schroeder, ni a la Inglaterra de Blair. Salvo los políticos turineses y piamonteses y el ministro italiano de asuntos europeos, que representa sigilosamente a Berlusconi, el único funcionario gubernamental activo presente es el ex disidente soviético Nathan Sharansky, ahora, ¡ay!, miembro del gabinete de Sharon. Hasta los asesores occidentales de la época se retiraron de la política, si no de los negocios. Los que discuten los cambios mundiales de los últimos 20 años son los mismos que quedaron relegados por esos mismos cambios. Por supuesto: una ocasión como ésta, destinada a homenajear a Gorbachov, no es el mejor momento para que los oradores se tomen el trabajo de emitir juicios históricos sobre un hombre por el que la mayoría siente una admiración sincera. Pero el espíritu de la reunión está lejos de ser celebratorio. Es difícil evitar la impresión de que pocos de los que están reunidos en este hall, del este al oeste, están felices con lo que sucedió en los ex Estados comunistas o con la situación internacional desde la caída de Gorbachov.

Sin embargo, pese a la preocupación por los Estados Unidos de Bush que unifica a este foro, hay una diferencia entre la gente del Este y la del Oeste. Nuestros sistemas continúan. Para ellos, en cambio, este evento es básicamente una reunión de lo que los herederos de la Revolución Francesa solían llamar los ci-devant y los herederos de la Revolución Rusa de 1917 los byvshie lyudi: una reunión de gente del pasado. Algunos representantes del Este aquí presentes fueron durante mucho tiempo disidentes. Entre ellos se destaca la viuda de Sakharov, Elena Bonner, y también Alexander Yakovlev, alguna vez el aliado más cercano de Gorbachov, que ahora no para de hacer denuncias sobre la era soviética. La mayoría es gente con toda una vida al servicio leal y eficaz de los regímenes que quedaron atrás, cuyos mundos han desaparecido para siempre. Nadie habla de nostalgia, aunque alguna alusión apareció en los discursos de los ex yugoslavos, pero para muchos de los que están en este edificio –que acaso evoque algunos de los decorados de sus propios anciens régimes– es una suerte de despertar de un sistema en el que creían y que ha muerto, y la resurrección de una esperanza –aunque sea una mínima esperanza de reforma– que sólo abandonaron a regañadientes, si es que alguna vez la abandonaron.

Pero, ¿qué pasa con los intrusos, los expertos, los académicos –la mayoría de EE.UU.– que hacen bulto? Las viejas manos soviéticas que están entre ellos se sienten en su salsa: felicitan a viejos amigos y fuentes de información, completan lagunas, defienden sus interpretaciones, intercambian recuerdos de Moscú y Varsovia. Pero la caída del comunismo, aunque forme parte de mi vida, no es "mi campo"; su escenario no es el mío. Estoy aquí simplemente como un historiador que escribió sobre el siglo en el que vivió la mayoría de ellos, que quiere comprenderlo mejor y que espera que sus propios escritos sobre el siglo se tengan en pie en presencia de la gente sobre la que escribió.

Esa es, en cierto sentido, la pregunta que todos los historiadores se hacen: ¿una mera asociación personal con las reliquias del pasado ilumina el pasado? Y si es así, ¿cómo? Sin duda lo ilumina, pero no sabemos cómo. Casi siempre lo que tenemos en mente son lugares, no personas. Incluso sin gente, la topografía habla: un paisaje seco de Brasil permite entender con más facilidad a los evangelistas rurales, un fuerte menor en el centro de Gales ilumina la tierra de nadie de las marchas medievales. A veces las ciudades solían hablar más alto que las palabras, y algunas lo siguen haciendo: San Petersburgo, por ejemplo, o –hasta su precipitada decadencia poscomunista– Praga. ¿Puede compararse la experiencia de la reunión de Turín con la que recuerdo que sentí hace un tiempo, parado en una fría mañana de invierno, ante la versión reconstruida de la vieja estación Finlandia de Leningrado? ¿Aprendí de la reunión más de lo que habría aprendido leyendo libros o asistiendo a un coloquio más pequeño y menos imponente sobre los últimos años de la era soviética?

La respuesta a ambas preguntas es no. ¿Por qué? ¿Porque los seres humanos envejecen y se vuelven obsoletos más rápido? ¿Porque la gente en un paisaje social es más perecedera que los edificios o los ríos? ¿Porque –como lo saben cualquier historiador y cualquier periodista– nadie saca demasiado entrevistando a presidentes y primeros ministros? Mucho mejor es hablar con la gente que cobra por mantener los ojos y los oídos abiertos y está acostumbrada al chismorreo: los periodistas y los emisarios diplomáticos inteligentes. (Afortunadamente, de ésos había muchísimos.)

Pero no fui a Turín con la esperanza de aprender demasiado sobre la perestroika sino –como la mayoría de los demás– para homenajear a un hombre admirable, sobresaliente, bueno y honesto. Si el historiador que hay en mí se sintió ligeramente decepcionado, el fan de Mijail Gorbachov no. ¿Fue un gran hombre? No lo sé. Lo dudo. Fue –sigue siéndolo– un hombre íntegro y bondadoso cuyas acciones tuvieron consecuencias enormes, para bien y para mal. Ser su contemporáneo es un privilegio. La humanidad está en deuda con él. Y al mismo tiempo, si yo fuera ruso, también pensaría en él como en el hombre que llevó a su país a la ruina.


Vía: Página 12

Académicos dicen no a acuerdo con Yale

. jueves 13 de marzo de 2008
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Consideran que Yale no tiene derecho a establecer condiciones para devolución de piezas.

Destacadas figuras de nuestro mundo cultural e intelectual han dirigido una carta abierta al presidente Alan García donde lo instan a reconsiderar el Memorando de Entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) que el ministro Hernán Garrido Lecca firmó, en nombre del Perú, con la Universidad de Yale el pasado 14 de setiembre de 2007.

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Según el acuerdo con la universidad estadounidense, las piezas que Hiram Bingham halló en Machu Picchu -y que se llevó hace casi 100 años con la condición de devolverlas- regresarán en los próximos dos años. Eso sí, con la condición de que el Perú construya un museo para albergarlas. Sin embargo, no volverán todas, solo aquellas 'con calidad de museo' que, según un catálogo preparado por Yale, serían 384 de las más de 4 mil que tiene en su poder. Las demás permanecerán en Estados Unidos, en calidad de 'usufructo', por 99 años más. Es decir, si bien la universidad reconoce la propiedad peruana de las piezas, su uso y destino será determinado por ella.

INACEPTABLE. Los firmantes del comunicado -entre los que figuran Carlos Bustamante Monteverde, Walter Alva, Ruth Shady, Salomón Lerner, Martín Benavides, Mariana Mould de Pease, Marco Martos, Carmen McEvoy, María Rostworowski, Nelson Manrique y otros- señalan sus objeciones al documento firmado por Garrido Lecca y se las plantean a Alan García en estos términos:

"Consideramos inaceptable que la Universidad de Yale pretenda mantener algún poder de decisión y derecho de usufructo sobre estos materiales. Por lo tanto, lo instamos a reconsiderar el alcance y la puesta en práctica de cualquier acuerdo que pueda derivarse del memorando de entendimiento, de manera que respete los principios éticos para su devolución (...) sin condiciones ni tutela alguna (...) Al mismo tiempo, concordamos con la Universidad de Yale en la necesidad de establecer los medios necesarios para la repatriación de estos materiales, y urgimos a su gobierno a asignar los recursos necesarios para su transferencia, conservación, exposición y uso".

Los principales reparos expuestos en la carta abierta son: 1) El compromiso del Perú de construir un museo para albergar los objetos, en cuya operación intervendrá Yale. 2) El poder entregado a Yale para decidir qué piezas deben exhibirse. 3) La entrega de los objetos en usufructo por 99 años más. 4) El derecho de Yale a objetar la entrega de las piezas si, desde su perspectiva, el museo no está listo o no cumple con las condiciones señaladas por ella. 5) La entrega de 40 artefactos para una exposición viajera. 6) La aceptación del Perú para solucionar cualquier conflicto en un tribunal estadounidense.


Fuente: Perú 21

Arqueólogos peruanos descubren un gran templo Inca cerca del Machu Picchu

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La construcción, que mide aproximadamente 250 metros cuadrados y tiene 11 recintos, está en el complejo arqueológico de Sacsayhuamán, uno de los centros turísticos más importantes de Perú.

Un grupo de arqueólogos ha hallado en la región andina de Cusco, en la cordillera de los Andes, los restos de un templo inca que ha permanecido oculto durante siglos en un bosque de