
Para quienes pertenecemos a la Tribu de Clio y, para ganarnos el pan, hemos metido nuestras narices en el periodismo, el nombre de Teodoro Hampe no es para nada desconocido. Joven brillante y (al menos hasta ahora) historiador de sólida reputación, "Teddy", para sus amigos, despertaba una incomprensible antipatía, cuando no envidia, en los predios de Clio. Lo cierto es que no es muy agradable y carismático que digamos, pero sería mezquino negarle los méritos que tiene y los aportes que ha hecho a nuestra historiografía. La denuncia de la que es víctima ahora, y que según las pruebas mostradas parece tener visos de verdad, es una de las más graves que puede hacerse a un intelectual que ha forjado su prestigio a base de innumerables publicaciones.
>>> Seguir Leyendo... >>>
Ninguna envidia o antipatía, con razón o sin ella, puede justificar (a no ser que sea cierta, claro) la acusación de plagio que dos reconocidos investigadores le han hecho en relación al estudio introductorio que Hampe firmó para su antología de García Calderón que la Universidad de San Marcos publicó recientemente. De ser cierta, hasta la propia universidad se vería envuelta en este escándalo. Lo digo por el hecho de que conozco a muchos investigadores con meritorias investigaciones que siguen esperando que nuestra entrañable alma máter publique sus trabajos. ¿Cuál es el criterio que guía a los responsables de la editorial de la universidad a decidir que trabajos se publican y cuáles no? Desde mi punto de vista la situación es tan delicada y seria que esperamos los descargos de uno y otro. No podemos echar tierra al asunto y decir que aquí no pasó nada. Es fomentar, una vez más y desde la más antigua universidad de América, la cultura del olvido que tantos males a traído a nuestros pueblos.
Ojalá Hampe no nos venga con una excusa como la que otro condiscípulo suyo usó años atrás, y desde hace mucho tiempo exiliado en España, aduciendo que fue un simple error y que estaba arrepentido.
No es fácil librarse y levantar cabeza de una acusación de plagio, a pesar de ser un país que cultiva con mucho arte la mala memoria. Pero esperamos que en esta ocasión Teddy salga bien parado de todo este problema. No es santo de mi devoción, pero ¿qué necesidad hay de hacer leña del árbol caído?
El Reportero seguirá el caso y estaremos informando en próximas oportunidades. Hasta pronto.