Fue la revista señera del periodismo gráfico peruano 
El periodismo gráfico no es tan nuevo como se cree, tiene una larga tradición entre nosotros. Ya en el siglo XIX aparecen las primeras revistas peruanas ilustradas, siendo la primera de ellas el Correo del Perú (1871-1876), que reproducía grabados hechos en base a fotografías. Le seguirán El Perú Ilustrado (1887-1892), Lima Ilustrada (1898-1903), Actualidades (1904-1907) y Prisma (1905-1908), una de las más importantes y que sería el germen de Variedades (1908-1930). Heredera de todas ellas es Mundial. Al momento de su aparición no era la única revista gráfica del medio, pero sí la más audaz, con verdaderos reportajes gráficos como los de hoy en día.
Una década en imágenes
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El primer número salió el 23 de abril de 1920 y el último el 4 de setiembre de 1931. En total, 576 números que la han convertido en un clásico del periodismo peruano, una pieza de colección muy buscada entre bibliófilos y especialistas. Luego de su abrupta clausura, volvería a aparecer en julio de 1933 publicando tan sólo cinco números más.
Su fundador y director fue Andrés Aramburú Salinas, de gran raigambre periodística, pues era hijo nada menos que de Andrés Aramburú Sarrio, el fundador de La Opinión Nacional, uno de los tres diarios más importantes del último tercio del siglo XIX junto con El Comercio y El Nacional.
De especial mención son las dos ediciones conmemorativas que publicó con motivo de los centenarios de 1921 y 1924. Un esfuerzo editorial sólo comparable al de El Comercio en su propio centenario en 1939. En la del 28 de julio de 1921, y con apenas 24 años de dad, Raúl Porras publicó uno de los ensayos históricos sobre nuestro periodismo que ha sabido mantenerse vigente pese al paso de los años.
Colaboradores ilustres
Su lista de colaboradores además de larga es excepcional. En sus páginas escribieron José Carlos Mariátegui, quien pergueñó en ellas los textos que formarían luego los Siete Ensayos; César Vallejo, de quien podemos leer en tiempos recientes sus crónicas europeas gracias a la labor compiladora de Jorge Puccinelli; Raúl Porras, Luis Alberto Sánchez y Jorge Guillermo Leguía publicaron en ella sus primeros trabajos históricos y literarios; Domingo Martínez Luján, Domingo del Prado, uno de los más entrañables personajes de nuestra bohemia literaria y de quien Alberto Tauro rescató para nosotros sus artículos; también Jorge Basadre, Aurelio Miró Quesada Sosa, los hermanos García Calderón, Víctor Andrés Belaunde, José Gálvez, Angela Ramos, Magda Portal, Dora Mayer, Enrique A. Carrillo Cabotín, Clodoaldo López Merino, entre muchos más que hoy son parte de nuestra historia literaria.
Entre los dibujantes se encontraban Jorge Vinatea Reinoso, Teófilo Castillo, Alejandro González "Apurimak", José Alcántara Latorre y Jorge Holguín del Valle. Y entre los fotógrafos, Cambell, Calvo, Martínez, Robiano, y muchos más.
Final
Hay quienes afirman que la caída de Leguía significó el fin de Mundial. Sin embargo, no fue así. Otra fue la verdadera circunstancia de su desaparición, aunque si bien es cierto relacionado con ese hecho. Hay que recordar que luego de derrocado, Leguía fue encerrado en una celda en donde su salud se deterioró enorme y rápidamente. Contra esto, escribe Alberto Tauro, reclamó vehementemente el director de Mundial, "a fin de que se le diera un trato decoroso al derrocado presidente, porque así lo imponían su ancianidad y condición de enfermo." Las represalias no se harían esperar. Fue deportado a Chile en donde moriría dos años después, en 1933.
La revista que ilustró el Oncenio
En la actualidad, las páginas de Mundial son un referente obligado para los historiadores, y en especial para los historiadores sociales. La revista, que esencialmente fue un semanario gráfico, fue una apuesta por un tipo de periodismo ágil que muchas veces ha llevado a confundirla con una revista frívola. Nada más lejos de la verdad, dada la diversidad de temas que alojaban sus páginas en el campo de las artes, la política, la literatura y la historia. Sin embargo, lo que sí resulta oportuno mencionar es la identificación con el leguiísmo en la que muchos estudiosos coinciden.
Así lo apunta Raúl Porras, al reflejar "particularmente el aspecto suntuario de la dictadura y las grandes fiestas centenarias de 1921 y 1924". Igual anota Manuel Zanutelli Rosas: "aunque con los años se haya dicho que no [la cercanía a Leguía], ... el contenido literario y fotográfico dicen lo contrario". Pero de lo que no cabe duda es de que en esta revista se recogen toda la década de 1920 en imágenes, un verdadero filón de información gráfico-documental. No en vano Carlos Miró Quesada Laos ha señalado, en su Historia del Periodismo Peruano, que "Mundial destaca sobre todas las revistas y semanarios de su tiempo".








































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