Cinco años después de su renuncia por fax a la presidencia desde Japón, Fujimori ha sido detenido en Santiago de Chile. Fueron días que hoy vuelven a nuestra memoria de una particular manera ¿Cómo cuentan algunos ese capítulo de nuestra historia más reciente?
Dos características comunes a las enciclopedias son la concisión de la información y la ausencia de elementos subjetivos o de opinión en ellas. Sin embargo, ni la concisión ni la objetividad son razones de peso para que en el relato de los hechos de las que circulan profusamente entre nuestros escolares, las palabras “autogolpe”, “fax”, “huida”, “prófugo” brillen por su ausencia. El Diccionario Histórico Biográfico de ‘Peruanos Ilustres’ (sic) de AFA Editores Importadores S.A. (Lima), hace un recuento de la historia hasta su primera reelección, a la que se presenta para “continuar proyectos ya iniciados en su gobierno anterior”. No menciona para nada los sucesos del 5 de abril de 1992 y que tuvo que promulgar una nueva constitución a su medida precisamente para reelegirse. Puede decirse en su descargo que el libro es de 1999, pero ya en ese año las denuncias de corrupción eran tan clamorosas que semejante olvido resulta poco menos que extraño. Igual sucede con otros diccionarios similares, que son los que más usan nuestros estudiantes: uno de Historia y Política del siglo XX (Editorial Tecnos, Madrid, España) refiere que “dimitió de la presidencia y abandonó subrepticiamente el país para refugiarse en Japón” (se olvida que fue el Congreso quien le autorizó a salir bajo el pretexto de ir a una reunión internacional cuando era de conocimiento general la existencia de cuentas millonarias en paraísos fiscales). Otro, el Diccionario Enciclopédico 2002 de Editorial Larouse, es hasta casi compasivo con él: “tras un irregular proceso electoral en el 2000, dimitió meses después acusado de corrupción”. La ediciòn corresponde al año 2001. Pero las que verdaderamente sorprenden son las enciclopedias. La de Historia Universal de editorial Lexus, también del año 1999, aunque menciona el autogolpe de 1992, incurre en los mismos olvidos y en justificaciones que casi parecen redactadas por el propio prófugo: “Fueron suspendidas las garantías constitucionales, y no tardaron en obtenerse éxitos en la lucha antiterrorista”. Ni una mención a la violación de Derechos Humanos, a Montesinos o a la corrupción galopante. Otra más reciente, de 2001, La Enciclopedia del Perú de editorial Océano, llama ‘polémicas’ a unas elecciones escandalosamente fraudulentas y se olvida del video Kuori-Montesinos, la renuncia por fax y su huida al Japón. En los textos escolares o de preparación, el asunto no dista de ser distinto. Incluso es peor. El manual de Historia del Perú de la academia preuniversitaria ADUNI (¡fechado en octubre de 2001!), sólo menciona los logros de la gestión de Fujimori y ni una sola palabra sobre la corrupción, su renuncia desde su nueva patria o las ‘polémicas’ elecciones del 2000. Por otro lado, sólo uno de los tres libros para el último año de educación secundaria revisados (el de Benavides Estrada) llama a las cosas por su nombre, aunque lo único que debamos de lamentar sea que la información sólo alcanza hasta el año 1995, incluso para aquellos que ostentan su fecha de edición en el 2003. ¿Por qué? Una explicación que parece sustentar estos olvidos y desactualizaciones lo constituye la forma de operar de la industria editorial. Según Luis Carranza, de Tarea Gráfica Educativa, es más fácil y económico realizar una reimpresión, ya sea que se trate de una obra de hace cinco o seis años de antigüedad, que emprender una nueva. Una nueva edición implica no sólo nuevos gastos sino también nuevas obligaciones de orden legal, nos explica. Así se trate de un fragmento de la obra lo que se cambie, al autor o editor está obligado a repetir todo el trámite administrativo, con los consiguientes pagos de derecho y registro intelectual que exige la nueva obra. ¿Y qué hay sobre las incongruencias o inexactitudes, incluso distorsiones, que pueda presentar? Se puede advertir de ellas a los responsables, a los autores o editores, pero de ninguna manera corregirlas porque se atentaría contra la propiedad intelectual de ellos protegidas por ley. Frente a este panorama, sólo la Internet parece ofrecer, por ahora, las soluciones más inmediatas. Sin embargo, existe otra cuestión a tomar en cuenta: el riesgo que todo esto implica. Existen precedentes ilustrativos de cómo la historia de la historia ha cambiado cuando cambia de manos. En 1956 el líder soviético Nikita Khrushchev se atrevió a declarar, cuando la Guerra Fría estaba más caliente que nunca: “Les guste o no les guste, la historia está de nuestro lado. Nosotros los vamos a enterrar”. Hoy sabemos de qué lado se puso finalmente la historia. Dentro de otros cinco años, ¿cómo se escribirá la nuestra si ahora la escriben con tantos olvidos?
Buena pregunta. Sobre todo ahora que el ex presidente ha sido detenido luego de cinco años de una espera que para muchos parecía una frustración más en nuestra larga historia de frustraciones. Una historia que, pese a ello, no deja de sorprendernos ¿Quién es Fujimori? Menos mal que existe Internet para responder a esa interrogante. Porque si fuera por los libros, textos escolares, enciclopedias, manuales, diccionarios y almanaques mundiales que existen por ahí todavía sin actualizar, o mal actualizados, lo más probable es que la próxima generación de peruanos que se instruye con ellos acabe convencida que el prófugo ex presidente concluyó su mandato el año 2000 o, peor aún, que renunció dignamente en los ambientes de Palacio de Gobierno.
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¿Una cuestión técnica?
* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 20 de noviembre de 2005































1 comentarios:
Jorge:
Un post brillante, y necesario. Estoy seguro que poca gente reflexiona en esto. Otra cosa: los críticos literaios olvidamos que la historia es también un relato. Quiero decir: nos preguntamos por qué no hay novelas sobre nuestra violencia más reciente que impacten en el imaginario, pero olvidamos que los libros de historia escolares y las enciclopedias también forman relatos. Hay que prestarles atención, porque las generaciones van a empezar a ver el pasado inmediato a través de estos relatos. Me encantaría que me escribieras a la dirección que está en mi profile.
Saludos,
Daniel
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