"La obra máxima del derecho peruano en el siglo XIX"
Jorge Basadre
Clásico es, según el diccionario de la Real Academia, lo que pervive al paso del tiempo. En su sentido más extenso es no solamente aquello de estructura tradicional ajustada a los cánones establecidos, sino también aquello que siempre permanece y al cual siempre se vuelve. Nunca pasa de moda.
Esto viene a colación porque con motivo del fin del siglo pasado, se oyó hablar mucho de los ‘clásicos’ entre tanto balance literario que proliferó. Abrumaron por esos días las listas con "las mejores novelas del siglo" o "los autores imprescindibles del siglo". Fenómeno intelectual que parece no haberse presentado en las postrimerías del siglo anterior. Un prurito intelectual más propio de las veleidades de la centuria que acabó. ¿Cuántos de estos autores perdurarán en el siguiente? Imposible saberlo. Más cómodo y seguro para este Reportero, hablar de los clásicos del pasado y que permanecen todavía, y que sin duda alguna lo harán en el siguiente.
Aunque de todos ellos Ricardo Palma se yergue como la estrella luminosa de una constelación que irradia solitaria en el firmamento del siglo XIX, hay otro que merece con tanta o más razón el calificativo de clásico: Francisco García Calderón y su Diccionario de la Legislación Peruana.
>>> Seguir Leyendo... >>>
El Diccionario de García Calderón es el clásico del siglo XIX por antonomasia. No hay libro ni diccionario todavía que haya podido superarlo, ni lo habrá en cuanto labor intelectual individual se refiere. Escrito en una época en la que no existían computadoras, resulta difícil imaginar que fue hecho por la mano de un solo hombre y a la temprana edad de 26 años. Seguro en el dato, profundo en el juicio, García Calderón construyó un diccionario que ha devenido en enciclopédico, sociológico y hasta filosófico. La verdadera summa del conocimiento del siglo XIX. Un clásico con todas las de la ley.
La primera edición se publicó en Lima en 1860-1862, en dos volúmenes con un suplemento. La segunda, corregida y aumentada, se hizo en París, en 1879, refundió en el segundo volumen el suplemento y contenía las leyes y decretos hasta 1877. Basadre ha dicho que esta última (que es la que posee este Reportero) es la más buscada por bibliófilos y estudiosos por considerarse la definitiva.
En sus Memorias del cautiverio, otra de sus imprescindibles obras, García Calderón, además de aportar noticias sobre el papel que le tocó desempeñar durante la Guerra con Chile, también ofreció otras sobre la historia económica del país, así como sobre las ideas jurídicas de su tiempo. Una muestra más de su vocación y espíritu enciclopédico, que desmienten por completo, como afirma Basadre, la aseveración de Adriana González Prada de que un tal Terán fue el verdadero autor del Diccionario, habiéndose apropiado de él García Calderón en calidad de albacea del anterior.








































TENGO EN VENTA EL DICCIONARIO EN SUS DOS TOMOS , MUY BIEN CONSERVADO , SI ALGUIEN ESTA INTERESADO , COMUNICARSE AL EMAIL [email protected].
MUCHAS GRACIAS ,
LM