Sigue el suspenso hasta conocer resultados de la ONPE al 70% en las próximas horas
De suspenso han calificado medios del país y el extranjero el ajustado conteo parcial de las elecciones presidenciales del día de ayer. No en vano ayer este espacio había aludido a la importancia de esta justa electotal en la que el país se juega su destino. ¿Quién ganará finalmente su derecho a disputar la segunda vuelta con Ollanta Humala? ¿Será una definción que determinarán los electores realmente o las mañas que los personeros de cada partido pondrán a trabajar? Esta es una breve nota sobre la trayectoria de cada uno de los partidos que aspiran llegara a la segunda vuelta.
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ALIANZA UNION POR EL PERU - PARTIDO NACIONALISTA PERUANOEl movimiento Unión por el Perú, fundado en 1994 por representantes de distintas agrupaciones políticas que impulsaban la candidatura presidencial de Javier Pérez de Cuéllar, se formó como fuerza opositora para frenar los arrestos reeleccionistas de Fujimori. Reconocidos políticos con una trayectoria pública intachable, que sería la envidia de nuestros actuales congresistas, formaron parte de este movimiento. Casi al final del periodo, los vaivenes de la política llevaron a la mayoría de ellos a alejarse del partido. Aunque para el 2000 ya había iniciado su declive, lanzó la candidatura presidencial de Máximo San Román ocupando el último puesto en los resultados generales, muy lejos del 22% que obtuvo Pérez de Cuéllar, en 1995, y este más aún del 64% que obtuvo Fujimori y que eximió a todos de una segunda vuelta.
En cambio, el Partido Nacionalista Peruano tiene una historia relativamente reciente, aunque significativa los últimos meses. Para sus miembros, su fecha fundacional es abril del año pasado, cuando anunciaron su intención de participar en las presentes elecciones. Lo cierto es que saltaron a las primeras planas de los medios a raíz del ‘Andahuaylazo’ (que su candidato apoyo en un primer momento y que ahora reprueba), a cargo del hermano gemelo del PNP, el Movimiento Etnocacerista y que proclamaba a Humala como líder y candidato. Incluso, hay quienes confunden la historia personal con la historia partidaria, señalando el 29 de octubre del 2000, fecha del levantamiento de Humala en Moquegua, como el inicio de su historia. Pero lo que marca su trayectoria realmente es la constante adhesión al gobierno autoritario del presidente venezolano Hugo Chávez y su reiterada simpatía por el del general Velasco. En diciembre pasado, ambos sorprendieron a todos anunciando su alianza electoral para llevar a la presidencia al ex comandante. Es el único de los tres finalistas que tiene asegurada su participación en la segunda vuelta.
ALIANZA UNIDAD NACIONAL
Esta alianza de partidos políticos de derecha y centro-derecha, se forjó a finales del 2000 para lanzar la candidatura presidencial de Lourdes Flores a los comicios electorales del año siguiente que el desahuciado gobierno de Fujimori se vio obligado a convocar. Pese a que no logró su objetivo (un desafortunado comentario de su propio padre dañó la imagen de la candidata, que realizó una campaña impecable), su ajustado tercer lugar en los resultados generales (logró que 17 de sus candidatos llegaran al Congreso, aunque en la actualidad sólo conserve 11 de ellos) dejó abiertas las expectativas, abrió muchas esperanzas para la próxima justa y, sobre todo, dejo lecciones que han sido muy bien aprovechadas en la presente campaña.
En aquel entonces estaba conformada por el Partido Popular Cristiano (PPC), que antes como ahora constituye la fuerza principal de la alianza (es el que mayores créditos políticos exhibe habiendo participado en 13 procesos electorales y la agrupación en donde inició su carrera política Flores como diputada en 1990); por Solidaridad Nacional (SN) de Castañeda Lossio, que en el 2002 dio la gran sorpresa cuando alcanzó la alcaldía de Lima derrotando al favorito Alberto Andrade; por Renovación Nacional, fundado por Rafael Rey Rey en 1992 con miras a participar en el Congreso Constituyente Democrático; y por la Coordinadora Democrática, de Drago Kisic, que en esta oportunidad se apartó de UN para participar al lado de Valentín Paniagua, en el Frente del Centro. Además del alejamiento de CD, otra baja en la alianza en la actual campaña fue Cambio Radical, del congresista José Barba, quien se vio obligado a disolver su agrupación luego de que se probara que esta había conseguido su inscripción mediante la falsificación de firmas y la inscripción de comités falsos. No sabremos hasta las próximas horas si el país habrá decidido que no dispute nuevamente la presidencia en la segunda vuelta.
PARTIDO APRISTA PERUANO
Uno de los dos partidos más longevos de la historia política peruana. Y el de mayores sinuosidades históricas. En realidad cuando se fundó el APRA en 1924, este era un proyecto de partido político latinoamericano. Solo en 1930 se creó la versión local, el Partido Aprista Peruano (aunque obtuvo reconocimiento legal recién en 1945), nombre con el cual actúa hasta nuestros días. Desde entonces la historia de este partido ha sido de lo más controversial y muchas veces censurable.
Su historia política está salpicada de revoluciones (1932), escándalos (1986) y hasta crímenes políticos (1935). Pero si algo hay que se le reproche, hasta por los propios apristas, han sido las alianzas que tuvo que pactar para acercarse al poder (con Bustamante en 1945 y con Prado en 1956), o la más vergonzosa de todas, en 1963, con sus antiguos perseguidores odrístas sólo para permanecer vigente y que pasó a la historia con el nombre de ‘La Coalición’. Esto originó que una facción de sus partidarios se escindieran formando la facción Apra Rebelde, que con el tiempo se convertiría en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Las elecciones de 1962, en las que Haya resultó ganador, fueron anuladas por un golpe de estado. Luego, la Asamblea Constituyente que siguió al régimen militar, en 1978, fue presidida por él. Su muerte, en 1979, convirtió a Alan García en el Josué que después de medio siglo de lucha política llevó al PAP a la tierra prometida de la presidencia en 1985. Nadie imaginaría que este nuevo profeta tocaría tan fuerte sus trompetas del cambio que acabaría derrumbando los muros de años de lucha partidaria y casi las del país entero. Hoy, por segunda vez, el pueblo peruano tal vez lo ponga en las próximas horas a disputar nuevamente una segunda vuelta electoral. ¿Se repetirá la historia del 2001?