Cuando los libros también son víctimas de la guerra
Lo había estado posponiendo y ahora me arrepiento. Desde el pasado 12 de marzo el blog de Saad Eskander, director de la Biblioteca Nacional de Irak, se puede leer en español gracias ElPais.com, que lo traduce de su versión original en inglés alojado en la Biblioteca Británica. Cuando leí la noticia de inmediato quise revisarlo para enviar un saludo, una palabra de aliento, algo; pero me detuvo la estúpida idea de parecer vacuo, superficial ante circunstancias tan dramáticas ¿Qué se le puede decir, desde la comodidad de nuestras casas, a quien vive y trabaja en medio de la locura de la guerra más insensata que hayamos podido ver en los últimos años? ¿Para quien la simple tarea de trasladar libros de un edificio a otro se convierte en una aventura de vida o muerte? Ahora me parece más estúpido no haberlo hecho. Cuando leo y releo cada una de sus anotaciones, no puedo dejar de imaginármelo en medio de tiroteos y explosiones, conviviendo con la muerte, tratando de cumplir lo mejor posible su tarea de Director de la Biblioteca Nacional de un país ocupado, de un país saqueado hasta el hartazgo. Todavía no sé si le escriba algo (no sé qué podría decirle). De lo que si estoy seguro es cada vez que lea o escuche en los medios una noticia sobre Irak, me preguntaré si él seguirá vivo para seguir rescatando para todos nosotros, para la humanidad entera, el legado cultural que a él en suerte le tocó salvar y del cual ahora forma parte su valioso testimonio.
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Han ardido tantos libros...tantos sabios...
Además del saqueo, las bombas, los tiroteos, debe sobrevivir a su propia mente que asegura que su obra estará en pañales cuando él se vaya, y que no importa lo que haga, millones de textos se habrán consumido frente a sus ojos.
Peligroso enemigo, no??