Continuando con el tema del post anterior, traigo a colación el siguiente texto del historiador mexicano Carlos Antonio Aguirre Rojas, extraído de su Antimanual del mal historiador. O cómo hacer hoy una buena historia crítica. En el mismo (p. 46-48), el autor habla del 'quinto pecado capital' del mal historiador: la actitud profundamente acrítica hacia los hechos del presente y del pasado, y cómo esta actitud le impide a ciertos historiadores hacer razonamientos 'contrafactuales' sobre hechos consumados. Las líneas finales, que nos hemos permitido subrayar, son totalmente esclarecedoras sobre el tema de la llamada 'Historia Virtual' que se propone aquí como ejercicio.
>>> Seguir Leyendo... >>>


"Otro pecado capital del mal historiador, el quinto, es el de la actitud profundamente acrítica hacia los hechos del presente y del pasado, y hacia las diferentes versiones que las diversas generaciones han ido construyendo de ese mismo pasado/presente. Es decir, la típica actitud pasiva que los historiadores positivistas mantienen siempre frente a los testimonios y a los documentos, lo mismo que frente a los resultados y a los hechos históricos “tal y como han acontecido”. Porque el mal historiador actual, educado en el Manual de Langlois y Seignobos, o en el equivalente nacional de de este mismo texto, no sólo es incapaz de leer los documentos con los que trabaja de una manera que no sea su lectura literal, sino que también es incapaz de “preguntarle” a esos testimonios escritos, algo distinto a lo que ellos declaran o pretenden decir de manera explícita. Es decir, que los malos historiadores ignoran por completo lo que Marc Bloch llamaba la “lectura involuntaria” de los textos, en donde una memoria autobiográfica puede usarse más bien para reconstruir la cultura de las clases dominantes de una época, o en donde un documento de gobierno puede ser utilizado más bien como fuente para la reconstrucción de las formas de exclusión social de una determinada sociedad.

Con lo cual, esta historia acrítica no sólo tiende a ser involuntariamente ingenua, y también cómplice de las ilusiones que los individuos se han hecho sobre sí mismos y sobre su mundo en cada época dada, sino que también termina por legitimar y hacer pasar como verdaderas, a esas falsas percepciones sociales que existen siempre en toda sociedad, y que prosperan persistentemente dentro de la cultura y el imaginario colectivo de los pueblos y de las sociedades humanas. Además, y en la medida que cada época histórica rehace siempre el pasado, en función de sus intereses y urgencias más importantes, este historiador positivista acrítico va también haciéndose solidario de esas diferentes visiones sesgadas y sesgadoras de los hechos históricos, el recoger de manera solo pasiva y puramente receptiva esas distintas reinterpretaciones de las historias anteriores, codificadas en cada uno de los momentos ulteriores a su propio desarrollo.

Por eso, es natural que este mal historiador tenga casi horror al uso del razonamiento “contrafactual”, y que rechace toda especulación acerca de lo que hubiese podido acontecer si el desenlace del drama histórico hubiese sido distinto al que fue. Pero si la historia la han hecho los propios hombres - de modo más o menos consciente -, y si los resultados de cada encrucijada histórica han sido siempre el fruto de la confrontación y el combate entre distintos proyectos de futuro, igualmente impulsados por clases sociales o por grupos humanos, entonces la historia que hemos vivido y construido no era la única posible que podía desarrollarse, y sólo se ha afirmado sobre la derrota y el sometimiento de las varias otras historias alternativas, vencidas pero igualmente factibles.

Por lo demás, es claro que esta historia acrítica con los documentos y con las mismas versiones ya rehechas del pasado, es totalmente compatible con el statu quo que existe y que domina en cada momento. Pues si la historia que fue, era la única que podía ser, entonces el último eslabón de esa cadena de necesidades ineludibles es la historia que es hoy, con los grupos y con las clases que hoy dominan, y con los hombres y los personajes que hoy disfrutan de esa dominación, la que por lógica derivación, es también “necesaria” y es la “única posible”. Explicar entonces, de manera crítica, por qué la historia que aconteció, lo hizo de esa forma y no de otra - una tarea primordial del historiador crítico -, implica igualmente demostrar las otras diversas formas en que pudo haber acontecido, explicando a su vez las razones por las cuales, finalmente, no se impuso ninguna de esas otras formas , igualmente posibles pero a fin de cuentas no actualizadas"
.

Comments

4 Responses to “¿Es la historia la ciencia de los hechos que
sucedieron y no de los que pudieron suceder?, 2”

  1. marcayuq on martes, mayo 01, 2007

    Interesante... aprovecho la ocasion para comentar que en nuestro blog de historia comente la noticia de macchu picchu y las ideas que lanzaste...dale una ojeada....

    http://ahorahistoria.blogspot.com

  2. oktomanota on jueves, mayo 03, 2007

    me ha parecido super genial el blog y el enlace en el comentario

  3. marcela castro on viernes, mayo 04, 2007

    Pues no se si para ud no era obvio, pero para mi lo es. O sea, un historiador que asume la actividad con una idea preconcebida de los hechos simplemente no deberia dedicarse a ser historiador. Eso es lo que hacen los periodistas, ellos pueden tomar partidos. Los historiadores deben tomar un suceso y estudiarlo en su totalidad, para verlo en su integridad, sin tomar partido, siendo muy critico con las versiones oficiales porque generalmente son oficiales por ocultar cosas.

  4. Columba on sábado, mayo 05, 2007

    No habia pensado en esa parte del estudio de la historia. interesante post.
    Saludos


Letras Libres
LETRASLIBRES.COM
© LetrasLibres.com

¿Tiene usted una foto histórica de la Guerra Civil?




Letralia, Tierra de Letras, la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet