Como complemento de un post anterior, me permito 'tijeretear' una nota publicada en el diario El Comercio por el historiador Héctor López Martínez en la que explica, con mejor enjundia y sabiduría que este reportero, el surgimiento de esa especie de 'leyenda negra' que en torno a El Comercio se ha tejido con fines interesados. En la misma, mi maestro y amigo deja más que claro el verdadero origen de este infundio, con argumentos que, como él mismo señala, están respaldados por más de tres décadas de investigación en las polvorientas páginas del decano de la prensa nacional.
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La invariable veracidad de El Comercio

Por Héctor López Martínez
Historiador

"El Comercio fue clausurado el 16 de enero de 1880 y solo volvería a publicarse el 23 de octubre de 1883. ¿En qué momento pudo publicar tan temerario infundio?"

La Historia, desde tiempos muy remotos, ha recogido en sus páginas dichos y hechos que nunca se pronunciaron ni ocurrieron. Fueron producto de la imaginación enardecida o interesada de alguna persona. Los ejemplos al respecto podrían ser infinitos y, lo más curioso, es que estas imposturas se han divulgado tanto, a lo largo de los siglos, que dejaron en el olvido episodios copiosamente documentados pero que, en su día, no alcanzaron el impacto que en muchos casos se atizó con pugnaz afán político o de otro orden.

En un aviso que se ha venido publicando reiteradamente en los más diversos medios de comunicación se dice que El Comercio acogió en sus columnas la frase, sin duda ofensiva al patriotismo, que decía: "Primero los chilenos que Piérola", dando a entender que ciertos peruanos preferían la ocupación de nuestra patria por el enemigo antes que la llegada al poder del infatigable caudillo don Nicolás de Piérola.

Desde que Nicolás de Piérola aparece en la escena política como ministro de Hacienda del coronel José Balta, El Comercio no estuvo de acuerdo con su política económica. Este distanciamiento se fue profundizando con el paso de los años y cobró mayor fuerza a partir de 1872 cuando se funda el Partido Civil y Manuel Pardo llega a la Presidencia de la República.

El Comercio, desinteresado y eficaz apoyo de Manuel Pardo y luego de su hijo José, también jefe del Estado, sostuvo encendidas polémicas con "La Patria", órgano pierolista, a tal punto que dos de los personajes más circunspectos de Lima, e inclusive amigos personales, don José Antonio Miró Quesada, director de El Comercio y el doctor José Casimiro Ulloa, director de "La Patria", estuvieron a punto de batirse en el campo del honor. Por suerte, amigos comunes y el sosiego que invade los ánimos después de la tormenta, impidieron que este lance tuviera lugar y ambos periodistas, caballerosamente, se reconciliaron aunque ninguno ab dicó en la defensa de sus ideales políticos.

Al producirse el incomprensible viaje al extranjero del presidente de la República, general Mariano Ignacio Prado, en diciembre de 1879, en plena guerra con Chile, don Nicolás de Piérola, con innegable respaldo popular, asumió el mando del país con el título de Jefe Supremo. Se trataba de un régimen de emergencia, dictatorial, y la libertad de prensa fue conculcada. Por una intransigencia gobiernista, El Comercio fue clausurado el 16 de enero de 1880 y solo volvería a publicarse el 23 de octubre de 1883, cuando el último soldado chileno había abandonado Lima luego de la firma del Tratado de Ancón. ¿En qué momento pudo publicar El Comercio tan temerario infundio? Yo creo que esta frase surgió en 1904 durante la campaña electoral que enfrentó a don Nicolás de Piérola con José Pardo.

La prematura muerte del presidente de la República, don Manuel Candamo, hizo necesarios estos comicios que alcanzaron una virulencia periodística, verbal y hasta física pocas veces vista en Lima y en todo el país. Con esa calumniosa frase se desacreditaba a los civilistas, respaldados por El Comercio, y la gran masa popular, adicta a Piérola, no dudó en repetirla y hasta en creer que era verdadera, arrastrada por la pasión del momento.

Finalmente, permítaseme, poniendo como única garantía mi modesta honra, afirmar que nunca en El Comercio apareció como suyo ese protervo enunciado.

A lo largo de más de treinta años he revisado minuciosamente la colección íntegra del decano de la prensa nacional; he escrito su historia en un libro de más de 500 páginas; he fichado con detalle los aspectos más importantes de nuestra historia republicana en los siglos XIX y XX y jamás encontré dicho texto. ¿Dónde está, en qué edición, en qué año? A los autores del mendaz aviso habría que recordarles lo que dijo Michel Montaigne: "El que no esté seguro de su memoria debe abstenerse de mentir".

* Publicado en el Diario El Comercio, de Lima, el 15 de abril de 2004.

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