Han pasado 126 años, mucho tiempo para algunas memorias frágiles de nuestros vecinos del sur, quienes dicen no saber dónde están los libros que sus tropas hurtaron de nuestra Biblioteca Nacional durante la Guerra del Pacífico, aduciendo que era “botín de guerra”. Para recuperar esto del “olvido”, Marcelo Mendoza, periodista chileno del Diario Siete, en la edición del 28 de abril del año pasado reveló lo que él llama: “La verdad del saqueo de la Biblioteca de Lima.” En su investigación, descubre que fueron diez mil volúmenes, según la lista publicada por el Diario Oficial de Chile, revelada por Mendoza.
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Otra fuente es Ignacio Domeyko, entonces rector de la universidad de Chile, quien escribió el libro Mi viaje, en el que cuenta que el Gobierno chileno le encargó “clasificar el botín” e incluye la carta de protesta por la depredación, suscrita por Ricardo Palma y Manuel de Odriozola, director de la Biblioteca Nacional. Mendoza tuvo acceso a tal documento, en el que se califica el hurto de “crimen de lesa civilización”. Según la investigación, fueron “103 grandes cajones y otros 80 bultos conteniendo los libros”, contados por Domeyko.
Palma, como “Bibliotecario Mendigo”, viajó a Chile y logró recuperar a modo de “donativo” algunos ejemplares en los que había sellos que mostraban su pertenencia a nuestro primer centro cultural, fundado por el Libertador don José de San Martín. Chile ha negado haber identificado los libros, inclusive algunos que poseían particulares, a quienes el tradicionista se los compró en su afán de recuperar el valioso patrimonio del Perú.
El ex director de la Biblioteca Nacional Sinesio López gestionó la devolución de los textos y en marzo de 2002 sugirió que ello se concretara para la inauguración de la nueva sede en San Borja, abierta el 27 de marzo de 2006. Decepcionado, declaró: “No me dieron explicaciones convincentes.” El actual director, Hugo Neira, tiempo atrás, aprovechando su participación en un evento literario en Santiago, intentó conseguir la devolución de los libros, muchos de los cuales están confinados en un sótano, porque tienen el sello que dice “Biblioteca de Lima”.
El resultado: “Buscaremos, indagaremos, veremos...” Al margen de cualquier gestión oficial, hecha o por hacer, nos unimos al reclamo del pueblo peruano para que Chile recobre la memoria y devuelva los libros sustraídos de nuestra Biblioteca Nacional.
* Publicado en el diario El Peruano, el 13 de octubre de 2007.
Nuestros libros cautivos (*)
Por Alfredo Vignolo Maldonado
Posteado por
Jorge Moreno Matos
sábado, octubre 20, 2007
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