Beteta, la otra estrella peruana de YouTube

. lunes 19 de noviembre de 2007
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"Su nombre es Beteta", me dijo un amigo cuando le comenté que por fin había convencido a mi hijo de que aprendiera a bailar marinera. Cuando le pedí que me sugeriera un profesor, oí su nombre por primera vez. Pero como mi hijo cambió de opinión al día siguiente, olvidé el asunto y también el nombre. Ayer domingo, casi un mes después, en que asistí a un festival escolar de danzas costumbristas al que una de mis sobrinas me invitó en Lurín, una parejita de niños que bailaba marinera me hizo volver hacia Rodrigo y decirle: "Ya ves. Tienes que aprender a bailar, hijo". Mi hermana, que estaba a mi lado, se volvió hacia mí y me sorprendió con lo que me dijo: "Que le enseñe Beteta. Es lo máximo". ¿Beteta? ¿Dónde he oído antes ese nombre? "Búscalo en YouTube", me dijo. "Es recontra famoso ahí".

Fue entonces cuando descubrí que la segunda estrella peruana de YouTube es Jorge Eduardo Beteta Venturo, un jovencito que ha 'revolucionado' la marinera norteña, uno de los bailes más queridos y tradicionales del Perú, lo que, por ese motivo, lo ha convertido en el centro de la admiración y la polémica del popular servidor de videos.

Si uno digita su nombre en YouTube, encuentra que hay cerca de una veintena de ellos (uno de los cuales se acerca al cuarto de millón de visitas), y en los que los comentarios (que en algunos casos suman cientos) van de la más rendida admiración a la crítica más dura, cuando no infame y hasta vulgar. ¿Por qué? ¿Por qué Beteta despierta reacciones tan encontradas, tan dispares? Sólo hay que ver uno de los videos para encontrar la respuesta.

Este talentoso jovencito baila, salta, gira y hasta vuela con tanta gracia y ritmo que uno no puede menos que preguntarse si realmente es una marinera lo que está bailando. Y lo cierto es que, en mi humilde opinión, sí lo es. Lo que ha hecho es hacerle ciertas concesiones a la espectacularidad, le ha sumado pasos, giros y movimientos casi subversivos para el baile, pero nada de ello es negativo o nocivo al baile mismo. Decir, como dice uno de los comentarios, que hay pasos de Michael Jackson en su rutina es exagerar el asunto, y hasta cierta mezquindad. Por el contrario, creo que deberíamos agradecerle que lo haya 'renovado', que le haya insuflado nuevos aires, que es lo mismo que decir que lo ha revitalizado para estos tiempos de globalización y 'regateon'. No hay nada de irreverente en todo este esfuerzo; y aún si lo fuera, hay que recordar que cierta dosis de irreverencia nunca es mala, ya que ayuda a llamar la atención sobre aquello que ya necesita ser renovado, sacudido. Y vaya que Beteta lo ha hecho. Y de qué manera.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

muy cierto
estoy muy de acuerdo con tu opinion
despues de ver lo vailar la marinera recobra su vivez