Por Sandro Medina Tovar
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Es un espacio cargado de historia religiosa, cultural, académica y política. Es un lugar que tiene poco más de cuatro siglos de existencia. Es, quizás, un escape al vértigo, desorden y caos de la ciudad…Es la Casona de San Marcos.
Y, seguramente muchos desconocen sus inicios. Más todavía, pocos se atreverían a decir cuál es la relación entre el comerciante español Antonio Correa Ureña y lo que hoy se conoce como Casona sanmarquina. O qué rol cumplieron, en un comienzo, los jesuitas en este recinto.
Vamos por partes: La Compañía de Jesús buscaba, allá por el siglo XVII, un terreno donde se levantaría un noviciado; ahí surge la figura de Antonio Correa, quien se comprometió ante un notario donar 14 mil pesos para que se construya, por primera vez, este imponente recinto, el cual se ubica actualmente a un costado del Parque Universitario, en Lima.
Esto sucedió un 5 de noviembre de 1605. Y el lugar - a decir del historiador Hugo La Rosa Cordero- resultaba perfecto para educar y formar a los nuevos miembros de la Compañía de Jesús.
“En este entonces, las dimensiones del noviciado que llevaba por nombre San Antonio Abad, era cinco o hasta seis veces más grande que la actual dimensión de la Casona y se encontraba, según algunos estudios, en los arrabales de la ciudad”, indicó.
En 1608, el noviciado estaba prácticamente construido: había una iglesia llamada San Antonio, claustros y varios patios que con el correr del tiempo se iban perdiendo. “Fue el terremoto de 1746 que derrumbó casi todo este noviciado, por lo que los jesuitas vuelven a levantarlo con un nuevo diseño el cual permanece hasta hoy”, narró el historiador.
Expulsión
Por mandato de la corona española, en setiembre de 1767, la Compañía de Jesús fue expulsada de este territorio durante el gobierno del virrey Manuel Amat y Juniet. “Tuvieron que dejar todos sus bienes y propiedades, por lo que el noviciado cerró sus puertas con lo que concluyó su permanencia en este recinto”, subrayó La Rosa. “Hay que recordar que por aquella época, el sistema universitario estaba compuesto por colegios; y San Marcos tenía dos: San Martín (funcionaba en la avenida Abancay) y San Felipe (atendía en el actual Colegio Real). Como había una crisis educativa (siglo XVIII), la corona española decidió fusionarlos y fundar el Real Convictorio de San Carlos; esto fue en 1770”, indicó.
Apogeo
Durante el rectorado de Toribio Rodríguez de Mendoza, a fines del siglo XVIII y hasta el siglo XIX, el Real Convictorio alcanzó un apogeo enorme. “Este personaje trajo la ilustración a la Casona, propiciaba el debate académico y el cuestionamiento de algunas teorías científicas. Hizo que San Marcos tenga una apertura educativa al mundo”, sostuvo.
Algo curioso: el recorte de recursos a la Universidad, por parte del Estado, no es de ahora, sino desde tiempos coloniales: Rodríguez de Mendoza, en 1815, iba a presentar su renuncia ante el virrey Abascal en protesta de la disminución de rentas asignadas al Convictorio, mencionó Reinhard Agustín Burneo en su estudio “Orígenes y evolución del conjunto arquitectónico de la Casona de San Marcos”.
Por este claustro pasó gran parte de los asambleístas, miembros del primer Congreso peruano. Asimismo, Bernardo O’Higgins Riquelme y José Joaquín Olmedo, ambos considerados padres de la patria de Chile y Ecuador, respectivamente, reseñó.
“En el caso peruano, José Faustino Sánchez Carrión, formador de nuestra República, también estuvo en San Carlos, donde aprendió y dejó sabias lecciones”, dijo.
Este espacio académico también alcanzó un nuevo apogeo con la gestión de Bartolomé Herrera. Tanto así que lo convirtió “en el mejor colegio superior de la República (1842)”, resaltó, no sin antes añadir que en 1867, la Universidad Mayor de San Marcos llegó a la Casona “totalmente reformada y tenía como nuevo rector a Gregorio Paz Soldán”.
Prosigue la historia...
La Guerra con Chile fue una etapa nefasta para el Perú y también para San Marcos. Numerosos alumnos y docentes participaron en este conflicto. Aún así, el ejército chileno ocupó esta Casona (1881 - 1883), que fue saqueada.
Había que darle vuelta a esta página. Y fue así que, a comienzos y durante el siglo XX, San Marcos retoma un sitial importante en la sociedad peruana: en la Casona se gesta la Reforma Universitaria de 1919, surgen algunos partidos políticos y se intensifica la labor cultural e intelectual.
Antes de que la UNMSM se trasladé a su actual sede de la Ciudad Universitaria, en 1966, no hay que dejar de reseñar a algunos personajes que transitaron por estos claustros como Raúl Porras, José de la Riva Agüero, Jorge Basadre, Luis Alberto Sánchez, Pedro Zulen, José María Arguedas, Víctor Andrés Belaunde,
José Santos Chocano, José Antonio Encinas, José León Barandiaran, Aurelio Miró Quesada, Estuardo Núñez, Ella Dunbar Temple, Luis E. Valcárcel, Julio C. Tello, César Vallejo, Federico Villarreal..., entre muchos otros.
Aquí Mario Vargas Llosa decidió ser escritor. Aquí asistieron presidentes de la República para la apertura de los años académicos universitarios. El último de ellos fue el doctor Valentín Paniagua Corazao, en 2001, hecho con el cual se trataba de restablecer esta antigua tradición.
Por ahora la Casona luce espléndida e imponente gracias al trabajo de restauración que se ejecutó desde 1992, merced a un convenio entre la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y la Universidad.
Es la Casona de San Marcos y sus 402 años de historia religiosa, cultural, académica y política.
MAS DATOS
La Casona tiene un área aproximada de 12 mil metros cuadrados, sin incluir el Panteón de los Próceres. Ocupa casi toda la manzana comprendida entre los jirones Azángaro (cuadra 9), Cotabambas (cuadra 2) y parte de las Bambas. El frontis era la antigua calle de Inambari, pero como está unida hoy al Parque Universitario, es actualmente la cuadra 12 de la avenida Nicolás de Piérola.
En 1924, el presidente Augusto B. Leguía convirtió la Iglesia de San Antonio Abad en el Panteón Nacional a los Próceres de la Independencia, separándola de la Universidad.
(*) Tomado de: San Marcos al día, Nº 151, 19 de noviembre de 2007.
Desde noviciado jesuita hasta centro cultural
La Casona de San Marcos acaba de cumplir 402 años. Hoy es un Centro Cultural donde se desarrollan diversas actividades artísticas, culturales y académicas, pero en sus inicios fue un noviciado jesuita que, con el correr de los años, pasó a ser sede oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En este informe conocerá su historia o, mejor dicho, parte de ella, y las razones por las que fue considerada el “pulmón del Perú”.






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