Provocador, irreverente y talentoso, la pluma de Beto Ortiz a veces comete deslices inefables. En su recién estrenada web (que “no blog“, aclara), y que muchos han celebrado, entre los que me incluyo, la ha arremetido contra los blogs, contra los bloggers sería mejor decir. En una de las muchas secciones que lo componen, ‘De lo peor’, ha escrito una especie de decálogo despotricando contra ellos en su peculiar y desenfadado estilo. En primer lugar que Beto Ortiz no sabe nada o no entiende nada de en qué consiste la ‘Cultura Blogger’, aunque esto tampoco es nada nuevo. Hace años, creo que en 1995 o 1996, en un reportaje de televisión sobre el auge incipiente de Internet en el Perú, empezaba el mismo con estas palabras: “Todo empezó cuando dos científicos se juntaron y se les ocurrió interconectar sus máquinas”. Por supuesto, sabemos muy bien que esto no es así. Pero la ignorancia de este aguerrido periodista en estos temas no sólo es supina, sino también atrevida. Afirmar que un blog es “el premio consuelo de los columnistas frustrados a los que ningún periódico daría una columna ni por joder”, es sencillamente atrevido, cuando no estúpido. Ni José Alejandro Godoy ni Marco Sifuentes, por mencionar dos de los blogger más respetados y leídos por todos, son columnistas frustrados ni mucho menos. Es más, es gracias a la cultura blogger que han revolucionado el periodismo entre nosotros y le han insuflado una vitalidad que no recibía desde hace muchos años. Esta afirmación sólo revela hasta qué punto Ortiz desconoce la cultura blogger y en qué consiste ella.
No es que tome muy en serio lo que dice (no hay porque hacerlo), tampoco que crea a pie juntilla lo que escribe (aunque muchos parece ser que sí), pero vamos que su decálogo revela muchas cosas.
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Ser blogger, en el sentido que realmente debe ser entendido, es una manera de hacer antes que de ser. Nadie es blogger para ser algo, sino para hacer algo. Que algunos distraídos hayan confundido lo uno con lo otro es culpa de ellos y no necesariamente del medio que utilizan. Volviendo sobre un símil que anteriormente utilicé, es como querer culpar al telescopio que en manos de aficionados convierte la astronomía en astrología. Así de simple. Nadie es ni se cree periodista por ser blogger, y quienes sí lo creen están tanto o más desubicados que el propio Ortiz. Por otra parte, que él crea que leer blogs es una pérdida de tiempo es porque seguramente él lo hace leyendo los blogs equivocados que lo han llevado a escribir lo que escribió (hay una lista de ellos de tema y desarrollo tan frívolo y fútil, bagatelas promovidos por los propios medios de comunicación que además de producir verguenza ajena llevan a gente como Ortiz a equívocos y generalizaciones igual de frívolas y fútiles).
La cultura blogger que él parece despreciar es la misma que denunció las atrocidades de la Guerra de Irak, el nauseabundo control de la información que los grandes medios pretenden ejercer y las corruptelas que esos mismos medios parece no pueden o quieren ver y que ella ha sabido denunciar. La misma que académicos como Martín Tanaka, por mencionar un ejemplo de los más sobresalientes en las Ciencias Sociales, mi campo de trabajo, han utilizado para construir un espacio de crítica y debate que lastimosamente no ha tenido los continuadores que debería tener (al menos en nuestro medio). Una cultura que ha producido blogs como los de Justo Serna o Mario Molina, o sitios como Historia de Málaga y Tapera, que como profesional de la historia me siento particularmente orgulloso por mi doble condición de blogger e historiador.
(Por cierto, le recuerdo a Ortiz que él trabaja con dos personas que, con todos los méritos que puedan tener en sus respectivas áreas profesionales, también fungen de periodistas. Así que no hay que tener un blog para ser 'taradito' y alucinarse tal. Basta tener un programa de televisión).
Lo que también pone en evidencia su decálogo es como algunos todavía piensan en términos paleoperiodísticos cuando se trata de buscar nuevas formas de comunicación, nuevas herramientas docentes. Ortiz está tan cerca de la cultura blogger como aquella jefa de departamento académico que cree que un blog sale sobrando, que con el sílabo basta. Ambos desconocen por completo las bondades y enormes posibilidades que ofrece la Web 2.0 al trabajo del periodista y del docente universitario. Ignoran totalmente el concepto de Web 2.0 y lo que significa, y la prueba máxima de ello es que la ‘web’ de Ortiz hace uso de ella y no lo sabe. Todo su sitio rebosa de Web 2.0 por todos lados y él no se da por enterado. No será blog, pero se comporta como tal.
Claro está que se podrá decir que él hace generalizaciones en plan de chacota y yo no, que tomo demasiado en serio lo artero de sus postulados. Pero por más broma de que se trate, estos son injustos con bloggers que hacen más y mejor periodismo que muchos de los que trabajan en medios. Incluido el propio Ortiz. Así que aquí no vale como coartada aquello de que lo suyo es pura provocación. No, lo suyo es ignorancia. Ejercicio literario en clave de broma pesada de un ignaro que se atrevió a propalar, sin el menor atisbo de verguenza, un reportaje en televisión sin siquiera tomarse el trabajo de averiguar el verdadero origen de Internet, que para efectos del propio reportaje hubiera resultado más interesante. Pero eso es pedirle mucho a Ortiz. Lo suyo es la provocación y el escándalo. Y en la cultura blogger, en la auténtica por supuesto, eso sale sobrando.



































1 comentarios:
Muy bien el artículo, defendiendo a blogueros como nosotros, de gente ignorante y envidosa. Has puesto los puntos sobre lis ies.
Un saludo desde España...
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