San Marcos cercada y agredida

. lunes 7 de abril de 2008
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“San Marcos es anterior al Ejército,
a la República y a los partidos políticos
y los sobrevivirá a todos"

Pablo Macera
Visión Histórica del Perú


Hoy lunes 7 de abril se inician las clases en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, aunque esto es un decir. Porque por las calamitosas condiciones en que ha quedado todo el espacio que circunda la Ciudad Universitaria de la cuatricentenaria, por la forma en que las vías de acceso a ella han sido bloqueadas o casi destruídas, decir que las clases empiezan, que su vida académica inicia un nuevo año lectivo, es un eufemismo. Una ilusión. Una broma pesada que las autoridades quieren gastarle a la institución más antigua del país.

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En la época en que ingresé a la Universidad, uno todavía podía (hablo de mi Facultad de Ciencias Sociales) disfrutar de los grandes maestros que aún quedaban en ella. Cuando ingresé aún enseñaban en ella Ella Dunbar Temple, Pablo Macera (en el Seminario de Historia Rural Andina), Miguel Maticorena, entre otros. Y entre los 'nuevos', pero que ya gzaban de un prestigio mundial en sus respectivas áreas, se encontraban, y todavía se encuentran, Manuel Burga y César Germaná, por mencionar a dos de ellos y que sí fueron mis profesores.

Todavía podía respirarse ese aire de vieja gloria del pasado que uno sentía al ingresar a la Ciudad Universitaria y más aún cuando visitábamos la vieja Casona del Parque Universitario. Era en esta última donde San Marcos, el de los cuatro siglos de existencia, el de maestros como Porras y Basadre, Varcácel, Tello y Tauro, el San Marcos de las grandes jornadas cívicas, el San Marcos de ayer y siempre, revivía y lo hacía a uno sentirse orgulloso de haber ingresado a la universidad más antigua de América. De estos años tengo nítida aquella sensación de envidia que sentía por aquel pasado glorioso que no llegamos a alcanzar, de aquellos que eran parte de esa historia que jamás sería nuestra. Pensaba que no se podía sentir nunca más aquella nostalgia por el pasado que no fuera esa que se admiraba desde la Casona, pero estaba equivocado.

Hoy, mientras contemplo el paisaje de guerra en que han dejado los alrededores de San Marcos he vuelto a sentir esa nostalgia por el pasado. La Ciudad Universitaria que yo conocí ya no es ni será la misma. No sólo le han arrebatado 17,000 metros de su propiedad, sino que además, una vez que concluyan éstas, habrán estropeado para siempre su condición de campus académico con una enorme oreja vial por encima de sus áreas verdes. Un verdadero estropicio, una agresión entoda forma. Lo que me recuerda que hay que llamar a las cosas por su nombre.

De ser cierto que la cesión de terreno ocurrió como parte de pago por una deuda atrasada que la Universidad tenía con la Muncipalidad de Lima, este no ha habrá sido un canje de deuda como quiere ser mostrado a la opinión pública sino un vulgar chantaje. "O pagas o me entregas el terreno que necesito para mis obras", parece haber sido la máxima que ha guiado a los responsables. Lo dicho, un vulgar chantaje. ¿Por que las autoridades de la Universidad cedieron tan fácilmente? ¿Por qué se le exigió a San Maros una deuda que le es imposible honrar dadas las exiguas condiciones de su presupuesto y elabandono del Estado en sucesivos gobiernos? ¿Cómo se permitió semejante arbitrariedad?

Resulta inevitable recordar que las dos mayores agresiones que ha sufrido la Universidad en los últimos años (las dos mayores que yo recuerde en mi propia experiencia), hayan sido perpetradas durante los dos gobiernos apristas. En febrero de 1987 una turba de más de 300 policías ingresó durante la madrugada a la vivienda universitaria y se llevó detenidos a cientos de estudiantes, destrozó aulas y vejó la autonomía universitaria que durante la colonia y la república habían sido bandera de San Marcos. Nadie hasta entonces se había atrevido a tanto y con tanta prepotencia y violencia como lohizo el primer gobierno de Alan García. No debe extrañarnos que hoy uno de sus socios continúe su obra de aquel 17 de febrero. Están decididos a destruir a San Marcos, a desaparecerlo del mapa. A enterrar su gloris y su espíritu crítico pero no podrán. San Marcos es más grande que ellos y "los sobrevivirá".


Ver:
Antonio Zapata: San Marcos cercado
Manuel Burga: Un campus agredido